Saturday, September 14, 2013

QUE ES LA DICTADURA DEL PROLETARIADO Y POR QUE ES NECESARIA? DIDACTICO ARTICULO PARA EXPLICAR DE FORMA SENCILLA, AUNQUE FIRME EL CONCEPTO DE DICTADURA DEL PROLETARIADO QUE TANTOS PREJUICIOS LEVANTA ENTRE LA POBLACION DOMINICANA



[Didáctico artículo para explicar de forma sencilla, aunque firme, el concepto de «dictadura del proletariado» que tantos prejuicios levanta entre la población. Aunque no profundice mucho en algunos casos y haya algunos errores de expresión, es una muy buena herramienta para difundir el mensaje marxista-leninista.]

«¿Qué es la dictadura del proletariado y por qué es necesaria?».

Sólo con leer el título de este artículo el lector probablemente se haya horrorizado. Es posible que ahora se encuentre tan confuso como indignado. ¿Cómo va a ser necesaria una dictadura? ¿No tuvimos suficiente con 40 años de franquismo que los comunistas quieren quitarnos la poca democracia de la que gozamos? Y sobretodo, ¿porqué habla del proletariado, si este ya no existe? "Que no estamos en el siglo XIX, hombre". Y encima voy y pongo una imagen en la que aparecen mujeres armadas, haciendo clara apología a la violencia. 

Estos comunistas todo lo hacemos mal, hablar de dictaduras está feo, no es comercial. Alguno no querrá ni seguir leyendo. Paciencia: vayamos por partes y expliquemos qué es la dictadura del proletariado y porqué es necesaria. Luego ya que el lector saque sus propias conclusiones.

1- ¿Qué es una dictadura?
A menudo cuando evocamos el término 'dictadura' nos referimos a regímenes en los cuales no hay libertades ni se respetan los derechos humanos. Se trata de países sin elecciones en los cuales el disidente está perseguido a diario. La España de Franco (1939-1975) sería un buen ejemplo de dictadura para la mayoría de la gente.

Los marxistas tenemos otro enfoque en cuando a la definición de dictadura, muy distinto del que acabo de exponer. Dicho esto, por supuesto que somos conscientes de que no es lo mismo un país con elecciones y ciertas libertades que un régimen autoritario. Distinguimos perfectamente entre la España de Franco y la de Rajoy, que no son sistemas políticos iguales aunque se les intenten sacar parecidos (que los hay). Los marxistas, como iba diciendo, vemos la política partiendo de la base de que existen diferentes clases sociales y que estas tienen intereses a menudo opuestos, y es de ahí de donde sacamos nuestra visión de lo que es una dictadura y lo que es una democracia. Pero si vamos a tomar como base para nuestro análisis la lucha entre clases sociales antes habrá que definir qué son exactamente las clases.

Cuando hablamos de clases sociales no nos referimos a pobres y ricos, ni a la clase baja y la clase media, sino a los grupos de personas que se distinguen por su posición en el sistema de producción y que tienen intereses distintos. Hablamos, en la sociedad capitalista, de la lucha existente entre el proletariado (los trabajadores, que no tenemos medios de producción y nos vemos obligados a vender nuestras capacidades laborales al mejor postor) y la burguesía (que posee bancos, grandes empresas, fuentes de materias primas...). El proletariado trabaja para la burguesía, que le entrega un salario para que pueda sobrevivir. También existen otras dos clases "secundarias" que no vamos a tratar: la pequeña burguesía (pequeños empresarios) y el lumpenproletariado (personas marginadas, como un mendigo o una prostituta). El revolucionario ruso Vladimir 'Lenin' explica así lo que son las clases: 

«Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social, históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran respecto a los medios de producción (relaciones que en gran parte quedan establecidas y formalizadas en las leyes), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, consiguienternente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro, por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social».

Sé que al lector les parecerán términos anticuados y poco familiares, y también sé que no se suele hablar de burguesía o de proletariado en los medios de comunicación, pero son los que tenemos para analizar la sociedad y son los que voy a utilizar.

Toda sociedad en la que persistan las clases sociales es una dictadura de una clase sobre otra. ¿Entonces la España de hoy en día es una dictadura? ¿La España de hoy en día es tan dictatorial como la de Franco? Los marxistas respondemos afirmativamente a ambas preguntas. Ambos regímenes son dictaduras de la burguesía (recordemos: bancos, oligarcas, grandes empresarios...) sobre los trabajadores. Es decir: la burguesía tiene el poder y lo utiliza para satisfacer sus necesidades de clase para desgracia de los trabajadores. 

La España de hoy en día puede permitirse formas democráticas: elecciones cada cuatro años, cierta pluralidad informativa, cierta libertad de expresión... a diferencia de lo que pasó en 1936, cuando llegó al poder un partido de izquierdas (el Frente Popular) y la burguesía se vio obligada a dar un golpe de Estado para controlar la situación. Lo mismo vimos en Chile en 1973 o en Venezuela en 2002: cuando llega al poder un partido que no se somete a la burguesía esta pone en marcha un golpe e intenta implantar una dictadura represora. Así que si bien todo sistema de clases es siempre una dictadura, en algunas circunstancias se pueden tolerar formas pseudodemocráticas y libres. Distinguimos entre las dictaduras disfrazadas (la España de hoy) y las dictaduras abiertas (la España de Franco). Pero tranquilos: mientras nos sometamos gustosos y sigamos votando a partidos del sistema (PSOE, PP, UPyD...) no será necesaria ninguna dictadura abierta.

En 1919 Lenin escribió la tesis sobre lo que era la dictadura burguesa y lo que era la dictadura del proletariado. Allí dejó una frase, medio copiada al filósofo alemán F.Engels, que merece la pena analizar:

«incluso en las repúblicas más libres hay una dictadura de la burguesía».


Pero, ¿cómo puede ser esto? ¿cómo una república libre puede ser a la vez una dictadura? Lenin se refería aquí a los dos sistemas más "democráticos" de la época: EEUU y Suiza. Explicó que incluso en esos países se producían matanzas contra los obreros que osaban rebelarse, que los huelguistas eran satanizados por la prensa y que allí el parlamento no respondía a la voluntad general sino a la voluntad de banqueros, terratenientes y monopolistas. ¡Anda, igual que ahora! Solo que como hoy en día apenas osamos rebelarnos el Estado se limita a mandar a los antidisturbios para "mantener el orden público". El orden burgués, diría yo. En cuanto al parlamento, ¿acaso alguien duda de que no representa la voluntad popular sino la de los banqueros y la patronal? Tanto PP como PSOE salvan bancos, se someten a ellos y redactan reformas laborales que benefician al patrón y no al trabajador. ¿No es eso una dictadura, al fin y al cabo? Una dictadura disfrazada, claro, una dictadura de una clase (la burguesía) sobre otra (los trabajadores y sus hijos). Lenin dice, con respecto al parlamento burgués:

«Marx ya demostró (...) el carácter explotador de la democracia burguesa y del parlamentarismo burgués bajo los cuales las clases oprimidas tienen el derecho de decidir una vez cada determinado número de años qué miembros de las clases poseedoras han de "representar y aplastar" al pueblo en el Parlamento».

Decidir cada cuatro años quién nos aplasta. De eso se trata. ¿Es eso democracia para todos? Quizás sea democracia para el banquero que financia partidos y medios de comunicación, convenciendo así al trabajador de que vote a los partidos del régimen, dado que decide con comodidad sobre los asuntos políticos. Pero para mí, trabajador, esto no es una democracia. ¿Qué poder tengo yo? Ninguno. La PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) ha hecho llegar al parlamento español una propuesta de ley -firmada por un millón y medio de personas- contraria a los intereses de los bancos y que, por supuesto, no va a aprobarse jamás. Vale más el poder del dictador banquero que el de millones de trabajadores. Y con esto queremos decir que existe democracia para la burguesía, que acumula un poder que apenas intuimos, pero dictadura para los trabajadores.

Por supuesto que no todo lo que se hace en el Parlamento está controlado por la burguesía. Hablamos de temas y leyes socioeconómicas que se desarrollan en interés de una clase o de otra. ¿Qué le importa al dirigente patronal que se apruebe la ley del matrimonio homosexual o que los catalanes estudien en castellano? Más bien poco. Además, la burguesía puede permitir algunas leyes que vayan contra sus intereses en caso de que los trabajadores que las reclaman tengan suficiente poder. A veces es mejor embaucar al proletariado con reformas y  mantener el consenso social que provocar un levantamiento. No siempre es productivo sacar los tanques a la calle, de hecho es algo que ocurre en contadas ocasiones y en circunstancias muy especiales.

No podemos entender la noción de dictadura al margen de las clases sociales. Hay una dictadura, sí ¿pero para quién? También hay democracia pero, ¿para quién?. En nuestras sociedades hay democracia para los de arriba y dictadura para los de abajo. El Estado tiene pues una doble función: reprimir a los trabajadores y complacer a los capitalistas. Tal es la imagen que proyectan las leyes que emanan del parlamento. Por tanto el sistema es dictatorial, pero sólo para algunos, y democrático, pero sólo para algunos.

Es obvio que un Gobierno, en un país capitalista, por muy libre que este sea, debe elegir entre gobernar para unos o para otros: no puedes obrar a gusto de todos en una sociedad en la que hay distintos intereses económicos. O gobiernas para una clase o gobiernas para otra. O inviertes en sanidad o privatizas, o rescatas gente o rescatas bancos, o reprimes al trabajador o reprimes al patrón... Por eso los marxistas decimos que las sociedades de clases son dictaduras siempre, una vez más explicitas y otras menos. 

¿Y cómo se llevan a cabo estas dictaduras? Pues con represión policial (hoy poca, dado que la protesta es aún débil), con medios de comunicación que nos someten ideológicamente, controlando el Parlamento etc. Las formas dependen de la situación concreta. Durante una huelga pueden bastar unos cuantos porrazos para evitar piquetes, pero si los trabajadores se organizan y realmente amenazan con tomar el poder entonces es hora de sacar los tanques a la calle. Si los trabajadores votan a partidos burgueses (partidos que legislan a favor de la burguesía) se pueden tolerar las elecciones, pero si estos toman conciencia y votan a partidos proletarios (o al menos a partidos de izquierdas que busquen ciertas mejoras importantes para el proletariado) entonces la burguesía mueve sus hilos y rápidamente se decanta por suprimir las elecciones y establecer una dictadura de corte militar. Ejemplos históricos tenemos de sobra, en todos los continentes y para todos los gustos.

Resumiendo: 
Las clases sociales se definen no por su riqueza o por su estilo de vida sino por su posición en el sistema de producción. Hoy, en las sociedades capitalistas, distinguimos principalmente al proletariado (trabajadores) y a la burguesía (banqueros, terratenientes, monopolistas...)

Toda sociedad en la que coexisten clases sociales es una dictadura de una clase sobre otra. A veces esta dictadura es abierta y se percibe fácilmente (España de Franco) y otras es una dictadura disfrazada y que cuesta percibir (España de hoy).

Para ejercer su dominio, la clase dominante utiliza instituciones represoras (policía, dado el caso ejército...), medios de comunicación y órganos donde se toman decisiones vinculantes (parlamento, Gobierno...).

2- ¿Qué es la dictadura del proletariado? ¿para qué sirve?
Hemos dicho que todos los sistemas en los que persisten clases sociales son dictaduras de una clase sobre otra. Por ejemplo, en el feudalismo los terratenientes ejercían una dictadura (a veces más agresiva y a veces más "democrática") sobre el campesinado. Hoy en día es la burguesía (banqueros, grandes empresarios...) quien ejerce una dictadura -más o menos pacífica y disimulada- sobre el proletariado (los trabajadores, entre los cuales existen diferencias significativas en lo que a nivel socioeconómico se refiere). O sea, que vivimos en una dictadura burguesa.

El lector habrá deducido sin mucha dificultad que la dictadura del proletariado debe ser algo así como lo contrario de la dictadura de la burguesía: la opresión de los trabajadores hacia la burguesía. De primeras suena absurdo: ¿cómo y para qué ibamos a querer ejercer una dictadura sobre la burguesía? ¿pretendemos acaso poner a trabajar a esa pequeña clase social para nosotros tal y como hacen ellos con los trabajadores? Evidentemente no.

Históricamente toda clase social se ve obligada a hacer una revolución cuando el sistema económico no se haya acorde a sus intereses. La burguesía hizo su revolución cuando el feudalismo le impedía desarrollarse. Tuvo que romper con los privilegios feudales, dejar a los trabajadores "libres" para que pudieran ser contratados libremente por el capitalista, construir Estados nacionales sin aduanas incómodas y con idiomas únicos que permitiesen liberar el comercio y hacerlo más fácil etc. En cuanto al proletariado, hace su revolución cuando percibe que es absurdo estar trabajando para que otros se enriquezcan y que una sociedad en la que mandan los bancos y los grandes empresarios no puede ser democrática.

Pero una revolución no es algo sencillo ni pacífico. Es un levantamiento por el cual una clase social derroca a otra. ¿Y qué ocurre cuando la clase oprimida llega al poder? Que se convierte en clase opresora, al menos durante un tiempo. La burguesía formó vastos ejércitos para luchar contra la reacción feudal y para perseguir a sus enemigos. Los reyes, la nobleza y los terratenientes a menudo lucharon ferozmente contra las revoluciones burguesas, como es lógico. El proletariado deberá hacer su propia "tarea histórica": luchar con firmeza contra la  burguesía y tomar el poder político. Una vez en el poder, implantará una dictadura sobre la burguesía agonizante para evitar que esta renazca de sus cenizas. Marx lo explica así:

«El armamento de todo el proletariado con fusiles, cañones y municiones debe ser realizado en el acto; necesitamos prevenir el resurgimiento de la vieja milicia burguesa, cosa que ha sido siempre hecha contra los trabajadores».

Dicho de otro modo: cuando realizan la revolución los trabajadores deben armarse y reprimir cualquier movimiento que pueda representar la vuelta de la burguesía al poder. Por ejemplo, el nuevo poder deberá ser dictatorial contra asociaciones contra-revolucionarias financiadas por potencias como EEUU. Pero a la vez será conciliador y pacífico con movimientos sociales disidentes, siempre que estos no pretendan la vuelta del capitalismo. ¡Es el mundo al revés! Marx sintetiza esta idea con este famoso extracto de su obra Crítica del programa de Gotha:

«Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado».


Entre tanto los revolucionarios crean nuevas formas de organización económica y política, como empresas socialistas, granjas colectivas o asambleas en los barrios. Esta es una de las características de la dictadura del proletariado.

«La revolución proletaria, dice Lenin, es imposible sin la destrucción violenta de la máquina del Estado burgués y sin su sustitución por una máquina nueva».


Esta forma de organización social y política en la cual los trabajadores unidos y organizados ejercen una dictadura contra la clase derrotada es de todo menos pacífica. Demos de nuevo la palabra al revolucionario ruso 'Lenin', que vivió la dictadura del proletariado en primera persona:

«La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya resistencia se ve decuplicada por su derrocamiento... La dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad».


Querido lector, no te eches las manos a la cabeza. Una revolución no es un juego ni algo romántico, sino una guerra a muerte entre dos clases que se disputan el poder político. La burguesía tampoco tuvo inconvenientes en usar métodos despiadados y sangrientos para conquistar el poder. 

Igual que los ejércitos burgueses fueron fundamentales para mantener a su clase en el poder, así lo será el 'ejército socialista'. Así se expresa el comunista italiano Antonio Gramsci al respecto:

«La dictadura del proletariado debe, por propia necesidad de vida y de desarrollo, asumir un acentuado carácter militar. Por eso el problema del ejército socialista pasa a ser uno de los más esenciales a resolver; y se hace urgente en este periodo prerrevolucionario tratar de destruir las sedimentaciones del prejuicio determinado por la pasada propaganda socialista contra todas las formas de la dominación burguesa».


Se trata de destruir los prejuicios pacifistas y reformistas para hacer posible la revolución, que será violenta pese a quien le pese. Gramsci añade además que la dictadura del proletariado debe realizarse en un contexto disciplinado y con dirigentes firmes:

«Las condiciones reales objetivas en que se ejercerá la dictadura del proletariado serán condiciones de un tremendo desorden, de una espantosa indisciplina. Se hace necesaria la organización de un Estado socialista sumamente firme, que ponga fin lo antes posible a la disolución y la indisciplina, que devuelva una forma concreta al cuerpo social, que defienda la revolución de las agresiones externas y las rebeliones internas».


Esta es la cruda y fría realidad, querido lector. A nadie le gusta la violencia, pero esta es necesaria en ciertos contextos. No podemos esperar que la burguesía, una vez derrotada, se someta pacíficamente y no luche por recuperar su dominio. ¿Alguien se imagina a Emilio Botín aceptando trabajar para el Gobierno revolucionario? No nos podemos permitir pecar de ingenuos en una labor tan crucial como una revolución. No podemos esperar que las potencias imperialistas (como EEUU o Alemania) se queden de brazos cruzados mientras los trabajadores toman el poder en cualquier parte del mundo. Si ni siquiera pueden tolerar la llegada al poder de presidentes reformistas como Chávez o Allende, imaginen lo que harían contra una revolución. 

Los campesinos y los trabajadores rusos debieron aprender a manejar las armas de inmediato para defenderse de los zaristas y de las agresiones de Europa y de Japón. Si hubiesen optado por la vía pacífica jamás habría nacido la URSS. 

Para concluir este punto es necesario volver a recurrir a Lenin, quien en su artículo de 1916 El programa militar de la revolución proletaria escribe lo siguiente:

«Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida sólo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases -ya se funde en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado-, la clase opresora está armada. (...) Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas».


3- La dictadura del proletariado es la máxima expresión de la democracia.
En principio suena contradictorio que una dictadura pueda ser a la vez una democracia. Sin embargo, ya hemos visto que el sistema capitalista es una dictadura para los trabajadores pero una democracia para la burguesía. Esto significa que las instituciones represoras del Estado (parlamento, policía, ejército, tribunales, Gobierno...) se muestran comprensivas y más o menos sumisas ante la burguesía, pero dictatoriales y despóticas ante los trabajadores. Creo que esto, sin ser algo absoluto, está a la vista de todos.

Pues bien; con la dictadura del proletariado se le da la vuelta a la tortilla. Las instituciones represoras del Estado pasan a ser democráticas para los trabajadores y dictatoriales para la burguesía. En las escuelas se promueven ideas acordes al sistema socialista (solidaridad, ciencia, pensamiento crítico...) en lugar de adoctrinar en la competencia y la ignorancia. La policía sigue siendo un órgano que garantice el orden público, solo que ya no actúa como institución represora contra los trabajadores. El parlamento se llena de representantes de la clase trabajadora y no de la burguesía (a la que en todo caso se le niega el derecho de voto). Se crean múltiples asambleas en las universidades, en los barrios y en los centros de trabajo (lo que en Rusia se conocieron como soviets). El Ejército socialista defiende a su país de agresiones externas y está al servicio del pueblo, ya no va por el mundo bombardeando en busca de petróleo y gas sino que protege los logros de la revolución. 

Así que la dictadura del proletariado es como un señor que tiene dos cabezas. Una de ellas es agresiva y malhumorada y mira hacia la burguesía y sus siervos. Otra es democrática y agradable y mira hacia los trabajadores y sus hijos.

Un buen ejemplo de dictadura del proletariado, y ya con esto finalizo el artículo, fue la efímera y famosa Comuna de París. La Comuna se creó en marzo de 1871 cuando el Gobierno francés se trasladó a Versalles asustado por los ataques prusianos y dejó un vacío de poder en la capital. Entonces la Guardia Nacional, una milicia formada principalmente por trabajadores, tomó el poder junto con su clase social y estableció una democracia. Pero no se trataba de una democracia burguesa, en la que en el fondo gobernaban los ricos y sus ideas, sino una democracia obrera. La guillotina fue abolida, se adoptó la bandera roja en lugar de la tricolor, se crearon asambleas locales, se implantó el sufragio universal, todos los funcionarios (policía incluída) eran revocables de sus cargos, se puso fin al trabajo nocturno y se decretó la separación entre la Iglesia y el Estado.

Aún con todos sus problemas, que no eran pocos, les communards (los comuneros) se armaron de valor y resistieron en el poder más de dos meses teniendo enfrente a una potencia militar que no estaba dispuesta a tolerar aquel "experimento". Los parisinos también se armaron, por supuesto, con fusiles y pistolas. "Aux armes, les citoyens!" (¡a las armas, ciudadanos!)  reza la Marsellesa, y no por casualidad: un pueblo armado es un pueblo respetado. Y la dictadura del proletariado requiere del armamento de los trabajadores, que ya no son trabajadores sino ciudadanos, para resistir contra el enemigo. 

Seguro que el lector tiene poco que objetar a este régimen -si acaso su derrota-, que sería profundamente admirado por todos los revolucionarios hasta el día de hoy. Dudo que alguien se atreva a decir que en la Comuna imperaba un orden dictatorial o que impidiese el bienestar general. De hecho, apuesto lo que sea a que el trabajador español medio estaría dispuesto a vivir en un sistema parecido. Pues bien; veamos lo que dice Engels con respecto a la dictadura del proletariado y la Comuna de París:

«Últimamente, las palabras dictadura del proletariado han vuelto a sumir en santo horror al filisteo socialdemócrata. Pues bien, caballeros, ¿queréis saber qué aspecto presenta esta dictadura? Mirad la Comuna de París: ¡He ahí la dictadura del proletariado!».

Monday, September 9, 2013

ENTREVISTA DEL PRESIDENTE DE SIRIA CON IZVESTIA, 26 DE AGOSTO DE 2013 (IMPRESCINDIBLE)


El Presidente de la República Árabe Siria habla en torno a la amenaza de invasión estadounidense, en torno a su relación con Putin y sobre el destino común que enfrentan los pueblos ruso y sirio. Todo ello en entrevista exclusiva con Izvestia.


ENTREVISTADOR: Señor Presidente: la cuestión más acuciante hoy es la situación que sufre Siria. ¿Qué partes del país permanecen bajo control de los rebeldes?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Desde nuestra perspectiva, no es cuestión de ir etiquetando áreas como “controladas por terroristas” o “controladas por el Gobierno”; no nos enfrentamos a una ocupación convencional, que hiciera lícito contextualizar y “clasificar” de ese modo (como si los terroristas se hicieran con el poder o con el dominio de áreas y de porciones geográficas). Vamos a ver: los terroristas se infiltran en regiones concretas, municipios o áreas de la periferia urbana, y nosotros los combatimos. Causan estragos, perpetran vandalismo, destruyen infraestructuras y asesinan a población civil inocente por el solo hecho de ser denunciados. El ejército actúa en dichas áreas de la mano de las fuerzas de seguridad y de los organismos de legalidad, a fin de erradicar a los terroristas, y, aquellos que sobreviven, vuelven a infiltrarse y aparecen en otras áreas para pasar a castigarlas. Así pues, la esencia de nuestra actuación consiste en golpear a los terroristas allá donde estos emerjan, y no en una supuesta e irreal “disputa de territorio”, tendenciosamente presentada en esos términos.

El antagonismo al que nos enfrentamos -y que está prolongando en el tiempo la situación sufrida- es la violación de Siria por parte de un flujo de terroristas que, en grandes cantidades, van llegando constantemente desde países terceros, y que se estima, por lo bajo, en varias decenas de miles. Mientras continúen entrando y recibiendo ayuda financiera y militar, nosotros seguiremos golpeándolos. Puedo confirmar que no ha habido caso alguno donde el Ejército Árabe Sirio haya planificado la entrada a una ubicación de terrorismo y no haya al mismo tiempo tenido éxito eliminando a los terroristas.

La mayoría de quienes estamos combatiendo son takfiríes, quienes profesan la “doctrina” de Al-Qaida, además de un reducido número de lumpen-delincuentes, así que, tal y como ya he afirmado, aquí la cosa no va de quién controla más áreas o terreno ni nada por el estilo. Allá donde el terrorismo ataca, contra-atacamos.

ENTREVISTADOR: Y, a pesar de ello, los principales medios occidentales declaran que los terroristas controlan entre el 40% y el 70% del territorio sirio. ¿Es eso real?


PRESIDENTE AL-ASSAD: No hay país alguno en que el ejército pueda estar presente en cada rincón. Los terroristas aprovechan esta evidencia y violan aquellas áreas donde el ejército no tiene presencia. Transitan de un área a otra, mientras nosotros seguimos erradicándolos con gran éxito. Así que, reitero, la cuestión no es el tamaño de los territorios donde ellos se implantan y que ellos asedian, sino el voluminoso flujo de terroristas entrante desde el exterior. 

El criterio evaluativo de mayor significatividad en lo que respecta al éxito alcanzado es: ¿Ha sido el Ejército Árabe Sirio capaz de entrar en cualquier área infiltrada por terroristas y derrotarles? En la mayoría de casos, ciertamente la respuesta es “sí”; el ejército ha tenido éxito en ello y lo continúa teniendo. De todos modos, esto lleva su tiempo en la medida en que este tipo de guerras no acaban de repente. Se prolongan a lo largo de periodos amplios y conllevan un pesado precio. Incluso cuando hayamos al fin erradicado el terrorismo, habremos pagado un precio ciclópeo.

ENTREVISTADOR: Señor Presidente: ha hablado usted de combatientes extremistas islamistas takfiríes, quienes han entrado en Siria. ¿Se trata de grupos fragmentarios que operan esporádicamente?. ¿O, por el contrario, pertenecen a una fuerza sistémica “coherente”, que los engloba y encuadra, persiguiendo destruir la seguridad y estabilidad en Siria y, más ampliamente, en todo el Oriente Árabe?

PRESIDENTE AL-ASSAD: La propia fuerza subyacente (el Bloque declinante anglo-euro-sionista más sus peones árabes regionales, NOTA DEL TRADUCTOR) contiene en sí ambos rasgos: unas y otras caras superficiales de esa fuerza se aúnan en el hecho de compartir una misma doctrina, de seguir las prédicas de los mismos (por ejemplo, de Zawahiri, líder de Al-Qaida), de tener a los mismos sponsors financieros y de recibir su armamento de las mismas fuentes militares.

Difieren sobre el terreno, por el hecho de ser grupos operativamente desarticulados entre sí, quienes se adhieren respectivamente a distintos “líderes” que compiten entre sí y que les pautan agendas de acción distintas. Por supuesto, y esto es bien conocido, ciertos Estados los dirigen hacia la consecución de sus intereses particulares de Estado, tal y como Arabia Saudí, quien maneja hilos.

En el plano ideológico, estos países los mobilizan haciendo de ellos herramientas extremistas de fuerza a su servicio, a través de medios directos e indirectos. Si, en efecto, ellos declaran que “los musulmanes tienen el deber de practicar la yihad en Siria”, miles de personas se dejan regir por el llamamiento y obedecen.

En el plano financiero, esos que financian y arman a dichos grupos también los instruyen para la comisión de actos de terrorismo y la propagación de la catástrofe pre-diseñada. La influencia sobre ellos es sinergizada cuando un país como Arabia Saudí los dirige con la ideología wahabí en una mano y los petrodólares en la otra.

ENTREVISTADOR: El Gobierno sirio denuncia la existencia de un enlace directo entre Israel y los terroristas. ¿Cómo explicarlo? La percepción común es que los extremistas islamistas odian a Israel y la sola mención del nombre les pone histéricos.

PRESIDENTE AL-ASSAD: Si así fuera, ¿por qué entonces ocurre una y otra vez que, cuando estamos golpeando con éxito a los terroristas en nuestra frontera con Israel, Israel ataca a nuestras fuerzas a fin de oxigenarles y aliviarles presión? ¿Porqué cuando los bloqueamos, inmovilizándolos, al interior de un área concreta, Israel cubre su salida “de retaguardia” para que así puedan desplazarse, re-agruparse y atacar desde otro punto? ¿Por qué Israel ha realizado y repetido ataques directos contra el ejército sirio en estos últimos meses? La percepción a la que alude es una falsa percepción. Pero es que es Israel mismo quien públicamente ha declarado que coopera con estos terroristas y los trata en hospitales israelíes. 

Si estos grupos terroristas fueran de verdad hostiles a Israel, e incluso histéricos a la sola mención de su nombre, ¿porqué han combatido contra la URSS, contra Egipto y contra Siria, mientras jamás han realizado un solo ataque contra Israel?¿Quién creó a estos grupos? Fueron creados a primeros de los ochenta por los Estados Unidos y “occidente”, con presupuesto saudí, a fin de combatir a la URSS en Afganistán. ¡A esta luz se comprende que, lógicamente, grupos manufacturados por los Estados Unidos y “occidente” jamás atacaran a Israel!

ENTREVISTADOR: Señor presidente: esta entrevista será traducida a varios idiomas internacionales, así como leída por líderes mundiales, algunos entre ellos operando contra usted. ¿Qué le gustaría decirles?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Hay hoy gran cantidad de políticos “occidentales”, pero muy escasos hombres de Estado. Algunos de esos políticos no leen Historia o tan siquiera aprenden de ella, mientras otros más ni siquiera llegan a recordar hechos recientes. ¿Han aprendido esos políticos alguna lección de los últimos cincuenta años? ¿Es que no se han dado cuenta de que, desde Viet-Nam, todas las guerras emprendidas por sus predecesores han culminado en fracaso? ¿Es que no han aprendido que nada han sacado de esas guerras salvo la destrucción de los países por ellos agredidos, hecho que ha comportado un efecto desestabilizador del Oriente Árabe y de otras partes del Mundo? ¿Es que no han comprendido que esas campañas no han hecho que los pueblos de la región los aprecien o crean en sus políticas?

Por su parte, esos políticos deberían saber que el terrorismo no es un comodín que tú puedas jugar mientras te funciona y guardártelo en el bolsillo en cuanto no. El terrorismo es como un escorpión: en cualquier momento y sin que te lo esperes puede picarte. Así que no puedes apoyar el terrorismo en Siria mientras lo combates en Mali, ni puedes apoyarlo en Chechenia para al mismo tiempo combatirlo en Afganistán.

Para ser preciso, no estoy refiriéndome a todos los líderes mundiales, sino a “occidente”. Si es que estos líderes tratan de defender sus propios intereses, deberían escuchar a sus propios electores y a sus Pueblos en lugar de tratar de instalar títeres con la expectativa de que estos ejecuten los objetivos “occidentales”. Con ese cambio, la política “occidental” en la región devendría más realista.

Nuestro mensaje al Mundo es inequívoco y transparente: Siria jamás va a convertirse en un Estado títere de “occidente”. Somos un país independiente, que continuará combatiendo al terrorismo y construyendo soberanamente sus relaciones con países según sea aquello que mejor sirva los intereses del Pueblo sirio.

ENTREVISTADOR: El pasado miércoles, los rebeldes acusaron al Gobierno de Siria de haber usado armas químicas, y algunos líderes “occidentales” se apresuraron a hacer suyas estas acusaciones. ¿Qué respuesta le merece? ¿Permitirá a los Inspectores de Naciones Unidas el acceso a la zona a fin de que investiguen la cuestión?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Los pronunciamientos hechos por la Administración estadounidense, por “occidente” y por otros Estados fueron formulados con desdén y descarado irrespeto por su propia opinión pública. No hay entidad en el Mundo, salvo un Super-Poder, que se permita primero lanzar una sentencia y solamente después ir a la “recolecta” de “pruebas”. La Administración estadounidense acusó el miércoles y es dos días después cuando anunció que empezaría a recopilar “la evidencia”; ¡¿qué evidencia es ésa que va a recolectar, pero que, por lo visto y lo que de sus palabras se desprende, ya “tiene” antes de proceder a “recolección” alguna?!

Los Estados Unidos afirman que esa zona está bajo control de los rebeldes y que el ejército sirio empleó armas químicas. Pero, de hecho, ese área es contigua a las posiciones del ejército sirio, así que, ¿cómo es posible que algún país del Mundo empleara armas químicas, o armas de destrucción masiva cualesquiera, en un área de ubicación de sus propias fuerzas?: ¡es un sin-sentido! Las acusaciones de las que Siria está siendo objeto, son acusaciones-reflejo de una política concreta contra Siria, y provienen de un intento de responder a los avances que el ejército sirio está haciendo contra los terroristas.

En lo que respecta a la Comisión de Naciones Unidas, nosotros hemos sido los primeros en solicitar una investigación de Naciones Unidas, y ello ya cuando los terroristas lanzaron cohetes con gas tóxico en las inmediaciones de Alepo. Meses antes del ataque, los poderes estadounidenses y “occidentales” estuvieron ya preparando a la opinión pública respecto del “potencial de uso gubernamental sirio de armas químicas”. Esta “coincidencia” alerta nuestras sospechas de que “occidente” estaba al tanto de las intenciones de los terroristas en relación a usar este armamento con objeto de culpar al Gobierno sirio. Nosotros hablamos con Rusia y decidimos solicitar una comisión de la ONU para investigar la autoría. Mientras nosotros solicitamos una investigación fundamentada en los hechos sobre el terreno, y no en rumores ni en especulaciones, los EE.UU., el Reino Unido y Francia se han decidido por explotar el incidente “investigando” a partir de una narrativa concreta (que coincide con la sostenida por el llamado “Ejército Libre de Siria”, NOTA DEL TRADUCTOR), en lugar de investigar acontecimientos.

Durante estas pasadas semanas, hemos estado trabajando con la Comisión de Naciones Unidas y concretando las líneas maestras de cooperación. En primer lugar, nuestra Soberanía es una línea roja y, por ello, la Comisión estará directamente en vínculo con nosotros durante el proceso. En segundo lugar, la cuestión no es solamente cómo va a sucederse la investigación, sino también cómo serán interpretados los resultados de la misma. Estamos en alerta respecto de que esos datos sean interpretados, en lugar de objetivamente, de acuerdo a los requisitos y a las Agendas de ciertas Potencias en particular. En efecto, esperamos que Rusia denuncie en la ONU esas interpretaciones pre-cocinadas y proyectadas al servicio de las políticas estadounidenses y “occidentales”. Lo más importante es poder diferenciar entre entre las acusaciones “occidentales” basadas en especulaciones y “diretes” y nuestra solicitud a la ONU de una investigación basándose en los hechos concretos.

ENTREVISTADOR: Declaraciones recientes hechas por parte de la Administración estadounidense y de gobiernos “occidentales” han señalado que los Estados Unidos no descartan una intervención militar en Siria. Oído esto, ¿se hace más probable una actuación estadounidense “al estilo de Irak”, o, en otras palabras, ir a la búsqueda de un pretesto para dicha intervención militar?

PRESIDENTE AL-ASSAD: No es la primera vez que la posibilidad de intervenir militarmente ha sido anunciada. Desde el principio, los EE.UU., junto con Francia e Inglaterra, han operado para la intervención militar contra Siria. Desgraciadamente para ellos, los hechos tomaron un curso distinto teniendo en cuenta la correlación de fuerzas adversa a ellos en el seno del Consejo de Seguridad, y ello a pesar de sus numerosas tentativas de atraerse a sí tanto a Rusia como a China, quienes no han avalado. Los resultados que han obtenido en Libia y en Egipto tampoco juegan a su favor. Todo ello ha hecho imposible convencer a sus electores y al Mundo respecto de que estuvieran implementando políticas exitosas. La situación en Libia difiere, así mismo, de la egipcia y de la tunecina y Siria es, como he dicho, distinta respecto de todos estos casos. Cada país contiene su propia realidad concreta, de modo que aplicar el mismo escenario trans-territorialmente no es una opción plausible. No hay duda de que ellos pueden cometer guerras, pero son incapaces de predecir hacia dónde van a extenderse éstas o cómo van a acabar. Todo ello les ha llevado a darse cuenta de que todos y cada uno de sus escenarios argüidos están ahora fuera de su control.

Aflora ahora claro como el agua a ojos de todo el Mundo que lo ocurrido en Siria no es una Revolución popular pugnando por un cambio político, sino terrorismo dirigido y apuntado hacia destruir Siria y su Estado. ¿Qué van a decirle a su Pueblo cuando intenten una intervención militar?: “¿¡Estamos interviniendo en Siria para dar pulmón al terrorismo contra un país!?”

ENTREVISTADOR: ¿Qué tendría que enfrentar USA llevara a cabo una intervención militar o guerra contra Siria?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Lo que ha tenido que enfrentar en cada una de sus guerras desde Viet-Nam: el fracaso. Los Estados Unidos han cometido gran número de guerras, pero en ninguna han podido alcanzar sus objetivos políticos. Eso les hace incapaces de convencer a su población respecto de los beneficios de esta guerra, tanto como incapaces de convencer a los Pueblos de esta región respecto de sus políticas y planes. Los poderes globales pueden emprender guerras, pero, ¿acaso pueden ganarlas?

ENTREVISTADOR: Señor Presidente: ¿cómo es su relación con el Presidente Vladimir Putin? ¿Hablan ustedes por teléfono? Y, si así es, ¿de qué hablan?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Tenemos una sólida relación, que se remonta a muchos años atrás, ya antes de la “crisis”. Contactamos de vez en cuando, aunque la complejidad de los acontecimientos que Siria sufre no puedan ser discutidos por teléfono. Nuestra relación se ve facilitada por el intercambio de visitas de personal oficial tanto ruso como sirio, aunque la mayoría de estos encuentros se vean excluidos de aparecer en los medios.

ENTREVISTADOR: Señor Presidente, ¿está usted planeando visitar Rusia o invitar al Presidente Putin a visitar Siria?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Por supuesto esto es posible. Aunque las prioridades actuales son trabajar por vencer a la violencia en Siria, que causa víctimas a diario. Cuando mejoren las circunstancias, se hará necesaria una visita. Por ahora, el personal oficial está materializando con acierto esta relación.

ENTREVISTADOR: Rusia está oponiéndose a las políticas de los Estados Unidos y de la UE, especialmente en lo referente a Siria. ¿Qué ocurriría si estas Potencias llegaran a un entendimiento con Rusia? ¿Es posible tal escenario?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Las relaciones ruso-americanas no deberían ser vistas únicamente a través del prisma contextual relativo a la actual “crisis” siria. Deberían ser vistas, por el contrario, desde un contexto englobante. Los Estados Unidos tuvieron la presunción de que, tras el colapso de la URSS, Rusia quedaba ya destruida a perpetuidad. A partir de la asunción gubernamental por el Presidente Putin, a últimos de los noventa, Rusia empezó lentamente su recuperación así como a recobrar su posición internacional. En este punto, se re-inicia la Guerra Fría, aunque de un modo distinto y sutil.

Los Estados Unidos persistieron a través de varias vías: tratando de bloquear los intereses rusos en el Mundo, tratando de influenciar la mentalidad de los rusos, cercana a “occidente” en lo que a mentalidad y aspiraciones se refiere. Los Estados Unidos fueron trabajando con diligencia en la dirección de eliminar el vital y potente papel de Rusia en relación a muchos frentes, Siria uno de ellos.

Puede estar usted preguntándose por qué, tanto como la mayor parte de la población rusa, Rusia continúa firme junto a Siria. Es importante explicar esto a la ciudadanía en general: Rusia no está defendiendo a Bashar Al-Assad o al Gobierno sirio, pues es el Pueblo sirio quien debe decidir quién es su Presidente y a su sistema político (de modo que no es ésta la cuestión). Rusia está defendiendo los principios fundamentales que ha abrazado desde hace más de cien años, el primero de los cuales es la independencia nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos, pues Rusia misma ha sufrido y sigue sufriendo a causa de esa injerencia. Por añadidura, Rusia está defendiendo sus legítimos intereses en la región, que se ven reducidos, por algunos analistas superficiales, al puerto de Tartús. Pero, en realidad, los intereses de Rusia son mucho más significativos.Atendiendo al plano político, hay que tener en cuenta que cuando el terrorismo asola a Siria, un país-clave en la región, ello acostumbra a tener un impacto directo sobre la estabilidad del Oriente Árabe, y eso, a su vez, suele impactar contra Rusia. A diferencia de muchos países “occidentales”, Rusia sí comprende con plenitud dicha realidad. Y, atendiendo al plano social y cultural, no debemos olvidar la existencia de las decenas de miles de familias ruso-sirias, que crearon un puente social, cultural y humanitario entre los dos países.

Si Rusia fuera a perseguir un acuerdo, tal y como usted ha estipulado, ello hubiera tenido lugar ya hace uno o dos años, cuando “el cuadro” era aún borroso, incluso para algunos oficiales rusos. Hoy, “el cuadro” es claro como el agua. Y Rusia, que no estableció “un compromiso” con “occidente” en aquel entonces, no va a trazarlo ahora. 

ENTREVISTADOR: ¿Están teniendo lugar negociaciones con Rusia a fin de concretar suministro de combustible o de material militar a Siria? ¿Qué hay en relación al contrato del sistema defensivo S-300?; ¿lo ha recibido Siria? 

PRESIDENTE AL-ASSAD: Es obvio que ningún país declararía públicamente qué armamento y arsenal posee, ni los contratos que firma al respecto. Se trata de información clasificada concerniente a las Fuerzas Armadas. Será suficiente con afirmar que todos los contratos firmados con Rusia están siendo cumplidos y ni la crisis, ni las presiones recibidas por parte de los Estados Unidos, países europeos o del Golfo han afectado a su implementación. Rusia continúa suministrando a Siria aquello que el país necesita para defenderse a sí mismo y a su Pueblo. 

ENTREVISTADOR: ¿Qué tipo de ayuda solicita hoy Siria por parte de Rusia? ¿Se trata de ayuda financiera o quizás equipamiento militar? Por ejemplo, ¿pediría Siria un préstamo a Rusia? 

PRESIDENTE AL-ASSAD: Dado la ausencia de seguridad sobre el terreno, es imposible una economía eficiente y estable. Así que, en primer lugar, el apoyo que Rusia está brindando a través de los contratos militares acordados para ayudar a los sirios en su auto-defensa, conducirá a mejorar la seguridad, mejora que, a su vez, obrará por facilitar una recuperación de la economía. En segundo lugar, el apoyo político ruso a nuestro derecho a la independencia y a la Soberanía ha jugado también un papel significativo. Muchos otros países se han puesto en nuestra contra políticamente, y han traducido esa política cortando los lazos económicos y cerrando sus mercados. Rusia ha hecho justamente lo contrario y continúa manteniendo buenas relaciones comerciales con nosotros, y eso nos ha ayudado a mantener en funcionamiento nuestra economía. Por tanto, y en respuesta a su cuestión planteada, la perseverancia rusa en el apoyo político y su compromiso en el cumplimiento de los contratos militares acordados sin doblegarse ante las presiones estadounidenses han supuesto una ayuda substancial a nuestra economía, a pesar de las incidencias negativas que el embargo económico -impuesto por otros- ha comportado en la vida del Pueblo sirio.

Desde una perspectiva puramente económica, varios son los acuerdos entre Rusia y Siria en lo que se refiere a bienes y materiales. En lo que respecta a un préstamo de Rusia, debería ser visto en tanto que algo beneficioso para ambas partes: es una oportunidad para Rusia en relación a la expansión de su industria nacional y de sus compañías, mientras para Siria reportaría fondos necesarios a la reconstrucción infraestructural y al estímulo de nuestra economía. Reitero que la solidaridad y el apoyo político ruso han sido medios decisivos en la restauración de la seguirdad así como a la hora de cubrir las necesidades básicas del Pueblo sirio. 

ENTREVISTADOR: ¿Son esos contratos relativos a combustible y a necesidades de alimentos básicos?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Los ciudadanos sirios vienen siendo objeto de sabotaje y ataque terrorista en lo que se refiere a los alimentos básicos, así como a sus necesidades sanitarias y de combustible. El Gobierno sirio está trabajando a fin de asegurar que estos recursos básicos estén disponibles para todos los sirios, y ello a través de nuestros acuerdos comerciales con Rusia y otros países amigos. 

ENTREVISTADOR: Volviendo a la situación en Siria y a la crisis actual: estamos al corriente de que usted ha dado amnistías repetidas veces. ¿Han incluido a “rebeldes” estas amnistías?, y, ¿se han dado casos de cambios entre los “rebeldes”, pasando a luchar junto con el Ejército Árabe Sirio?

PRESIDENTE AL-ASSAD: Sí: así ha sido. Recientemente, ha tenido lugar un marcado desplazamiento, especialmente desde que el “cuadro” de qué está pasando realmente en Siria se ha tornado más claro para muchos, quienes comprenden que lo que está aconteciendo es crudo terrorismo. Muchos han vuelto al curso de la vida civil, entregando sus armas y beneficiándose de las amnistías, que les ayudan a volver a sus vidas. Más ilustrativamente, hay que decir que existen grupos concretos que han pasado de combatir al ejército, a luchar junto a él. Estas personas habían sido embaucadas por cuanto se propagó desde los medios o bien fueron inicialmente forzados a encuadrarse militarmente bajo amenaza por parte de los terroristas. Es justamente por esta razón que, desde el inicio mismo de la “crisis”, el Gobierno sirio ha adoptado una política de puertas abiertas para todas aquellas personas que han resuelto desentenderse de la ruta inicial que tomaron contra su propio país. Y, aunque mucha gente en Siria se opuso a esta política, ella ha demostrado ser efectiva tanto como ha ayudado a solventar parte de la tensión inherente a “la crisis”.

ENTREVISTADOR: Las relaciones que Siria mantiene con varios Estados han ido colapsándose consecutivamente, caso de Qatar, Arabia Saudí y Turquía. ¿Quiénes son los aliados de Siria y quiénes sus enemigos?

PRESIDENTE AL-ASSAD: De todos son bien conocidos los países que nos apoyan. Internacionalmente, Rusia y China. Regionalmente, Irán. De todos modos, estamos empezando a asistir a una basculación positiva para Siria en la arena internacional. Ciertos países antes intensamente contrarios a Siria han empezado a cambiar sus posiciones, mientras otros re-emprenden sus relaciones con nosotros. Por supuesto, estos cambios de posición no constituyen apoyo directo.

En cambio, hay países que han movilizado directamente y dado sostén al terrorismo en Siria. Durante los primeros dos años, estos países han sido fundamentalmente Qatar y Turquía. Mientras Qatar financiaba, Turquía proveía soporte logístico, entrenamiento de los terroristas y los introducía en territorio sirio. Recientemente, Arabia Saudí ha reemplazado a Qatar en lo que a financiación se refiere. Para ser claros: Arabia Saudí carece de todo, salvo de finanza. Quienes solamente tienen dinero, ni pueden construir civilización, ni pueden nutrirla. Así que Arabia Saudí implementa su Agenda en función de cuánto dinero llega a manejar. 

Turquía encarna un caso diferente: es penoso que un gran país como es Turquía, que ocupa una ubicación estratégica y se caracteriza por una sociedad liberal, esté siendo manipulada por un grueso fajo de dólares expedidos a través de un Estado del Golfo que ostenta una mentalidad regresiva. Es, por supuesto, el Primer Ministro turco quien carga con la responsabilidad por esta situación, y no el Pueblo turco, con quien compartimos un gran vínculo de herencia y tradiciones. 

ENTREVISTADOR: ¿Qué es lo que hace tan fuertes las relaciones entre Rusia y Siria? ¿Se trata de intereses geo-políticos?, ¿o que ambos países comparten lucha contra el terrorismo? 

PRESIDENTE AL-ASSAD: Existe más de un factor que forja tal fortaleza de relaciones. El mayor de todos es que Rusia sufrió la ocupación nazifascista durante la segunda guerra mundial mientras Siria ha sido ocupada más de una vez. En segundo lugar: desde el inicio de la época soviética, Rusia ha estado sujeta a numerosas y continuas tentativas de intervención extranjera sobre sus asuntos internos, y ése es precisamente el caso mismo de Siria. 

El tercer factor, aunque no de menor importancia, es el terrorismo. En Siria comprendemos bien qué significa y qué comporta el asesinato de civiles inocentes por extremistas chechenos; qué significa mantener bajo secuestro y amenaza a alumnos y profesores en Beslan, o mantener secuestradas personas inocentes en el Teatro de Moscú. Igualmente, el Pueblo ruso comprende cuando en Siria hablamos de actos de terrorismo idénticos a esos que ellos han sufrido. A esta razón se debe que el Pueblo ruso rechace el discurso “occidental” de “los terroristas buenos y los terroristas malos”. 

Añadiéndose a dichos factores, hallamos los nexos familiares sirio-rusos a los que me refería anteriormente, y que no habrían llegado jamás a desarrollarse sin la existencia de características comunes tanto culturales y sociales como intelectuales. Súmese a ello los intereses geopolíticos de que hemos hablado ya. Rusia, a diferencia de los europeos y de “occidente”, está bien concienciada respecto de las consecuencias de desestabilizar Siria y la región, tanto como respecto del efecto que esto tendría para la extensión del terrorismo, proceso inextricable al primero. 

Es el conjunto de estos factores lo que perfila la solidaridad política con Siria de un gran país como Rusia. Su posición no se funda sobre uno o dos elementos, sino que se funda en su perspectiva de comprehensividad histórica, cultural e intelectual. 

ENTREVISTADOR: Señor Presidente: ¿qué va a ocurrir en Ginebra II?; ¿qué expectativas tiene usted en relación a esta Conferencia?

PRESIDENTE AL-ASSAD: El objetivo de la Conferencia de Ginebra es apoyar el proceso político y facilitar una solución política a la “crisis”. De todos modos, esto no puede ser alcanzado antes de haber detenido el apoyo extranjero al terrorismo. Esperamos que la Conferencia de Ginebra se iniciará ejerciendo presión sobre aquellos países que apoyan al terrorismo contra Siria, a fin de detener su pertrechado armamentístico y el alud de terroristas extranjeros hacia el interior del país. Si esto es alcanzado, los pasos políticos pueden ser andados fácilmente, siendo, entre ellos, el primordial, iniciar un diálogo entre sirios para discutir el futuro sistema político, la Constitución, legislaciones varias y otras cuestiones. 

ENTREVISTADOR: Gracias por su sinceridad y por hacer una exposición tan transparente durante esta entrevista. 


Saturday, August 31, 2013

MENSAJE DEL GRUPO MARXISTA-LENINISTA REVOLUCION O BARBARIE EN CONTRA DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN SIRIA



En el imperialismo (fase superior y decadente del capitalismo), cuando las relaciones capitalistas de producción han alcanzado el dominio mundial y los bloques imperialistas se han formado, la pugna del capital financiero internacional por la obtención de nuevos mercados y fuentes de recursos naturales y, en general, por la consecución de las condiciones propicias para la extracción de plusvalía, deviene un factor inherente al funcionamiento del capitalismo. Así, a medida que la burguesía imperialista se desarrolla, va generando vínculos con fracciones de las burguesías de los países oprimidos, supeditándolas a sus proyectos y estableciendo aparatos estatales que favorezcan sus intereses. Sin embargo, en esta incesante -y, en periodos de crisis, urgente- búsqueda de ganancias, las potencias imperialistas chocan, no ya con otros bloques o sus correspondientes Estados subalternos, con los cuales el conflicto es seguro pero no inmediato, sino con Estados que por su propia configuración de clase gozan de cierta autonomía tanto política como económicamente respecto a los imperialismos extranjeros, sin que ello les impida relacionarse de forma preferencial con alguno de estos.

Este es el caso de Siria, que, por su posición estratégica en el Medio Oriente, las importantes reservas de gas que posee, así como por un posible futuro empleo del país como trampolín hacia Irán, hacen de la república árabe un objetivo ya inminente del imperialismo occidental. El enfrentamiento, lejos de ser iniciado por un movimiento popular tal y como aseveraron en un principio los medios de comunicación del imperialismo occidental o como lo hace todavía hoy el trotskismo, está siendo llevado a cabo por fuerzas fundamentalistas islámicas de corte ultrarreaccionario (en su gran mayoría provenientes de otros territorios), opuestas al Estado laico sirio. Mientras que en un comienzo las potencias occidentales impulsaron estos sectores de forma indirecta y torpemente disimulada mediante financiación o instrucción militar, en tanto que ha ido evolucionando la guerra, su apoyo se ha ido manifestando más explícita y directamente, hasta que, a día de hoy, es fácil comprobar en la prensa burguesa el reconocimiento franco de este hecho por parte del bloque imperialista occidental. Con todo, el ejército gubernamental ha logrado avanzar en detrimento de los «rebeldes» durante los últimos meses, obligando así al imperialismo a hacer un cambio cualitativo en su estrategia depredadora y pasar a la intervención militar, que parece ya inmediata. Por tanto, el conflicto sirio no es fruto de una «oposición» interna como quieren hacernos ver los voceros burgueses, sino que responde a una agresión imperialista encabezada por EEUU, Europa, Turquía, Arabia Saudí, Qatar e Israel, entre otros. Ahora bien, no podemos olvidar que, en última instancia, el «conflicto sirio» no es sino una manifestación más del enfrentamiento creciente entre los dos grandes bloques imperialistas en el mundo, el «occidental» y el «oriental» (encabezado este último por Rusia y China).

Naturalmente, los comunistas debemos posicionarnos en contra de cualquier ofensiva realizada por el imperialismo y apoyar la lucha antiimperialista que está llevando a cabo el pueblo sirio, además de reivindicar el derecho de autodeterminación de los pueblos. No obstante, este tipo de lucha debe ir subordinada a la lucha revolucionaria por la dictadura del proletariado y el comunismo y, por consiguiente, debe utilizarse  para estos propósitos. Asimismo, a pesar de estar enfrentada al bloque hegemónico occidental, la República Árabe Siria mantiene una esencia de clase burguesa, siendo la burguesía “nacional” la clase dirigente del estado, a través de la alianza llamada Frente Nacional Progresista, formada también por otros sectores democrático-populares. La composición de clase de este tipo de estado revela que no se trata, al contrario de lo que afirma el revisionismo, de un país socialista, sino que entre el actual Estado sirio y el Nuevo Poder media una ruptura que tiene que efectuarse por la vía revolucionaria. Aun así, la constatación de que el proletariado no tiene a día de hoy el poder en Siria y que debe conquistarlo para la consecución de los objetivos estratégicos del socialismo y el comunismo, no supone caer en la tesis izquierdista de abandono del apoyo a la lucha antiimperialista que está desarrollando la República Árabe Siria. Esta postura, que de forma acertada comprende que los intereses del proletariado sirio no están expresados en ningún bando, concibe erróneamente a ambas facciones como unilateralmente enemigas, sin considerar el aspecto progresista que representa la lucha antiimperialista, que puede estar correcta y necesariamente enmarcada en el proceso revolucionario. Por otro lado, si bien los comunistas debemos denunciar en cualquier latitud que la democracia burguesa no deja de ser una dictadura encubierta de la burguesía contra las masas explotadas, no podemos obviar el hecho de que determinados formatos de dominación estatal de la burguesía ofrecen menos posibilidades para el desarrollo de la lucha de clases revolucionaria. Es obvio que una Siria fragmentada y con el poder político en manos de salafistas a sueldo del imperialismo occidental supondría un nuevo y formidable obstáculo para avanzar en el proceso de constitución de un genuino movimiento revolucionario sirio.

Precisamente por esos intereses comunes que el proletariado comparte momentáneamente con la burguesía nacional siria y los sectores democrático-populares frente al imperialismo extranjero, no solamente es factible, sino también obligatoria, la alianza táctica –y no estratégica- con estas clases, actualmente en la dirección del viejo Estado. Desprovisto de esta alianza antiimperialista, el proletariado será incapaz de derrotar la agresión imperialista por sí solo y saldrá en una posición inferior en la lucha de clases de la que empezó. Tales son los efectos de una posición izquierdista en esta cuestión.

Sin embargo, es imprescindible que en dicho vínculo se conserve, en todo momento, la independencia ideológica y política del proletariado sirio; esto es, haberse constituido previamente en Partido Comunista, y en consecuencia, conformar un movimiento revolucionario a fin de que no actúe como furgón de cola bajo el programa de la burguesía nacional (como actualmente sucede con el revisionista Partido Comunista Sirio, que mantiene la unidad orgánica con el Frente Nacional Progresista), clase que ha demostrado, a lo largo de la historia, una actitud claudicante frente a las ofensivas imperialistas más contundentes. Únicamente de este modo el proletariado, una vez solventado el peligro imperialista, estará en condiciones de iniciar consecutivamente la lucha por la destrucción del Estado burgués sirio mediante la organización del Nuevo Poder. En este sentido, debemos rescatar dos de las experiencias revolucionarias del siglo XX en los países oprimidos (la china y la albanesa) y recordar cómo, en momentos en que gran parte de la burguesía del país dependiente se muestra en el fondo indecisa ante las acometidas del imperialismo, el proletariado revolucionario -organizado en su Partido de nuevo tipo- tiene enormes posibilidades para arrebatarle a la burguesía la dirección del frente antiimperialista y, con el prestigio ganado ante las masas por su efectividad político-militar, el Partido Comunista puede convertir de forma eficaz la lucha antiimperialista en lucha contra el viejo Estado de su propia burguesía.

Desafortunadamente, la derrota del Ciclo de Octubre y la liquidación del marxismo por parte del revisionismo impide, tanto al Movimiento Comunista Internacional en general como a los comunistas sirios en particular, emprender cualquier tipo de acción revolucionaria a corto plazo que pueda transformar la agresión imperialista en guerra civil revolucionaria. Para ello es indispensable, como venimos diciendo desde Revolución o Barbarie, la existencia previa de un Partido Comunista constituido sobre la base de la ideología revolucionaria del marxismo, por lo que la reconstitución ideológica y política del comunismo a nivel internacional pasa a ser requisito insoslayable para la destrucción del sistema de dominación capitalista así como de las guerras que origina.


¡Viva la lucha antiimperialista del pueblo de Siria!

¡Por la reconstitución ideológica y política del comunismo!

Revolución o Barbarie


http://revolucionobarbarie.wordpress.com/2013/08/30/la-agresion-imperialista-contra-siria-y-la-revolucion-proletaria/

Tuesday, August 20, 2013

SI LA IZQUIERDA DOMINICANA NO OBEDECE LAS LEYES BASICAS DEL MARXISMO-LENINISMO, ESA IZQUIERDA VA A SER IGUAL QUE ZAPATERO, Y MICHELLE BACHELET (SOCIALISTAS DE MENTIRAS, SOCIALISTAS LIGHT, NEOLIBERALES Y CAPITALISTAS) Y EL PAIS VA A SEGUIR IGUAL DE POBRE Y ATRASADO.


Estimados amigos, en los eventos a raiz de los fraudes bancarios en el 2003 hasta ahora, los huelguistas del pais mostraron su determinación y militancia y comenzaron a organizar su propia autodefensa efectiva. Sin embargo, por lo que hemos visto, ningún partido de izquierda apoyó un plan necesario para la autodefensa armada de las masas obreras, demandaron que los dirigentes de la huelga organizaran su defensa o ni siquiera discutieron la necesidad para tal propaganda. La falta de todo esto garantizaba de antemano la derrota. ¡Por un lado, este es un país donde se encuentran grandes cantidades de armas y, por otro lado, la policía constituye una amenaza constante! 

La izquierda dominicana en general también ha fracasado totalmente en nunca haber armado a los trabajadores del pais políticamente (osea en desde la dirigencia de los partidos marxistas no ofrecer clases de filosofia marxista-leninista, osea de la teoria de como tumbar a los gobiernos capitalistas y reemplazarlos por gobiernos obreros marxistas-leninistas. Y esa teoria esta muy claramente explicada en los textos basicos de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y los demas fundadores del comunismo).   Ustedes mismos saben que muchas cosas en este pais se quieren hacer a lo loco, a la brigandina, sin llevarse de metodos cientificos. 

Sobre todo, ¿Cuál ha sido el propósito de los llamados a  “huelgas generales”? Bajo ciertas circunstancias, una huelga de protesta de uno o dos días de duración puede constituir un paso efectivo. Este no fue este el caso en la República Dominicana. Para cambiar el balance de fuerzas, la lucha necesitaba intensificarse vertiginosamente. Pero los dirigentes de los trabajadores nunca lucharon para lograr esto. 

Una huelga general puede ser una manera vital de lograr la unidad de la clase trabajadora al utilizar el poder de la clase obrera para paralizar la economía y lograr verdaderos alcances. Cualquier huelga general seria, mas allá de un ejercicio de protesta de uno o dos días, también puede tener un efecto dramático sobre la conciencia política de los trabajadores; los mismos trabajadores empiezan a organizar su propia lucha y, de hecho, su propia manera de conducir la sociedad. 

Inevitablemente surgen asambleas y consejos obreros para tomar las decisiones de la lucha. Estas a la vez, se convierten en foros donde los partidos socialistas dominicanos como el Partido Alianza Pais, Junto Podemos del General Percival, El Frente Amplio y otros pueden discutir a favor de sus propuestas y visiones y tratar de convencer a sus compañeros trabajadores: pueden surgir nuevos dirigentes, y, de hecho, puede desarrollarse en la lucha un auténtico partido comunista de la clase trabajadora. 

Como comentaba frecuentemente Stalin, cualquier huelga general seria plantea la cuestión del poder estatal. A pesar de lo que se logre inmediatamente en una huelga general, la clase trabajadora comienza a crear sus propias instituciones y se percata de que las únicas alternativas reales son la continuación del poder estatal capitalista o la revolución comunista para establecer el poder estatal obrero. 

  Por estas razones, el profesor Narciso Isa Conde, Ramon Almanzar y todos los demas intelectuales y lideres de la izquierda dominicana siempre han abogado a favor de la arma de la huelga general como la mejor táctica para combatir contra los ataques capitalistas del gobierno del ex-presidente Dr. Leonel Fernandez, y en contra de la clase capitalista que es propietaria de los grandes medios de produccion de nuestro pais. Pero esto también significa explicar consistentemente a los pobres que solamente una revolución comunista obrera, la derrota del estado capitalista peledeista y su reemplazo con un estado obrero comunista (Exclusivamente para la clase pobre dominicana) podrá lograr y sostener las demandas de los trabajadores de nuestro pais.  Ninguna organización izquierdista dominicana que sepamos todavia no ha cumplido con este esencial trabajo de propaganda marxista-leninista. 

El etapismo izquierdista
Trabajadores dominicanos que muy contentos siguen a los partidos comunistas en las huelgas generales y votan a favor de estos arrolladoramente a posiciones sindicales nunca le han dado más de 10% de sus votos en las elecciones presidenciales. Desconectados (hasta ahora) de una muy limitada experiencia de independencia de clase que han ejercido en la lucha, los trabajadores por costumbre han votado a favor del PRD o, mas recientemente, por el PLD. ¿A que se debe esto? La razón es el programa y la practica deficiente de los mismos partidos comunistas del pais.

Por lo que hemos visto hay un problema en la teoria revolucionaria de los partidos comunistas del pais.  La mayoria de los intelectuales de la izquierda dominicana, creen que la revolución dominicana debe hacerse en dos etapas. La primera, la etapa anti-imperialista, requiere la participación unitaria de casi todas las clases, incluyendo a los capitalistas. El imperialismo, extranjero, mayormente norteamericano, ha evitado que la burguesía dominicana se desarrolle como una burguesía nacional sobre una economía con un desarrollo balanceado. Solamente luego de primero liberar la economía capitalista de la dependencia del imperialismo norteamericano y de sus lacayos más abiertos podrá entonces la clase trabajadora enfrentarse a la burguesía nacional; solamente entonces, dice la teoría, será la hora de abogar a favor de la revolución socialista obrera. Hasta entonces, los pobres y explotados dominicanos, desde los trabajadores y campesinos hasta la clase media y hasta la pequeña y gran burguesía deberán mantener una alianza estratégica. Pero bajo tal teoría, la etapa donde los trabajadores podrán luchar a favor de si mismos, por la revolución socialista, nunca se logra. Y tal perspectiva no provee ninguna razón de principios para no votar a favor de los partidos tradicionales PLD y PRD y por los candidato burguéses menos malo, aun donde partidos izquierdistas Alianza Pais, El Frente Amplio, y los demas partidos emergentes lleven a cabo campañas eleccionarias a la par. 

El mayor grupo izquierdista de la década de los setenta, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), sostuvo esta ideología populista de la clase media. Bajo la presión de las luchas de trabajadores de masas, se fragmentó a finales de esa década. Varios grupos salidos del MPD se autodenominan casi todos partidos “de los trabajadores” o “comunistas” pero todavía retienen el programa populista del MPD. Los trabajadores han visto a muchos de estos partidos de izquierda llevar esta ideología a su conclusión más lógica coaliciones electorales o hasta fusiones con partidos  del sistema PLD y PRD. 

Hasta ahora los trabajadores dominicanos no han visto una alternativa revolucionaria verdaderamente auténtica. Y por ende una gran cantidad de gente de la clase trabajadora votó a favor del Lic. Danilo Medina, esperanzados contra la esperanza de lograr unas condiciones un poco mejor de lo que han gozado hasta ahora mientras que saben a ciencia cierta y a otro nivel que este tipo no es ningún héroe. Pero los trabajadores simplemente no vieron otra alternativa. 

“El escoger a los menos malos”, por cierto, les conviene grandemente a los imperialistas y a los capitalistas del patio. Significa básicamente que los explotados y superexplotados aceptan la vida de porqueria, la ignominia, el dolor fisico y mental, y la tragica y miserable existencia que llevan la mayoria de los dominicanos. Los gobernantes están muy felices que la clase trabajadora todavía no ve la posibilidad de una nueva sociedad socialista en la Republica Dominicana, donde a cada ser humano se le garantizará una vida decente, con el sueldo minimo en $30 mil pesos mensual, servicios medicos gratis, universidades gratis, y la electricidad, las compañias telefonicas, el area de bienes raices, los colegios, el transporte urbano, industrias, factorias, y las lineas aereas nacionalizadas bajo la propiedad gubernamental -- y todas las formas de racismo, y otros maltratos que existen en la Republica Dominicana podrán ser erradicados. 

Los gobernantes saben que una vez grandes números de trabajadores entiendan que nuestra clase tiene el poder para llevar a cabo el socialismo, el imperialismo y el capitalismo estara condenado al fracaso en la Republica Dominicana

La alternativa cientifica, marxista-leninista, socialista y trujillista
Los revolucionarios cientificos y auténticos rechazan la teoría de las dos etapas, que históricamente se ha convertido en una cobertura para que los partidos burgueses neoliberales, reformistas, revisionistas y social-democratas como el PLD, PRD y en otros paises Zapatero, Michelle Bachelet (Ex-presidente de Chile), Dilma Rousseuf (Presidente de Brazil y otros burgueses reformistas) esten a favor de peligrosas alianzas con supuestamente sectores progresistas de la burguesía. Stalin entendió que en la época imperialista todos los sectores de la burguesía nacional, incluyendo a los gobernantes de las naciones oprimidas, tienen intereses de clase completamente atados a la propiedad capitalista, a los paises imperialistas (EE.UU y Europa) y, por lo tanto, son hostiles a las necesidades de la clase trabajadora Dominicana, y a los intereses de la Republica Dominicana (Fijense que yankistas son los dueños de colegios privados, de supermercados, de dealers de carros, de tayyeres de vehiculos, de bancos, de clinicas privadas etc).  Por eso entre los sectores que derrocaron al Gobierno del Ex-presidente Trujillo existian sectores de la burguesia nacional aliados al sistema capitalista y al Imperialismo.  Por eso la estrategia de los verdaderos revolucionarios dominicanos hace un llamado a favor de la lucha independiente de la clase trabajadora en alianza con el campesinado y todos los oprimidos, excluyendo a todos los dominicanos propietarios de negocios y empresas, ya que estos por su naturaleza estarian en contra de una dictadura de clase obrera y del campesinado dominicano

Un gobierno obrero socialista requiere un nivel mucho más alto de producción y recursos de los que se pueden lograr bajo el capitalismo. Requiere la construcción de una economía internacional de cooperación, solamente posible con la derrota del capitalismo en un número de países y una federación socialista de los resultantes estados obreros, como la Federacion de los paises del ALBA y del MERCOSUR. 

El internacionalismo revolucionario es fundamental a la estrategia para lograr el socialismo. Como un paso en esa dirección, los verdaderos revolucionarios subrayan la importancia de fomentar atraves de la union con los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Bolivia y demas paises con gobiernos obreros un programa auténticamente revolucionario para la unidad obrera y la revolución socialista a través del mundo entero. 

Algunos socialistas de mentira reclaman falsamente que la revolución internacional significa revoluciones simultáneas en varias naciones,  como si tal cosa se pudiese decretar. Sin embargo, el ambiente altamente globalizado de hoy día permite unas comunicaciones instantáneas atraves del internet y obliga a muchos trabajadores y oprimidos alrededor del mundo encarar al mismo enemigo imperialista, las mismas condiciones básicas de vida, y hasta las mismas compañías multinacionales como Exxon, Shell, Mcdonalds, Nestle, Wal Mart.  La historia reconoce que una revolución en un país podría fácilmente inspirar y expandirse a otro país. Y de hecho la diseminación de la revolución es una parte esencial de la estrategia cientifica para lograr el socialismo a nivel mundial

La necesidad de la unidad de la clase trabajadora y la revolución internacional se contrapone contra la enemistad contra los haitianos propagado a propósito y continuamente por la clase gobernante dominicana. Un partido auténticamente revolucionario lucharía contra el anti-haitianismo que es fundamental para la lucha de la clase trabajadora en la República Dominicana. 

Todo esto requiere la construcción de una nueva dirección obrera, un verdadero partido revolucionario obrero. Los trabajadores políticamente más conscientes tienen que comenzar a construirlo. 

                                                                                                      

Saturday, August 3, 2013

BREVE PERO PROFUNDO ANALISIS DEL PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA SOBRE LA ECONOMIA VENEZOLANA


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Por: Fernando Arribas García*.

Especial para Tribuna Popular Nº 223.- Transcurrida ya la mitad del año, y publicados los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) acerca del desempeño de la economía nacional en los primeros meses de 2013, ha llegado de nuevo el momento de descifrar las tendencias económicas recientes del país y fraguar pronósticos sobre lo que nos espera en el futuro cercano.
Por esta época el año pasado (ver TP N° 209), teníamos tanto buenas como malas noticias: de un lado, se presentaba un panorama favorable en el corto plazo, como resultado del aumento del consumo tanto público como privado, alimentado por el influjo de petrodólares y las políticas oficiales de expansión del gasto; pero por otro lado, veíamos negros nubarrones que nos afectarían unos meses más tarde bajo la forma de crecimiento de la inflación, devaluación de la moneda, desaceleración del crecimiento económico y aumento de la deuda pública y el déficit fiscal consolidado.
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Lamentablemente, nuestros pronósticos más pesimistas se cumplieron, por el efecto acumulado de los errores y la ineficiencia del gobierno en la dirección de la economía nacional especialmente a partir de 2007, que han agravado las debilidades estructurales que arrastramos desde hace décadas. Debido a ello, esta vez sólo tenemos malas noticias que dar, tanto para lo inmediato como para los meses venideros.

La economía nacional, según indica el propio BCV, apenas crece a una tasa minúscula de 0,7%, muy lejos de los estimados de 6% que hacía el gobierno unos meses atrás; la moneda nacional, devaluada en 46,5% en febrero, continúa dando traspiés y se agrandan las probabilidades de que haya una nueva devaluación en el futuro cercano; los indicadores de endeudamiento y déficit fiscal siguen muy lejos de estabilizarse y en breve tiempo podrían deteriorarse todavía más; la inflación ha llegado a 19,4% en apenas cinco meses y ya excedió con creces el estimado de 16% que manejaba el gobierno para todo el año.
En suma, la tendencia dominante en este momento, y que podría marcar la situación del país para el resto del año, comienza a parecerse a lo que los economistas describen con el neologismo inglés «stagflation» (o «estanflación» en castellano, palabra compuesta por stagnation, estancamiento, e inflation, inflación), término con que se conoce una rara y grave enfermedad económica que ya nos había afectado durante el período 2009-2010.
QUÉ ES LA ESTANFLACIÓN
Se trata de una situación muy atípica, en que se combina la desaceleración económica, pero sin sus efectos atenuantes, con una alta inflación, pero sin las causas estructurales favorables de ésta. En general, la teoría económica tiene por cierto que los períodos de rápida expansión suelen inducir a un aumento de la inflación (el llamado «recalentamiento de la economía»), como resultado de los desequilibrios momentáneos de mercado causados por el rápido crecimiento relativo de la demanda, que no puede ser satisfecha por los niveles pre-existentes de oferta. Y al contrario, los períodos de estancamiento o recesión, durante los cuales bajan los niveles generales de actividad, se desacelera la circulación de capitales y tiende a aumentar el nivel de desempleo, se caracterizan por una contracción relativa del consumo y la demanda, por lo que es esperable que la inflación decrezca y en los casos extremos hasta se revierta (deflación).
Así, se estima que en general la inflación y la desaceleración son mutuamente excluyentes. Y por lo tanto, ante los rigores de las crisis económicas por lo común nos queda el alivio de la baja inflación que suele acompañar a éstas, y ante los perjuicios de la alta inflación normalmente nos queda el consuelo de que esta última ha sido causada por un rápido y vigoroso crecimiento general de la economía y del nivel de ocupación.
Pero en economías con graves desequilibrios coyunturales, puede darse ocasionalmente la inusual combinación de ambas: estancamiento o hasta decrecimiento con alta inflación. Tal cosa ocurrió a mediados de la década de 1970 en países como EE.UU. y Reino Unido, como resultado, entre otros factores, de la abrupta subida de los precios petroleros mundiales, que causó una recesión global, y de la decisión de las autoridades de ampliar la masa monetaria para tratar infructuosamente de reactivar la economía.
Lo que hace a la estanflación tan temible y dañina es precisamente que, como ocurrió entonces en casi todo el mundo capitalista desarrollado, los mecanismos habituales que tienen las autoridades para paliar uno de sus componentes resultan necesariamente agravando al otro: al intentar estimular la economía inyectándole más liquidez, terminan intensificando la inflación; y al contener el tamaño de la masa de dinero para tratar de detener la inflación, terminan desacelerando la circulación de capital y dificultando la reactivación económica.
Hay, finalmente, unos pocos países en el mundo, como Venezuela y Zimbabwe, donde los desequilibrios no son coyunturales y más o menos pasajeros sino crónicos y estructurales, y donde, en consecuencia, esta rara enfermedad económica puede ocurrir con frecuencia relativamente elevada. En nuestro país, ha ocurrido al menos en seis de los últimos 16 años, y, según indican los datos más recientes, podría estar ocurriendo de nuevo. Veamos.
ESTANCAMIENTO ECONÓMICO
Podemos considerar que un país padece estancamiento económico cuando la tasa porcentual anualizada de variación de su Producto Interno Bruto (PIB), incluso si es positiva, resulta inferior a su tasa porcentual anualizada de variación demográfica. En otras palabras, aunque haya un crecimiento real absoluto del PIB, si éste es inferior al crecimiento de la población, y por lo tanto hay en términos per capita un decrecimiento real del PIB, se considera que el país sufre estancamiento económico.
En el caso de Venezuela, la tasa de crecimiento demográfico anual ha bajado de 2,0% en 1997 a alrededor de 1,5% en la actualidad, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE); cualquier tasa de crecimiento del PIB para un período dado que no sea como mínimo igual a la correspondiente tasa de crecimiento de la población, indica estancamiento económico. Como ya queda dicho, el BCV reportó hace unas semanas que la tasa anualizada de crecimiento del PIB para los tres primeros meses de 2013 fue de apenas 0,7%, lo que significa que, aunque no estamos en recesión (al menos no todavía), sí estamos ya económicamente estancados, como lo estuvimos por ocho trimestres consecutivos durante los años 2009-2010, por siete en 2002-2003, y por seis en 1998-1999. [GRÁFICO 1]
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Obsérvese que, a diferencia de los anteriores períodos de estancamiento, esta vez ni hay una crisis política aguda en Venezuela (como sí la hubo en los años finales del siglo anterior, y de nuevo en el bienio del golpe de estado y paro petrolero), ni estamos bajo los efectos de una crisis global (como las de 2001-2002 y 2008-2009) a la que atribuir el pobre desempeño de nuestra economía.
ECONOMÍA «REAL» EN DECLIVE
El panorama luce todavía peor si analizamos el detalle de ese magro crecimiento. En efecto, el reporte trimestral del BCV indica que ha continuado el declive de los sectores claves de la economía «real» del país, esto es, de la producción efectiva de bienes y servicios. La producción manufacturera, por ejemplo, decreció 3,6% en el trimestre, con lo que retrocedió al nivel absoluto que tenía en 2006, y continuó su tendencia de larga data a perder peso porcentual en el PIB: ya no llega a 13,9% del total de la economía, frente a 18,4% en el mismo trimestre de 1997.
La minería, tradicionalmente minúscula, decayó un 25,3% adicional; las actividades petroleras continúan estancadas con una muy baja tasa de crecimiento (0,8%); y de la agricultura mejor ni hablar, que el propio BCV continúa sin encontrar razones para hacerlo. Incluso la construcción, sector que había mostrado un comportamiento favorable a lo largo de seis trimestres consecutivos, en buena medida por los efectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela y otros grandes proyectos gubernamentales de infraestructura, tuvo ahora una abrupta caída: de +31,4% en el primer trimestre del año pasado a -1,2% en enero-marzo de este año.
Y para colmo de males, el sector que mejor desempeño tuvo en el trimestre fue el bancario y financiero (+31,0%), con lo que suma nueve trimestres seguidos de rapidísimo crecimiento y aumenta su peso en el PIB total a 6,8%, frente a 2,2% en 1997. Asimismo, tuvieron desempeño positivo los sectores de comercio (+3,4%) y comunicaciones (+6,0%), que tampoco han parado de crecer desde hace varios años. En suma, no sólo el crecimiento total del PIB fue escaso, sino que se debió principalmente a los sectores que menos interesa desarrollar con miras al fortalecimiento productivo y el robustecimiento de la soberanía económica.
ALTA INFLACIÓN
No es fácil construir una definición formal estándar de alta inflación, puesto que la tasa de variación del índice de precios muestra gran variabilidad de país a país e incluso de época en época dentro de un mismo mercado nacional. Esto es especialmente cierto en Venezuela: lo que hoy se consideraría como una tasa de variación de precios inaceptablemente alta en la mayoría de los países, resultaría asombrosamente baja para el nuestro, afectado por inflación crónica desde hace décadas y con tasas anuales de variación de precios que suelen ser muy superiores a las internacionales.
A falta de mejor criterio, usaremos como valor de referencia la media aritmética histórica de inflación del área metropolitana de Caracas entre enero 1997 y diciembre 2012 (puesto que el Índice Nacional de Precios sólo comenzó a ser reportado a partir de 2008): tasa anualizada de 23,4%. Así, cualquier tasa de inflación que sea superior a ese valor de referencia constituirá alta inflación en el contexto venezolano actual. Y tómese en cuenta que, para ese mismo período histórico, la media de inflación anualizada para todos los países del mundo es de apenas 4,3%, y para todos los países de Latinoamérica y el Caribe es de 7,5%.
Pues bien, según los reportes oficiales del INE y el BCV, con el gran salto de 6,2% registrado en mayo, la tasa anualizada de inflación en Caracas alcanzó 33,7% (para toda Venezuela, el salto mensual en mayo fue de 6,1%, y la tasa anualizada llegó a 35,2%). Estamos así, desde marzo de este año, por encima de los valores de referencia que establecimos en el párrafo anterior, como lo estuvimos también, de manera ininterrumpida, desde enero 2008 hasta marzo 2012, de julio 2002 a marzo 2004, y de enero 1998 a julio 1999 [GRÁFICO 2].
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Tras la entrada en vigencia del «Decreto-Ley de Costos y Precios Justos» a fines de 2011, hubo por varios meses una cierta moderación de las tendencias inflacionarias en el país, y se logró bajar la inflación anualizada desde 29,0% en diciembre de ese año a 18,2% en noviembre 2012. Ello se debió a que, con la aplicación de este instrumento legal, el gobierno logró controlar parcialmente la especulación comercial y la falsificación de costos y precios por los empresarios. Parcialmente, insistimos, pues como ha quedado demostrado, la corrupción y la ineficiencia en el seno del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios (INDEPABIS), conspiraron contra el éxito pleno de esta iniciativa.
¡PRODUCIR, PRODUCIR, PRODUCIR!
No obstante, como ya lo dijimos en oportunidades anteriores (ver TP N° 210), los principales componentes de la inflación no son esos que el gobierno pretendió controlar por vía administrativa o punitiva, sino otros de naturaleza estructural, derivados de nuestra economía rentista, monoproductora y dependiente, que han estado activos desde hace varias décadas y que siguen sin ser adecuadamente atendidos:
-Escasa producción nacional y con baja eficiencia;
-Limitación de la oferta versus estímulo a la demanda;
-Dependencia creciente de las importaciones;
-Altos índices de liquidez interna y circulación monetaria;
-Dolarización de los precios.
Aunque en el mejor de los casos se lograse controlar por completo los componentes especulativos de la inflación, no sería posible derrotarla definitivamente mientras no se atiendan los componentes principales de este fenómeno, derivados de los problemas de orden estructural que aquejan a nuestra economía. Por ello, incluso si el éxito en la lucha contra la especulación hubiera sido rotundo, era previsible que los efectos benéficos de la aplicación del Decreto-Ley se fueran atenuando en breve tiempo, como lamentablemente ha ocurrido. Desde principios de 2013, el gobierno ha tenido que autorizar reajustes de precios y costos de diversos bienes y servicios hasta niveles más realistas que los vigentes el año pasado, con lo que la espiral inflacionaria ha ganado nuevos ímpetus.
Así que en el primer trimestre de este año se cumplieron ambas condiciones (estancamiento económico y alta inflación) para hablar de estanflación en Venezuela; nos preocupa que esto se repita en los trimestres sucesivos, con lo que habríamos entrado formalmente en un periodo estanflacionario de nuevo.
Lo único positivo es que, precisamente por lo deforme y desquiciado de nuestra economía, nuestra estanflación no es como la de los países «normales», puesto que nuestra alta inflación no se debe a un «recalentamiento» momentáneo como resultado de un período de rápido crecimiento, sino, por el contrario, a que la economía productiva del país se mantiene muy fría desde hace décadas y con tendencia a enfriarse más.
Y esto es «bueno» porque, a diferencia de los otros países, en nuestro caso el remedio para la estanflación es, al menos conceptualmente, muy simple, puesto que podríamos atender ambos componentes de la enfermedad con un mismo remedio: aumentar la producción nacional de bienes y servicios esenciales con niveles crecientes de eficiencia, con lo que no sólo se robustecería el aparato productivo nacional y se saldría del estancamiento económico, sino que se supliría adecuadamente el mercado, se resolvería el problema de escasez relativa de oferta y se solucionaría uno de los principales componentes estructurales de la alta inflación crónica.