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Tuesday, August 20, 2013

SI LA IZQUIERDA DOMINICANA NO OBEDECE LAS LEYES BASICAS DEL MARXISMO-LENINISMO, ESA IZQUIERDA VA A SER IGUAL QUE ZAPATERO, Y MICHELLE BACHELET (SOCIALISTAS DE MENTIRAS, SOCIALISTAS LIGHT, NEOLIBERALES Y CAPITALISTAS) Y EL PAIS VA A SEGUIR IGUAL DE POBRE Y ATRASADO.


Estimados amigos, en los eventos a raiz de los fraudes bancarios en el 2003 hasta ahora, los huelguistas del pais mostraron su determinación y militancia y comenzaron a organizar su propia autodefensa efectiva. Sin embargo, por lo que hemos visto, ningún partido de izquierda apoyó un plan necesario para la autodefensa armada de las masas obreras, demandaron que los dirigentes de la huelga organizaran su defensa o ni siquiera discutieron la necesidad para tal propaganda. La falta de todo esto garantizaba de antemano la derrota. ¡Por un lado, este es un país donde se encuentran grandes cantidades de armas y, por otro lado, la policía constituye una amenaza constante! 

La izquierda dominicana en general también ha fracasado totalmente en nunca haber armado a los trabajadores del pais políticamente (osea en desde la dirigencia de los partidos marxistas no ofrecer clases de filosofia marxista-leninista, osea de la teoria de como tumbar a los gobiernos capitalistas y reemplazarlos por gobiernos obreros marxistas-leninistas. Y esa teoria esta muy claramente explicada en los textos basicos de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao y los demas fundadores del comunismo).   Ustedes mismos saben que muchas cosas en este pais se quieren hacer a lo loco, a la brigandina, sin llevarse de metodos cientificos. 

Sobre todo, ¿Cuál ha sido el propósito de los llamados a  “huelgas generales”? Bajo ciertas circunstancias, una huelga de protesta de uno o dos días de duración puede constituir un paso efectivo. Este no fue este el caso en la República Dominicana. Para cambiar el balance de fuerzas, la lucha necesitaba intensificarse vertiginosamente. Pero los dirigentes de los trabajadores nunca lucharon para lograr esto. 

Una huelga general puede ser una manera vital de lograr la unidad de la clase trabajadora al utilizar el poder de la clase obrera para paralizar la economía y lograr verdaderos alcances. Cualquier huelga general seria, mas allá de un ejercicio de protesta de uno o dos días, también puede tener un efecto dramático sobre la conciencia política de los trabajadores; los mismos trabajadores empiezan a organizar su propia lucha y, de hecho, su propia manera de conducir la sociedad. 

Inevitablemente surgen asambleas y consejos obreros para tomar las decisiones de la lucha. Estas a la vez, se convierten en foros donde los partidos socialistas dominicanos como el Partido Alianza Pais, Junto Podemos del General Percival, El Frente Amplio y otros pueden discutir a favor de sus propuestas y visiones y tratar de convencer a sus compañeros trabajadores: pueden surgir nuevos dirigentes, y, de hecho, puede desarrollarse en la lucha un auténtico partido comunista de la clase trabajadora. 

Como comentaba frecuentemente Stalin, cualquier huelga general seria plantea la cuestión del poder estatal. A pesar de lo que se logre inmediatamente en una huelga general, la clase trabajadora comienza a crear sus propias instituciones y se percata de que las únicas alternativas reales son la continuación del poder estatal capitalista o la revolución comunista para establecer el poder estatal obrero. 

  Por estas razones, el profesor Narciso Isa Conde, Ramon Almanzar y todos los demas intelectuales y lideres de la izquierda dominicana siempre han abogado a favor de la arma de la huelga general como la mejor táctica para combatir contra los ataques capitalistas del gobierno del ex-presidente Dr. Leonel Fernandez, y en contra de la clase capitalista que es propietaria de los grandes medios de produccion de nuestro pais. Pero esto también significa explicar consistentemente a los pobres que solamente una revolución comunista obrera, la derrota del estado capitalista peledeista y su reemplazo con un estado obrero comunista (Exclusivamente para la clase pobre dominicana) podrá lograr y sostener las demandas de los trabajadores de nuestro pais.  Ninguna organización izquierdista dominicana que sepamos todavia no ha cumplido con este esencial trabajo de propaganda marxista-leninista. 

El etapismo izquierdista
Trabajadores dominicanos que muy contentos siguen a los partidos comunistas en las huelgas generales y votan a favor de estos arrolladoramente a posiciones sindicales nunca le han dado más de 10% de sus votos en las elecciones presidenciales. Desconectados (hasta ahora) de una muy limitada experiencia de independencia de clase que han ejercido en la lucha, los trabajadores por costumbre han votado a favor del PRD o, mas recientemente, por el PLD. ¿A que se debe esto? La razón es el programa y la practica deficiente de los mismos partidos comunistas del pais.

Por lo que hemos visto hay un problema en la teoria revolucionaria de los partidos comunistas del pais.  La mayoria de los intelectuales de la izquierda dominicana, creen que la revolución dominicana debe hacerse en dos etapas. La primera, la etapa anti-imperialista, requiere la participación unitaria de casi todas las clases, incluyendo a los capitalistas. El imperialismo, extranjero, mayormente norteamericano, ha evitado que la burguesía dominicana se desarrolle como una burguesía nacional sobre una economía con un desarrollo balanceado. Solamente luego de primero liberar la economía capitalista de la dependencia del imperialismo norteamericano y de sus lacayos más abiertos podrá entonces la clase trabajadora enfrentarse a la burguesía nacional; solamente entonces, dice la teoría, será la hora de abogar a favor de la revolución socialista obrera. Hasta entonces, los pobres y explotados dominicanos, desde los trabajadores y campesinos hasta la clase media y hasta la pequeña y gran burguesía deberán mantener una alianza estratégica. Pero bajo tal teoría, la etapa donde los trabajadores podrán luchar a favor de si mismos, por la revolución socialista, nunca se logra. Y tal perspectiva no provee ninguna razón de principios para no votar a favor de los partidos tradicionales PLD y PRD y por los candidato burguéses menos malo, aun donde partidos izquierdistas Alianza Pais, El Frente Amplio, y los demas partidos emergentes lleven a cabo campañas eleccionarias a la par. 

El mayor grupo izquierdista de la década de los setenta, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), sostuvo esta ideología populista de la clase media. Bajo la presión de las luchas de trabajadores de masas, se fragmentó a finales de esa década. Varios grupos salidos del MPD se autodenominan casi todos partidos “de los trabajadores” o “comunistas” pero todavía retienen el programa populista del MPD. Los trabajadores han visto a muchos de estos partidos de izquierda llevar esta ideología a su conclusión más lógica coaliciones electorales o hasta fusiones con partidos  del sistema PLD y PRD. 

Hasta ahora los trabajadores dominicanos no han visto una alternativa revolucionaria verdaderamente auténtica. Y por ende una gran cantidad de gente de la clase trabajadora votó a favor del Lic. Danilo Medina, esperanzados contra la esperanza de lograr unas condiciones un poco mejor de lo que han gozado hasta ahora mientras que saben a ciencia cierta y a otro nivel que este tipo no es ningún héroe. Pero los trabajadores simplemente no vieron otra alternativa. 

“El escoger a los menos malos”, por cierto, les conviene grandemente a los imperialistas y a los capitalistas del patio. Significa básicamente que los explotados y superexplotados aceptan la vida de porqueria, la ignominia, el dolor fisico y mental, y la tragica y miserable existencia que llevan la mayoria de los dominicanos. Los gobernantes están muy felices que la clase trabajadora todavía no ve la posibilidad de una nueva sociedad socialista en la Republica Dominicana, donde a cada ser humano se le garantizará una vida decente, con el sueldo minimo en $30 mil pesos mensual, servicios medicos gratis, universidades gratis, y la electricidad, las compañias telefonicas, el area de bienes raices, los colegios, el transporte urbano, industrias, factorias, y las lineas aereas nacionalizadas bajo la propiedad gubernamental -- y todas las formas de racismo, y otros maltratos que existen en la Republica Dominicana podrán ser erradicados. 

Los gobernantes saben que una vez grandes números de trabajadores entiendan que nuestra clase tiene el poder para llevar a cabo el socialismo, el imperialismo y el capitalismo estara condenado al fracaso en la Republica Dominicana

La alternativa cientifica, marxista-leninista, socialista y trujillista
Los revolucionarios cientificos y auténticos rechazan la teoría de las dos etapas, que históricamente se ha convertido en una cobertura para que los partidos burgueses neoliberales, reformistas, revisionistas y social-democratas como el PLD, PRD y en otros paises Zapatero, Michelle Bachelet (Ex-presidente de Chile), Dilma Rousseuf (Presidente de Brazil y otros burgueses reformistas) esten a favor de peligrosas alianzas con supuestamente sectores progresistas de la burguesía. Stalin entendió que en la época imperialista todos los sectores de la burguesía nacional, incluyendo a los gobernantes de las naciones oprimidas, tienen intereses de clase completamente atados a la propiedad capitalista, a los paises imperialistas (EE.UU y Europa) y, por lo tanto, son hostiles a las necesidades de la clase trabajadora Dominicana, y a los intereses de la Republica Dominicana (Fijense que yankistas son los dueños de colegios privados, de supermercados, de dealers de carros, de tayyeres de vehiculos, de bancos, de clinicas privadas etc).  Por eso entre los sectores que derrocaron al Gobierno del Ex-presidente Trujillo existian sectores de la burguesia nacional aliados al sistema capitalista y al Imperialismo.  Por eso la estrategia de los verdaderos revolucionarios dominicanos hace un llamado a favor de la lucha independiente de la clase trabajadora en alianza con el campesinado y todos los oprimidos, excluyendo a todos los dominicanos propietarios de negocios y empresas, ya que estos por su naturaleza estarian en contra de una dictadura de clase obrera y del campesinado dominicano

Un gobierno obrero socialista requiere un nivel mucho más alto de producción y recursos de los que se pueden lograr bajo el capitalismo. Requiere la construcción de una economía internacional de cooperación, solamente posible con la derrota del capitalismo en un número de países y una federación socialista de los resultantes estados obreros, como la Federacion de los paises del ALBA y del MERCOSUR. 

El internacionalismo revolucionario es fundamental a la estrategia para lograr el socialismo. Como un paso en esa dirección, los verdaderos revolucionarios subrayan la importancia de fomentar atraves de la union con los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Bolivia y demas paises con gobiernos obreros un programa auténticamente revolucionario para la unidad obrera y la revolución socialista a través del mundo entero. 

Algunos socialistas de mentira reclaman falsamente que la revolución internacional significa revoluciones simultáneas en varias naciones,  como si tal cosa se pudiese decretar. Sin embargo, el ambiente altamente globalizado de hoy día permite unas comunicaciones instantáneas atraves del internet y obliga a muchos trabajadores y oprimidos alrededor del mundo encarar al mismo enemigo imperialista, las mismas condiciones básicas de vida, y hasta las mismas compañías multinacionales como Exxon, Shell, Mcdonalds, Nestle, Wal Mart.  La historia reconoce que una revolución en un país podría fácilmente inspirar y expandirse a otro país. Y de hecho la diseminación de la revolución es una parte esencial de la estrategia cientifica para lograr el socialismo a nivel mundial

La necesidad de la unidad de la clase trabajadora y la revolución internacional se contrapone contra la enemistad contra los haitianos propagado a propósito y continuamente por la clase gobernante dominicana. Un partido auténticamente revolucionario lucharía contra el anti-haitianismo que es fundamental para la lucha de la clase trabajadora en la República Dominicana. 

Todo esto requiere la construcción de una nueva dirección obrera, un verdadero partido revolucionario obrero. Los trabajadores políticamente más conscientes tienen que comenzar a construirlo. 

                                                                                                      

Friday, June 1, 2012

EL FRAUDE ELECTORAL HA SIDO LA MAS BURDA ENCERRONA TENDIDA AL PUEBLO DOMINICANO


La más burda encerrona tendida al pueblo

Por: RAFAEL PERCIVAL PEÑA | 9:55 PM

Los hechos toman cuerpo, se agitan y van perfilando una existencia siempre al filo del riesgo y la aventura, desde que el fraude alcanzó su logro y diezmó la justeza de una esperanza democrática en todo el que habita en esta isla.  Será un camino de peligro en dos vías, para los mediocres, los ambiciosos, los oportunistas y los depredadores del Estado de su vida cómoda y de opulencia. La imposición y la consolidación de una dictadura legalizada tras la ilegalidad tendrán su fruto. La conmoción causada no tiene vuelta atrás. No está descartada la posibilidad… Después de lo acontecido.  El pasado 20 de mayo hubo hombres grandes que se convirtieron en enanos y hubo hombres enanos que se convirtieron en hombres grandes. A ellos la nación les debe mucho.

Con el jueguito de ir a votar institucionalizamos la dictadura. Algunos pusieron un huevo grande de avestruz entre los dos bandos enfrentados. Este pleito no fue sólo de ustedes, ni de ningún grupo, es de todos. De estos últimos, deseo hablar.  La dictadura estuvo encubierta tras bastidores hasta el 20 de mayo pasado. Ellos jamás saldrán del poder por vías electorales, el que piense eso es un iluso e ingenuo.  Hablar de ley electoral y de partido es totalmente ridículo en estos momentos. Las agallas faltaron, eso es lo que tenemos que hablar: “A mí nadie me hace coca”.  Le quitamos el velo a la democracia, apañada desde mucho tiempo, y el lodo del fondo salió a relucir; no pudieron camuflagear el fraude. Todo el mundo lo vio, lo tocó, lo saboreó, lo olió y lo sintió.

El jueguito democrático es una farsa, para que el poder establecido mantenga a la población entretenida y controlada, ofreciéndole respiros electorales esporádicos, para mantenerla alejada de la vía de la insurrección, la única expedita vía que queda latente para el derribo de lo ilegítimo en el futuro.  La conspiración es una de la alternativa. No la encubrimos, mucho al contrario, hablaremos de ella en todos los escenarios disponible.  La construcción colectiva de un destino supone asumir una responsabilidad a la medida de la historia. De otra manera es la anarquía, la represión, el surgimiento de partidos divididos, trivializados lo que va a emerger... y florecer.  Y ningún líder cualquiera que sea su valor político, histórico, humano puede sustituir a la voluntad sagrada de este pueblo.

Los desdentados, los excluidos, los que no tienen voz, lo que no son capaces de articular tres palabras continuas, los analfabetos que le damos de lado. Pero tienen un corazón pletórico de valor y enfrentaron a todo el poder del sistema represivo. Sólo ellos deseaban tener una ilusión a media por un país más justo, más equitativo, más igualitario.  Sus esperanzas se desvanecieron por instrucción de las componendas de los de arriba y los extranjeros que se hicieron cómplice de esto. A tiempo intervinieron cuando se cocinaba desde el mismo centro de gravedad de la “bestia” la fermentación de la “Toma de la Bastilla”. Hemos aprendido la lección: El golpe enseña.  Jamás nuestra nación se había cocinado en horno de piedra, una sublevación con tanto arraigo en las tres clases sociales. La tecnología jugó un rol preponderante. Se activó la alarma, encendieron la luz y nos enseñó una lección. Ellos lo que se confabularon no tienen el poder absoluto. Por el momento fuimos desarticulados.

Los de arriba, los que tenían mucho que perder, temblaron en su interior. Por primera vez se demostró que su poder era fáctico. El sudor lo destilaban por el cuero de sus glándulas sudoríficas y apestaban. Se demostró lo débil que era el sistema y su “status quo”. Pero también la pantomima de la diáspora del liderazgo político se siente a legua.  Las Charreteras ajadas, pasiones desbordadas, uniformes desgarrados, funcionarios asustados tras las rejas, bicornios desplumados, el voto, la democracia, las elecciones se fueron al carajo. Este ensayo no pasará desapercibido. La guerra interna dentro de las FFAA es caldo de cultivo en su composición y sus características en cada rincón de cuartel del territorio nacional.

El pueblo lo asimiló de una forma tal en su exasperación para una experiencia del futuro inmediato. El abuso de los recursos del estado, la complacencia de los privilegios de los sueldos de los funcionarios, las botellas protegidas en las embajadas es parte del lodo y el miasma que arrastran en su estercolero del chiquero de barrio, en el cual ellos viven en su opulencia desmedida y nos tienen aparentemente acostumbrados.
La provocación es inmensa y luce que no cambiarán del riel donde han trajinado. No se han atrevido a celebrar en grande, saben de la provocación inmensa que sería darle ese trago amargo a los desvalidos que no tuvieron voz, ni voto en las negociaciones de aposento.  El sistema tocó fondo. Y ustedes lo saben muy bien. 

Todo el mundo aceptó como bueno y válido los resultados, pero no la mugre del pueblo. En la componenda de la famosa exhibición, no hubo excepción. Eso fue lo bueno: Del golpe a la astilla del partido del sistema. Ellos arreglaron a su conveniencia la carga del burro antes de cruzar el río. Pero no notaron, ni por un momento, ni se detuvieron a mirar hacia atrás el desorden esparcido por doquier.  Las heces quedaron a flote. Con que derecho realizaron tan desaguisado acto. ¿Quién le dio esa potestad? La compraron en una bodega de un burdel de motel. O, no ustedes son las dirigencias del poder político que decidió el futuro de nuestro país.  Tanto el presidente y su segunda al mando electos, falsificaron la firma de Dios, tuvieron el tupé, la cachaza de falsear sus tesis de grado en las universidades donde cursaron. ¿A quién le creo? La maña, la trampa, el engaño, el arreglo de aposento campea por sus fueros. Hemos gratificado el engaño, la mentira el fraude.

En estos políticos de turno, corruptos, y porque no decir, proteger a la familia del adversario es parte del tinglado del concierto en la desazón que exhibirán en el acapárate de la México con doctor Delgado. Santificado por la ribera del Potomac.  Un gobierno enclenque salido de la trampa y el fraude, auspiciado y sustentado por la clase política de turno. Miles de dominicanos fueron traicionados, miles de dominicanos hicieron lo que tenían que hacer y defendieron a sus riesgos el destino de la nación. La fiebre queda en la sábana. No se han dado cuenta. Para llegar hasta allá, en el 2016, el camino es tortuoso y bastante largo.
Por último, tengo una gran admiración por la gallardía y el valor del grupo de poder de este régimen, que sin reparo alguno perpetuaron este fraude descomunal con austera laceración del látigo desgarrador, la cual hizo gala de demostración de agallas, lo felicito.

Todo le salió a la perfección en el ridículo proceso electoral santificado por los de arriba y los cómplices extranjeros. No demostraron cobardía alguna, mucho al contrario le sobró determinación, y firmeza. Reciban mis más cálidas felicitaciones… Porque no siento ningún respeto por ustedes. Dios le llene de bendiciones. Nos veremos en el fragor para exorcizar este mal encumbrado.

El autor es general (r) de las Fuerzas Armadas.


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Monday, June 11, 2007

La pobreza de mercado libre en la Republica Dominicana

A mediados de la década de los ochenta, siguiendo la tendencia internacional impuesta por el imperialismo, la burguesía dominicana adoptó la tal denominada política de privatización de mercados libres. La caída de los precios del azúcar en los mercados internacionales había creado una crisis. Ya para el 1985 la república era una de las más pobres en la América Latina. Se lanzó una nueva estrategia económica basada en el turismo y las plantas de ensamblaje. Para atraer inversionistas extranjeros, principalmente de los EE.UU., se establecieron zonas francas en Santo Domingo y otros puertos. A estos inversionistas extranjeros se les permitió abrir fábricas para procesar vestimenta a medio terminar y otros productos. Los inversionistas no pagarían contribuciones o tarifas y podían contratar trabajadores pagándole el salario mínimo nacional dominicano. Una guardia de seguridad privada y la policía dominicana desalentaron fuertemente la sindicalización y los paros en estas zonas francas.
En el 1996, Fernández, un abogado y académico que se había criado en la ciudad de Nueva York, alcanzo la presidencia por vez primera. (Nueva York es la ciudad con la segunda población más alta de dominicanos en el mundo después de Santo Domingo; existen 8.8 millones de dominicanos en la república, otro millón en los EE.UU. continentales, y un buen número en el cercano Puerto Rico y otros lugares.) Fernández ganó las elecciones en la segunda ronda mediante un trato histórico que le ganó el apoyo del abiertamente reaccionario Balaguer y el PRSC. Ya en el poder, Fernández abandonó toda la retórica socialista del partido y llevó a cabo unas privatizaciones masivas, particularmente en la industria de generación energética.
Al principio mucha gente dominicana de clase media y hasta trabajadores le dio la bienvenida a las privatizaciones. La compañía de energía estatal había sido notoriamente ineficiente ya que provocaba apagones frecuentes. Los nuevos propietarios privados proveyeron servicios más seguros durante un tiempo, y el gobierno utilizó los dineros recibidos de la venta para mejorar los servicios municipales y fondos educacionales. Pero los logros aparentes no duraron mucho tiempo: solamente se puede vender la misma propiedad estatal una sola vez. Ya para finales del término de Fernández en el 2000, el dinero se había terminado.
Huelgas y protestas contra el desempleo, aumentos de precios y apagones energéticos ya habían comenzado tan temprano como para el 1997. Los efectos desiguales del “boom” se hicieron penosamente claros. La totalidad del gasto social bajo Fernández fue el 7% del PDB, la mitad del promedio latinoamericano. De todos modos, las leyes electorales no le permitieron a Fernández correr de nuevo en el 2000 como el candidato del PLD. Ganó Hipólito Mejía. Posterior al 11 de septiembre del 2001, sin embargo, colapsó la economía: el turismo se desvaneció, las exportaciones y las inversiones extranjeras sufrieron una caída y múltiples pagos de la deuda se vencieron. La inflación se disparó, el combustible escaseo y los apagones energéticos se hicieron mas largos y mas frecuentes que durante los peores días de la propiedad estatal anterior. La lucha de la clase trabajadora recomenzó, esta vez, contra Mejía.


El proceso hacia las huelgas generales

Desde los finales del 2001 hasta el otoño del 2003, el peso dominicano perdió la mitad de su valor relativo al dólar norteamericano. La escasez de combustible y la falta de inversiones y mantenimiento hicieron que los apagones energéticos fuesen más frecuentes, más largos, y más extensivos. El precio de la gasolina y el diesel dobló, a tal modo que a los taxistas ya no le alcanzaba para comprarla y trabajar.
Los precios de los alimentos doblaron. Los costos de la matricula universitaria aumentaron a tal extremo que obligó a miles de estudiantes a abandonar sus estudios. El desempleo aumentó dramáticamente. Para empeorar las cosas aun más, el FMI apretó más los tornillos, obligando al gobierno a aumentar las contribuciones sobre ventas hecho que aumentó aun más la inflación. En síntesis, las miserias del capitalismo aumentaron aun más en la república bajo la presidencia de Mejía.
Lo que culminó la copa fue el fracaso en abril del 2003 del Banco Internacional (Baninter), el segundo banco más grande del país, aparentemente debido a un fraude masivo. Contrario a la ley dominicana, Mejía salvo al Baninter a un costo exorbitante de $2.200 millones, consumiendo dos tercios de la totalidad del presupuesto anual del gobierno (y 15% del producto domestico bruto). Los costos de salvar la banca alcanzaron cerca de 20% del PDB con el fracaso de dos bancos más.
Mientras tanto, el gobierno rebajó los presupuestos y aumentó los cargos para todos los bienes y servicios que necesitaban los trabajadores. Por esta razón nadie se sorprendió cuando el 1 de julio del 2003 los trabajadores airados y otros marcharon en protesta en Santo Domingo. Eran dirigidos por Ramón Almánzar, presidente del Partido de la Nueva Alternativa y Ramón Pérez Figuereo, secretario general del Centro Nacional de Transportistas Unificados (CNTU).
La poderosa CNTU fue una de los pocos sindicatos establecidos que tuvieron un importante papel en la huelga general, ya que la mayoría de los sindicatos se oponían a la huelga y colaboraban con Mejía contra la misma. La demostración protestaba contra un nuevo acuerdo con el FMI. La policía nacional atacó y rompió la marcha con un ataque de gases lacrimógenos y arrestó a 40 personas. Al poco tiempo, el presidente Mejía lanzó a miles de policías y militares en redadas contra los hogares de la clase trabajadora, estudiantes, y otros activistas, para buscar alegadamente armas ilegales. Estas redadas resultaron en cientos de arrestos más.

La organización de la huelga general

Solamente al par de meses se convocó una huelga general. Muchos dirigentes de los partidos de izquierda asumieron unos papeles importantes, pero los dirigentes mas destacados fueron Almánzar y Pérez Figuereo del sindicato de transportistas CNTU. Las redadas de julio del gobierno no disuadieron a los trabajadores y a otros oprimidos a continuar con sus luchas. Hubo una larga lista de demandas, que incluían: la reducción del costo de la canasta familiar, la reducción de los precios del combustible, un alto a los apagones energéticos, un aumento salarial de 100%, una reducción de los cargos y precios de transportación, la renacionalización de las empresas energéticas privatizadas, un alto a los acuerdos con el FMI, cero aumentos en la deuda externa, y un resonante no al acuerdo de libre comercio con los EE.UU..
Ciertamente estas demandas y otras eran vitales. Pero de acuerdo a nuestra visión, la cuestión de la deuda imperialista se debía haber tomado más fuertemente. Aun para lograr otras demandas económicas y sociales, y ni siquiera comenzar a construir una economía viable, no resulta suficiente demandar simplemente que se de por terminados los aumentos a la deuda. Cualquier pago de la deuda resulta en hambre para los trabajadores -- literalmente. Es necesario que se demande que el gobierno dominicano repudie la deuda completamente.
Los trabajadores dominicanos, como todos los trabajadores a través del Caribe y América Latina, están en la misma situación y ciertamente aprobarían y se identificarían con tal lucha.

Ambas huelgas

La primera huelga, la del 7 de abril del 2003, duro 24 horas como fue planificada, y paralizó al país como también se había planificado. La mayoría de los reportajes nos dicen que fue la acción obrera de mas sólido apoyo que se haya llevado a cabo desde hace un sinnúmero de años. Todas las ciudades se paralizaron.
La respuesta del gobierno fue la represión masiva. Seis trabajadores fueron baleados a muerte y hubo sobre cien heridos. Se arrestaron a cientos, incluyendo a Almánzar. El resultado fue que el gobierno no hecho para atrás -- como se esperaba debido a que la huelga duro un solo día. En vez de extender la huelga más allá de un día, se decidió a favor de otra huelga de 48 horas de duración para finales de enero del 2004.
La segunda huelga general, la del 28 y 29 de enero, se le añadió otra demanda: la renuncia de Mejía y la totalidad de su gobierno. Por razones electorales propias, el PLD y el PRSC declaron que la apoyaban. Hasta el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), la organización empresarial más poderosa, apoyó dicha demanda.
Sin embargo, esta huelga tuvo una participación un tanto menor que anterior. Los organizadores esperaban una efectividad de 90%. Los trabajadores de las zonas francas casi todos participaron en la huelga, pero sus patronos en anticipación los habían obligado a trabajar el sábado y domingo anterior a la huelga. Los hospitales y clínicas cerraron. Muchos comercios pequeños abrieron sus negocios el primer día, pero aparecieron muy pocos clientes o trabajadores. Los comercios cerraron antes del mediodía y ya no abrieron para el próximo día de la huelga. No hubo casi transporte de pasajeros o mercancías. La participación no fue tan fuerte en Santo Domingo pero aumentó considerablemente en Santiago de los Caballeros, un centro tradicional de militancia obrera, y San Pedro de Macorís, otra gran ciudad, y otros pueblos grandes.
La misma represión estatal prevaleció. Los huelguistas esta vez organizaron mejores autodefensas. En los vecindarios pobres en el norte de Santo Domingo, y en otros lugares, columnas de trabajadores, algunos encapuchados, se batieron con piedras y bombas de fabricación casera con la policía y los soldados. Murieron siete huelguistas tiroteados por la policía. Un policía también murió tiroteado. Otra vez, sobre cien huelguistas sufrieron heridas y se arrestaron a cientos más. De nuevo la policía arrestó a Almánzar y a Pérez Figuereo y a algunos dirigentes de los partidos de izquierda, deteniéndolos brevemente.
Muchos huelguistas querían permanecer en huelga hasta lograr sus demandas, pero de nuevo los dirigentes los enviaron a trabajar siguiendo el itinerario, dando como excusa la posible represión estatal. El gobierno no cedió nada, solamente tuvo que esperar, después de todo, la huelga duraria dos días.
En febrero otra huelga de 48 horas fue anunciada para los días 16 y 17 de marzo, con las mismas demandas. Pero no se dio la tercera huelga general. Y está muy claro que una “tercera huelga general” conducida de la misma manera que las anteriores dos, hubiese dado el mismo resultado.

Los fracasos de la izquierda dominicana
En los eventos del 2003-2004 hasta ahora, los huelguistas mostraron su determinación y militancia y comenzaron a organizar su propia autodefensa efectiva. Sin embargo, por lo que hemos visto, ningún partido de izquierda apoyó un plan necesario para la autodefensa armada de las masas obreras, demandaron que los dirigentes de la huelga organizaran su defensa o ni siquiera discutieron la necesidad para tal propaganda. La falta de todo esto garantizaba de antemano la derrota. ¡Por un lado, este es un país donde se encuentran grandes cantidades de armas y, por otro lado, la policía constituye una amenaza constante!
La izquierda también fracasó en no armar a los trabajadores políticamente. Sobre todo, ¿Cuál fue el propósito de los llamados a la “huelga general”? Bajo ciertas circunstancias, una huelga de protesta de uno o dos días de duración puede constituir un paso efectivo. Este no fue este el caso en la República Dominicana. Para cambiar el balance de fuerzas, la lucha necesitaba intensificarse vertiginosamente. Pero los dirigentes de los trabajadores nunca lucharon para lograr esto.
Una huelga general puede ser una manera vital de lograr la unidad de la clase trabajadora al utilizar el poder de la clase para paralizar la economía y lograr verdaderos alcances. Cualquier huelga general seria, mas allá de un ejercicio de protesta de uno o dos días, también puede tener un efecto dramático sobre la conciencia política de los trabajadores; los mismos trabajadores empiezan a organizar su propia lucha y, de hecho, su propia manera de conducir la sociedad.
Inevitablemente surgen asambleas y consejos obreros para tomar las decisiones de la lucha. Estas a la vez, se convierten en foros donde los partidos socialistas pueden discutir a favor de sus propuestas y visiones y tratar de convencer a sus compañeros trabajadores: pueden surgir nuevos dirigentes, y, de hecho, puede desarrollarse en la lucha un auténtico partido revolucionario de la clase trabajadora.
Como comentaba frecuentemente Trotski, cualquier huelga general seria plantea la cuestión del poder estatal. A pesar de lo que se logre inmediatamente en una huelga general, la clase trabajadora comienza a crear sus propias instituciones y se percata de que las únicas alternativas reales son la continuación del poder estatal capitalista o la revolución para establecer el poder estatal obrero.
Por estas razones, la LRP aboga a favor de la arma de la huelga general como la mejor táctica para combatir contra los ataques capitalistas bajo muchas circunstancias en el mundo de hoy. Pero esto también significa explicar consistentemente que solamente la revolución obrera, la derrota del estado capitalista y su reemplazo con el estado obrero revolucionario, podrá lograr y sostener las demandas de los trabajadores. Ninguna organización izquierdista dominicana que sepamos cumplió con este esencial trabajo de propaganda leninista.

El etapismo de la izquierda dominicana

Trabajadores dominicanos que muy contentos siguen a los partidos de izquierda en las huelgas de masas y votan a favor de estos arrolladoramente a posiciones sindicales nunca le han dado más de 10% de sus votos en las elecciones presidenciales. Desconectados (hasta ahora) de una muy limitada experiencia de independencia de clase que han ejercido en la lucha, los trabajadores por costumbre han votado a favor del PRD o, mas recientemente, por el PLD. ¿A que se debe esto? La razón es el programa y la practica de los mismos partidos “comunistas”.
Por lo que hemos visto, todos creen que la revolución dominicana debe hacerse en dos etapas. La primera, la etapa anti-imperialista, requiere la participación unitaria de casi todas las clases, incluyendo a los capitalistas. El imperialismo, extranjero, mayormente norteamericano, ha evitado que la burguesía dominicana se desarrolle como una burguesía nacional sobre una economía con un desarrollo balanceado. Solamente luego de primero liberar la economía capitalista de la dependencia del imperialismo norteamericano y de sus lacayos más abiertos podrá entonces la clase trabajadora enfrentarse a la burguesía nacional; solamente entonces, dice la teoría, será la hora de abogar a favor de la revolución socialista obrera. Hasta entonces, los pobres y explotados dominicanos, desde los trabajadores y campesinos hasta la clase media y hasta la pequeña y gran burguesía deberán mantener una alianza estratégica. Bajo tal teoría, la etapa donde los trabajadores podrán luchar a favor de si mismos, por la revolución socialista, nunca se logra. Y tal perspectiva no provee ninguna razón de principios para no votar a favor del candidato burgués menos malo -- aun donde partidos izquierdistas lleven a cabo campañas eleccionarias a la par.
El mayor grupo estalinista de la década de los setenta, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), sostuvo esta ideología populista de la clase media. Bajo la presión de las luchas de trabajadores de masas, se fragmentó a finales de esa década. Varios grupos salidos del MPD se autodenominan casi todos partidos “de los trabajadores” o “comunistas” pero todavía retienen el programa populista del MPD. Los trabajadores han visto a muchos de estos partidos de izquierda llevar esta ideología a su conclusión más lógica -- coaliciones electorales o hasta fusiones con partidos burgueses.
Hasta ahora los trabajadores dominicanos no han visto una alternativa revolucionaria verdaderamente auténtica. Y por ende una gran cantidad de gente de la clase trabajadora votó a favor de Fernández, esperanzados contra la esperanza de lograr unas condiciones un poco mejor de lo que han gozado hasta ahora mientras que saben a ciencia cierta y a otro nivel que este tipo no es ningún héroe. Ellos simplemente no vieron otra alternativa.
“El escoger a los menos malos”, por cierto, les conviene grandemente a los imperialistas y a los capitalistas del patio. Significa básicamente que los explotados y superexplotados aceptan su miserable existencia. Los gobernantes están felices que la clase trabajadora todavía no ve la posibilidad de una nueva sociedad socialista, donde a cada ser humano se le garantizará una vida decente -- y todas las formas de racismo, chovinismo nacional y otros maltratos podrán ser erradicados.
Los gobernantes saben que una vez grandes números de trabajadores entiendan que nuestra clase tiene el poder para llevar a cabo el socialismo, el imperialismo esta condenado al fracaso.

La alternativa socialista revolucionaria

Los trotskistas auténticos rechazan la teoría de las dos etapas, que históricamente se convirtió en una cobertura para la traición estalinista de las revoluciones obreras a favor de alianzas con supuestamente sectores progresistas de la burguesía. Trotski entendió que en la época imperialista todos los sectores de la burguesía nacional, incluyendo a los gobernantes de las naciones oprimidas, tienen intereses de clase completamente atados a la propiedad capitalista y, por lo tanto, son hostiles a las necesidades de la clase trabajadora. La estrategia de la revolución permanente de Trotski hace un llamado a favor de la lucha independiente de la clase trabajadora en alianza con el campesinado y todos los oprimidos.
La teoría permanente también contrarrestó el mito estalinista de que el socialismo se puede edificar en un solo país. El socialismo requiere un nivel más alto de producción y recursos de los que se pueden lograr bajo el capitalismo. Requiere la construcción de una economía internacional de cooperación, solamente posible con la derrota del capitalismo en un número de países y una federación socialista de los resultantes estados obreros. El internacionalismo revolucionario, y no el nacionalismo, es fundamental a la estrategia para lograr el socialismo. Como un paso en esa dirección, los trotskistas subrayan la importancia de recrear la Cuarta Internacional basada en un programa auténticamente revolucionario para la unidad obrera y la revolución a través del mundo.
Algunos socialistas de mentira reclaman falsamente que la revolución permanente significa revoluciones simultáneas en varias naciones -- como si tal cosa se pudiese decretar. Sin embargo, el ambiente altamente “globalizado” de hoy día permite unas comunicaciones instantáneas y obliga a muchos trabajadores y oprimidos alrededor del mundo encarar al mismo enemigo imperialista, las mismas condiciones básicas de vida, y hasta las mismas compañías multinacionales. Nuestra teoría y programa reconoce que una revolución en un país podría fácilmente inspirar y expandirse a otro país. Y de hecho la diseminación de la revolución es una parte esencial de la estrategia.
La necesidad de la unidad de la clase trabajadora y la revolución internacional se contrapone contra la enemistad contra los haitianos propagado a propósito y continuamente por la clase gobernante dominicana. Un partido auténticamente revolucionario lucharía contra el anti-haitianismo que es fundamental para la lucha de la clase trabajadora en la República Dominicana.
Todo esto requiere la construcción de una nueva dirección obrera, un verdadero partido revolucionario obrero. Los trabajadores políticamente más conscientes tienen que comenzar a construirlo.