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Friday, September 27, 2013

EL REVISIONISMO DEL SOCIALISMO DEL SIGLO 21. UNA CRITICA MARXISTA-LENINISTA, ARTICULO DE PEDRO JOSE MADRIGAL REYES PUBLICADO EN REBELION EL 5 DE SEPTIEMBRE, 2013




Una crítica marxista-leninista 

Advirtamos que desde la caída del bloque socialista la izquierda se ha desarrollado a una «completa revisión» de las teorías del Socialismo Científico - negándolo como el conjunto de teoría más avanzadas de emancipación proletaria resultante del pensamiento marxista-leninista-, y a una «reconfiguración», digamos, de su estrategia y su táctica bajo la premisa de la supervivencia, al menos eso se desprende del comportamiento general de las organizaciones que se autodefinían entonces bajo ese espectro político. Pero sería pueril determinar que esas desviaciones se dieron a efectos de la caída del bloque, pues el «mérito», quiérase o no, fue del revisionismo [1]. Desde que este se hizo con el poder en la URSS, impulsó esa tendencia, tomando como punto de partida el infausto XX congreso del PCUS de 1956. Es necesario puntualizar que el primer revisionismo en el poder fue el titoismo yugoslavo, el cual apareció sin ambages en 1948, aunque este no llegó a influir de forma tan amplía y coordinada con el jruschovismo [2] –con el que coincidía en sus propósitos antisocialistas–, lo cierto es que su relevancia fue notable, la reacción a dicha aparición supuso una efervescencia en la lucha de clases en todos los Partidos Comunistas del mundo frente a esa nueva rama del revisionismo moderno. La diferencia fundamental en cuanto al grado de triunfo en el movimiento obrero de este movimiento comparado con el jruschovismo fue ínfima al principio –pues el campo socialista combatió con eficacia sus desviaciones–, precisamente bajo el liderazgo de Jruschov su reproducción en las organizaciones marxistas-leninistas fue notable; en ese sentido, el jruschovismo a diferencia del titoismo tuvo un curso diferente, este se introdujo desde el inicio en el PCUS y se esparció a las demás organizaciones gracias a la autoridad alcanzada por los Bolcheviques tras décadas de lucha proletarias consecuente. 

Desde ese momento –el revisionismo– se desarrolló hacia la hegemonía en todo el campo socialista, y claro está, también en aquellas naciones del capitalismo periférico [3] en donde existían Movimientos de Liberación Nacional en desarrollo o en el poder, o lo que es lo mismo el revisionismo logró convertirse en la ideología dominante sobre todo bajo la bandera de la Particularidad Nacional. A la luz de los hechos históricos, a diferencia de la retahíla burguesa sobre el fin del «socialismo real», podemos determinar que lo que verdaderamente fracasó fue el revisionismo, su teoría y su praxis, que en esencia se trató de una suerte de contrarreforma de índole burguesa y pequeñoburguesa introducida en las organizaciones de vanguardia ya fuera por el elemento intelectual, oportunista y vacilante, o por el elemento burgués que dormía en las filas de las organizaciones, sin olvidar al aciago burócrata tanto al que se heredó de la vieja sociedad como al nuevo que mutó hacia posiciones retardatarias, constituidos todos en el fundamento de todos estos procesos de pérdida de la identidad de clase. Esto no quiere decir que la burocracia es una clase social, sino que si el trabajador burócrata posee una pobre conciencia de clase acaba convirtiéndose en un elemento que reúne las mismas características ideológicas y hábitos extraños al marxismo-leninismo que posee el burgués y el intelectual pequeñoburgués, pues el modo de vida aburguesado le beneficia; o sino inconscientemente a causa de su «apoliticismo» o pobre formación acaba zozobrando en el egoísmo, la vanidad y demás vicios en sus tareas diarias, buscando siempre la máxima de su beneficio, despreciando al colectivo. Es decir, la burguesía, no solo se sostiene y reproduce porque detenta el poder, o por la apropiación de los medios de producción, sino y sobre todo por la cultura de dominación que desarrolla al fin y que los revisionismo enquistados en el Partido no llegan a combatir. Es conocida la tesis de ciertos revisionistas que si bien aparentan e incluso llevan a cabo una leve lucha de clases [4] contra la burguesía, hacen un pausa total de la lucha de clases en campos como el arte, la cultura, o la educación, evocando a las viejas concepciones burguesas sobre la «libertad», la lucha contra el conservadurismo y la promoción de la innovación y lo moderno; con ello introducen los vicios del liberalismo que se instalarán tanto en la conciencia de los miembros del Partido como de las masas sin partido, con lo que desarticulan al partidismo proletario y su lucha en estas áreas. 

Con el colapso del Campo Socialista los ideólogos-filósofos burgueses determinaron, especialmente influenciados por Francis Fukuyama, que se había alcanzado «El Fin de la Historia» [5], que el hecho demostraba que las leyes del desarrollo histórico no eran tales, al punto que se llegó a pretender y defender el «carácter eterno de la burguesía», bajo la falsa premisa de que la realidad concreta de las relaciones sociales se había transformado bajo el empuje de la revolución tecnológica, que la lucha de clase había llegado a su fin, y sobre todo por la hegemonía unipolar conseguida en el momento por el neoliberalismo –una consigna hoy abrazada por el izquierdismo vacilante post-moderno–, obviando que las relaciones sociales se mantenían inamovibles bajo los mismos principios descubiertos por el marxismo-leninismo. Ya antes, a mediados del siglo XX Roger Garaudy [6] fue quién tuvo el dudoso «honor» de añadir al circo absurdo de teorías del revisionismo tanto el rechazo al partidismo proletario en lo cultural, como el rechazo a la negación del papel del proletariado. También, durante ese periodo y de la mano del mismo autor, y otros de su línea ideológica, se bordó el pensamiento de que la intelectualidad era tan válida como el proletariado para llevar a cabo la función de vanguardia en la transformación de la sociedad hacia el comunismo, de igual modo se empezaron a introducir teorías que hacían apología indirecta de la sociedad capitalista aludiendo a la idea de que el proletariado «no podía llamarse como tal», pues la sociedad capitalista había dado un sustento y un lugar a dicha clase, que ésta ya no era lo que denominaba en su día Marx como proletariado, arengando además a todas las clases se dirigían hacía su unión y fusión pues las diferencias en el capitalismo actual serían «insignificantes». Veamos, mediante una cita inicial, la negación del proletariado analizado por Marx en la sociedad capitalista bajo la lente de uno de los actores del llamado «Socialismo del Siglo XXI»: 

«El mismo papel de la clase obrera hoy en día es otro. Ya aquello de la clase obrera como, ¿cómo se llama Juan, «motor de la historia». Ya el trabajo hoy es otra cosa, es distinto». (Chávez, Discurso del 28 de junio del 2007) .

Esa hegemonía del pensamiento burgués tuvo su efecto dentro de las filas de las organizaciones obreras, que sumado al revisionismo, condicionaron que las mismas ya no aspiraran a los proceso revolucionarios, y a la revolución proletaria, sino a la mera reforma del capitalismo desde el parlamentarismo, como efectivamente sigue ocurriendo; reusando con ello cuestionar los fundamentos de sistema y asumiendo tácitamente que ese era el mejor sistema posible; en efecto se trató de la génesis de lo que hoy conocemos como derecha postmoderna, que no son más que antiguos izquierdistas reconvertidos en elementos propios de la ideología capitalista. No obstante, la idea del fin de las clases, del proletariado y de la lucha de clases incluso, ya no es patrimonio exclusivo de estas «neocorrientes» sino que han cobrado mucha relevancia dentro de los actuales movimientos liderados por eso que Lenin denominó acertadamente como «partidos burgueses de clase obrera». 

La hegemonía global ejercida por el neoliberalismo afectó directamente a las organizaciones entendidas como izquierda, y la introducción de esas teorías ajenas a las misma sirvieron de puerta de entrada de sujetos y teorías que no harían sino que profundizar las contradicciones en los planteamientos económico-políticos ya existentes en organizaciones de carácter revisionista, reformista, e incluso en organizaciones marxistas-leninista debilitadas ideológicamente. Tan es así, que la lectura concreta y objetiva de aquel momento que se entendía transitorio desde el marxismo-leninismo fue marginal –pues pocos supieron verlo sin claudicar– dentro de la «izquierda». Diez años después de la traumática caída de bloque, el mundo capitalista «unipolar», sumido en una crisis sistémica construyó el ataque de bandera falsa ocurrido en World Trade Center y con ello sepultó al neoestructuralismo y su idea del «Fin de la Historia», de ese suceso surgió el «Mundo Multipolar», que sin ser ideológicamente enfrentado, pues todos los polos son expresiones de la Dictadura de la Burguesía [7], dio absoluta validez a las leyes generales del desarrollo histórico, y es ese hecho concreto lo que permite que la izquierda logre reconfigurarse, pero ha pagado un alto costo por el camino que se tradujo mundialmente en la casi absoluta vigencia del reformismo revisionista específico, el cual hoy encuentra su máxima expresión en el eclecticismo teórico-práctico del «Socialismo del Siglo XXI» [8], una suerte de «coctelera» en la que todo cabe tras una densa cortina de discurso revolucionario que se declara superior al Socialismo Científico. No es difícil observar como entre sus conceptos surgen nuevamente el socialismo premarxista, el utópico, el idealista, el anarquista, el socialdemócrata, el de los Kautsky [9], de los Bujarin, el de los Tito y de los Mao, el de los Browder y de los Proudhon, el de los Togliatti y de los Berlinguer, incluso el de los Carrillo, etc. 

Compréndase que este socialismo nunca lo ha sido ni lo será pues parte de negar la lucha de clases y las demás leyes generales del desarrollo histórico. De hecho el «Socialismo del Siglo XXI», lejos de ser una nueva teorización, se funda y se nutre de la recuperación de todas las desviaciones ya practicadas y defendidas por los revisionismos anteriores como ya se ha comentado, por ello nos concentraremos en el mismo tomando como referencias a sus predecesores. En cualquier caso aclarar que aunque hay intento de crear o de transcribir un marco teórico hasta ahora «ausente», lo que si encontramos son axiomas generales que se han ido dibujando e incorporando a la luz de los acontecimientos acompañados de una praxis bien definida y reconocible, además de la reiterada declaración de entenderse superior al marxismo-leninismo; compréndase que estas consignas son únicamente declarativas, quizá con la intención de persuadir a las bases de que se trata de una continuidad de las luchas proletarias. 

El lector observará que habrá una mayor referencia al proceso sandinista nicaragüense, y se debe a que entendemos que dentro de todos esos procesos en desarrollo este es el que resuma la mayor parte de las etapas que han llevado a esa negación del marxismo-leninismo como teoría fundamental para la construcción del socialismo; incluso, aunque sería parte de una reflexión específica sobre el sandinismo, entendemos que ese proceso es el que ha condicionado que el proceso sandinista no haya podido superar la etapa de revolución liberal burguesa-pequeñoburguesa que le ha caracterizado.



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Saturday, August 3, 2013

BREVE PERO PROFUNDO ANALISIS DEL PARTIDO COMUNISTA DE VENEZUELA SOBRE LA ECONOMIA VENEZOLANA


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Por: Fernando Arribas García*.

Especial para Tribuna Popular Nº 223.- Transcurrida ya la mitad del año, y publicados los datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV) acerca del desempeño de la economía nacional en los primeros meses de 2013, ha llegado de nuevo el momento de descifrar las tendencias económicas recientes del país y fraguar pronósticos sobre lo que nos espera en el futuro cercano.
Por esta época el año pasado (ver TP N° 209), teníamos tanto buenas como malas noticias: de un lado, se presentaba un panorama favorable en el corto plazo, como resultado del aumento del consumo tanto público como privado, alimentado por el influjo de petrodólares y las políticas oficiales de expansión del gasto; pero por otro lado, veíamos negros nubarrones que nos afectarían unos meses más tarde bajo la forma de crecimiento de la inflación, devaluación de la moneda, desaceleración del crecimiento económico y aumento de la deuda pública y el déficit fiscal consolidado.
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Lamentablemente, nuestros pronósticos más pesimistas se cumplieron, por el efecto acumulado de los errores y la ineficiencia del gobierno en la dirección de la economía nacional especialmente a partir de 2007, que han agravado las debilidades estructurales que arrastramos desde hace décadas. Debido a ello, esta vez sólo tenemos malas noticias que dar, tanto para lo inmediato como para los meses venideros.

La economía nacional, según indica el propio BCV, apenas crece a una tasa minúscula de 0,7%, muy lejos de los estimados de 6% que hacía el gobierno unos meses atrás; la moneda nacional, devaluada en 46,5% en febrero, continúa dando traspiés y se agrandan las probabilidades de que haya una nueva devaluación en el futuro cercano; los indicadores de endeudamiento y déficit fiscal siguen muy lejos de estabilizarse y en breve tiempo podrían deteriorarse todavía más; la inflación ha llegado a 19,4% en apenas cinco meses y ya excedió con creces el estimado de 16% que manejaba el gobierno para todo el año.
En suma, la tendencia dominante en este momento, y que podría marcar la situación del país para el resto del año, comienza a parecerse a lo que los economistas describen con el neologismo inglés «stagflation» (o «estanflación» en castellano, palabra compuesta por stagnation, estancamiento, e inflation, inflación), término con que se conoce una rara y grave enfermedad económica que ya nos había afectado durante el período 2009-2010.
QUÉ ES LA ESTANFLACIÓN
Se trata de una situación muy atípica, en que se combina la desaceleración económica, pero sin sus efectos atenuantes, con una alta inflación, pero sin las causas estructurales favorables de ésta. En general, la teoría económica tiene por cierto que los períodos de rápida expansión suelen inducir a un aumento de la inflación (el llamado «recalentamiento de la economía»), como resultado de los desequilibrios momentáneos de mercado causados por el rápido crecimiento relativo de la demanda, que no puede ser satisfecha por los niveles pre-existentes de oferta. Y al contrario, los períodos de estancamiento o recesión, durante los cuales bajan los niveles generales de actividad, se desacelera la circulación de capitales y tiende a aumentar el nivel de desempleo, se caracterizan por una contracción relativa del consumo y la demanda, por lo que es esperable que la inflación decrezca y en los casos extremos hasta se revierta (deflación).
Así, se estima que en general la inflación y la desaceleración son mutuamente excluyentes. Y por lo tanto, ante los rigores de las crisis económicas por lo común nos queda el alivio de la baja inflación que suele acompañar a éstas, y ante los perjuicios de la alta inflación normalmente nos queda el consuelo de que esta última ha sido causada por un rápido y vigoroso crecimiento general de la economía y del nivel de ocupación.
Pero en economías con graves desequilibrios coyunturales, puede darse ocasionalmente la inusual combinación de ambas: estancamiento o hasta decrecimiento con alta inflación. Tal cosa ocurrió a mediados de la década de 1970 en países como EE.UU. y Reino Unido, como resultado, entre otros factores, de la abrupta subida de los precios petroleros mundiales, que causó una recesión global, y de la decisión de las autoridades de ampliar la masa monetaria para tratar infructuosamente de reactivar la economía.
Lo que hace a la estanflación tan temible y dañina es precisamente que, como ocurrió entonces en casi todo el mundo capitalista desarrollado, los mecanismos habituales que tienen las autoridades para paliar uno de sus componentes resultan necesariamente agravando al otro: al intentar estimular la economía inyectándole más liquidez, terminan intensificando la inflación; y al contener el tamaño de la masa de dinero para tratar de detener la inflación, terminan desacelerando la circulación de capital y dificultando la reactivación económica.
Hay, finalmente, unos pocos países en el mundo, como Venezuela y Zimbabwe, donde los desequilibrios no son coyunturales y más o menos pasajeros sino crónicos y estructurales, y donde, en consecuencia, esta rara enfermedad económica puede ocurrir con frecuencia relativamente elevada. En nuestro país, ha ocurrido al menos en seis de los últimos 16 años, y, según indican los datos más recientes, podría estar ocurriendo de nuevo. Veamos.
ESTANCAMIENTO ECONÓMICO
Podemos considerar que un país padece estancamiento económico cuando la tasa porcentual anualizada de variación de su Producto Interno Bruto (PIB), incluso si es positiva, resulta inferior a su tasa porcentual anualizada de variación demográfica. En otras palabras, aunque haya un crecimiento real absoluto del PIB, si éste es inferior al crecimiento de la población, y por lo tanto hay en términos per capita un decrecimiento real del PIB, se considera que el país sufre estancamiento económico.
En el caso de Venezuela, la tasa de crecimiento demográfico anual ha bajado de 2,0% en 1997 a alrededor de 1,5% en la actualidad, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE); cualquier tasa de crecimiento del PIB para un período dado que no sea como mínimo igual a la correspondiente tasa de crecimiento de la población, indica estancamiento económico. Como ya queda dicho, el BCV reportó hace unas semanas que la tasa anualizada de crecimiento del PIB para los tres primeros meses de 2013 fue de apenas 0,7%, lo que significa que, aunque no estamos en recesión (al menos no todavía), sí estamos ya económicamente estancados, como lo estuvimos por ocho trimestres consecutivos durante los años 2009-2010, por siete en 2002-2003, y por seis en 1998-1999. [GRÁFICO 1]
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Obsérvese que, a diferencia de los anteriores períodos de estancamiento, esta vez ni hay una crisis política aguda en Venezuela (como sí la hubo en los años finales del siglo anterior, y de nuevo en el bienio del golpe de estado y paro petrolero), ni estamos bajo los efectos de una crisis global (como las de 2001-2002 y 2008-2009) a la que atribuir el pobre desempeño de nuestra economía.
ECONOMÍA «REAL» EN DECLIVE
El panorama luce todavía peor si analizamos el detalle de ese magro crecimiento. En efecto, el reporte trimestral del BCV indica que ha continuado el declive de los sectores claves de la economía «real» del país, esto es, de la producción efectiva de bienes y servicios. La producción manufacturera, por ejemplo, decreció 3,6% en el trimestre, con lo que retrocedió al nivel absoluto que tenía en 2006, y continuó su tendencia de larga data a perder peso porcentual en el PIB: ya no llega a 13,9% del total de la economía, frente a 18,4% en el mismo trimestre de 1997.
La minería, tradicionalmente minúscula, decayó un 25,3% adicional; las actividades petroleras continúan estancadas con una muy baja tasa de crecimiento (0,8%); y de la agricultura mejor ni hablar, que el propio BCV continúa sin encontrar razones para hacerlo. Incluso la construcción, sector que había mostrado un comportamiento favorable a lo largo de seis trimestres consecutivos, en buena medida por los efectos de la Gran Misión Vivienda Venezuela y otros grandes proyectos gubernamentales de infraestructura, tuvo ahora una abrupta caída: de +31,4% en el primer trimestre del año pasado a -1,2% en enero-marzo de este año.
Y para colmo de males, el sector que mejor desempeño tuvo en el trimestre fue el bancario y financiero (+31,0%), con lo que suma nueve trimestres seguidos de rapidísimo crecimiento y aumenta su peso en el PIB total a 6,8%, frente a 2,2% en 1997. Asimismo, tuvieron desempeño positivo los sectores de comercio (+3,4%) y comunicaciones (+6,0%), que tampoco han parado de crecer desde hace varios años. En suma, no sólo el crecimiento total del PIB fue escaso, sino que se debió principalmente a los sectores que menos interesa desarrollar con miras al fortalecimiento productivo y el robustecimiento de la soberanía económica.
ALTA INFLACIÓN
No es fácil construir una definición formal estándar de alta inflación, puesto que la tasa de variación del índice de precios muestra gran variabilidad de país a país e incluso de época en época dentro de un mismo mercado nacional. Esto es especialmente cierto en Venezuela: lo que hoy se consideraría como una tasa de variación de precios inaceptablemente alta en la mayoría de los países, resultaría asombrosamente baja para el nuestro, afectado por inflación crónica desde hace décadas y con tasas anuales de variación de precios que suelen ser muy superiores a las internacionales.
A falta de mejor criterio, usaremos como valor de referencia la media aritmética histórica de inflación del área metropolitana de Caracas entre enero 1997 y diciembre 2012 (puesto que el Índice Nacional de Precios sólo comenzó a ser reportado a partir de 2008): tasa anualizada de 23,4%. Así, cualquier tasa de inflación que sea superior a ese valor de referencia constituirá alta inflación en el contexto venezolano actual. Y tómese en cuenta que, para ese mismo período histórico, la media de inflación anualizada para todos los países del mundo es de apenas 4,3%, y para todos los países de Latinoamérica y el Caribe es de 7,5%.
Pues bien, según los reportes oficiales del INE y el BCV, con el gran salto de 6,2% registrado en mayo, la tasa anualizada de inflación en Caracas alcanzó 33,7% (para toda Venezuela, el salto mensual en mayo fue de 6,1%, y la tasa anualizada llegó a 35,2%). Estamos así, desde marzo de este año, por encima de los valores de referencia que establecimos en el párrafo anterior, como lo estuvimos también, de manera ininterrumpida, desde enero 2008 hasta marzo 2012, de julio 2002 a marzo 2004, y de enero 1998 a julio 1999 [GRÁFICO 2].
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Tras la entrada en vigencia del «Decreto-Ley de Costos y Precios Justos» a fines de 2011, hubo por varios meses una cierta moderación de las tendencias inflacionarias en el país, y se logró bajar la inflación anualizada desde 29,0% en diciembre de ese año a 18,2% en noviembre 2012. Ello se debió a que, con la aplicación de este instrumento legal, el gobierno logró controlar parcialmente la especulación comercial y la falsificación de costos y precios por los empresarios. Parcialmente, insistimos, pues como ha quedado demostrado, la corrupción y la ineficiencia en el seno del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios (INDEPABIS), conspiraron contra el éxito pleno de esta iniciativa.
¡PRODUCIR, PRODUCIR, PRODUCIR!
No obstante, como ya lo dijimos en oportunidades anteriores (ver TP N° 210), los principales componentes de la inflación no son esos que el gobierno pretendió controlar por vía administrativa o punitiva, sino otros de naturaleza estructural, derivados de nuestra economía rentista, monoproductora y dependiente, que han estado activos desde hace varias décadas y que siguen sin ser adecuadamente atendidos:
-Escasa producción nacional y con baja eficiencia;
-Limitación de la oferta versus estímulo a la demanda;
-Dependencia creciente de las importaciones;
-Altos índices de liquidez interna y circulación monetaria;
-Dolarización de los precios.
Aunque en el mejor de los casos se lograse controlar por completo los componentes especulativos de la inflación, no sería posible derrotarla definitivamente mientras no se atiendan los componentes principales de este fenómeno, derivados de los problemas de orden estructural que aquejan a nuestra economía. Por ello, incluso si el éxito en la lucha contra la especulación hubiera sido rotundo, era previsible que los efectos benéficos de la aplicación del Decreto-Ley se fueran atenuando en breve tiempo, como lamentablemente ha ocurrido. Desde principios de 2013, el gobierno ha tenido que autorizar reajustes de precios y costos de diversos bienes y servicios hasta niveles más realistas que los vigentes el año pasado, con lo que la espiral inflacionaria ha ganado nuevos ímpetus.
Así que en el primer trimestre de este año se cumplieron ambas condiciones (estancamiento económico y alta inflación) para hablar de estanflación en Venezuela; nos preocupa que esto se repita en los trimestres sucesivos, con lo que habríamos entrado formalmente en un periodo estanflacionario de nuevo.
Lo único positivo es que, precisamente por lo deforme y desquiciado de nuestra economía, nuestra estanflación no es como la de los países «normales», puesto que nuestra alta inflación no se debe a un «recalentamiento» momentáneo como resultado de un período de rápido crecimiento, sino, por el contrario, a que la economía productiva del país se mantiene muy fría desde hace décadas y con tendencia a enfriarse más.
Y esto es «bueno» porque, a diferencia de los otros países, en nuestro caso el remedio para la estanflación es, al menos conceptualmente, muy simple, puesto que podríamos atender ambos componentes de la enfermedad con un mismo remedio: aumentar la producción nacional de bienes y servicios esenciales con niveles crecientes de eficiencia, con lo que no sólo se robustecería el aparato productivo nacional y se saldría del estancamiento económico, sino que se supliría adecuadamente el mercado, se resolvería el problema de escasez relativa de oferta y se solucionaría uno de los principales componentes estructurales de la alta inflación crónica.

Thursday, April 4, 2013

ESTIMADOS AMIGOS, VEAN ESTE VIDEO DE PROCLAMACION DEL PROFESOR LIC. JULIAN SERULLE, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA POR EL PARTIDO SOCIALISTA EL FRENTE AMPLIO PARA LAS ELECCIONES DEL 2016


Estimados amigos, vean este video de proclamacion del profesor Lic. Julian Serulle, del partido socialista Frente Amplio, como candidato a la presidencia de la Republica Dominicana, con miras a las elecciones del 2016.  Nuestro hermano del alma, el profesor Lic. Julian Serulle es uno de los dominicanos mas amoroso, mas humilde, mas bondandoso y mas bueno que tiene la Republica Dominicana.  El profesor Lic. Julian Serulle, al igual que nuestro hermano El General Lic. Rafael Percival, el Dr. Guillermo Moreno, el profesor Lic. Narciso Isa Conde y el profesor Lic. Fernando Peña son unos de los dominicanos mas bondadosos, mas humildes y mas socialistas de la Republica Dominicana !!








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