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Sunday, October 27, 2013

LOS DOMINICANOS DEBERIAMOS UNIR ESFUERZOS SOCIALISTAS Y REVOLUCIONARIOS CON LOS HAITIANOS PARA COMBATIR EL IMPERIALISMO YANKI Y EL IMPERIALISMO EUROPEO: LOS PRINCIPALES ENEMIGOS DE NUESTRO PAIS


A mi me da pena que en la Republica Dominicana hay gente que creen que sacando a todos los Haitianos del pais, el pais se va a convertir en un Alemania de gente rubia ojos azules y con pelo lacio. Miren, mi familia pertenecia a la clase media catolica burguesa (ahora pertenecemos a la clase baja comunista) nosotros antes cuando veiamos los programas burgueses de Julito Hazim, Cesar Medina y demas programas de politica aburguesada nosotros odiabamos a los Haitianos, pero despues gracias a los 500 mil millones de pesos que los gobiernos y los banqueros del PLD y del PRD se han robado desde el 2003 hasta el dia de hoy, gracias a eso bajamos a clase baja y por necesidad economica hemos tenido que dedicarnos con mas seriedad a la filosofia y la lectura, a la meditacion, reflexion, auto-educacion, y el conocimiento, y por ese despertar politico nosotros no odiamos a los hermanos haitianos, al contrario amamos a todos los haitianos.

Oigan lo que pasa porque los dominicanos no debemos odiar a los haitianos. Porque aunque en este pais hay muchos blancos, la blancura de los dominicanos, no es una blancura blanca como los europeos y americanos, los dominicanos de piel blanca es una forma de blancura latina, caribeña. 

En Alemania, en Suiza y en Estados Unidos nosotros los dominicanos blancos somos negritos. Y por mas tinte rubio (Como Toño Rosario) que tratemos de usar nunca vamos a ser rubios, ojos azules autenticos como los Europeos y los Americanos. Y tambien los dominicanos blancos tenemos el negro-africano atras de la oreja y en la sangre, y la mayoria de los dominicanos blancos (incluyendo a los dominicanos blancos) son de origen africano, somos africanos-caribeños, osea tenemos mas compatibilidad con los haitianos en todos los aspectos como los aspectos fisicos, raciales, economicos, geo-politicos, culturales y sociales que con el Imperialismo Yanki, con el Imperialismo Canadiense (La Barrick Gold), y con el Imperialismo Europeo.  POR ESO YO DIGO QUE LOS BLANQUITOS DE ESTE PAIS DE LA CLASE ALTA NO SON BLANCO PURO, SON BLANCOS QUE EN ALEMANIA Y SUIZA SON NEGRITOS, ENTONCES YO REALMENTE NO ENTIENDO PARA NADA PORQUE UNA PARTE DE LA IZQUIERDA DOMINICANA AHORA SE HA DERECHIZADO Y CONVERTIDO EN ULTRA-DERECHISTA, NACIONALISTAS Y FASCISTAS.  (YA QUE EL NACIONALISMO ES ANTI-COMUNISTA) Y TAMPOCO ENTIENDO QUE TANTO ESFUERZO POR TAPAR NUESTRA REALIDAD DE NUESTRA RAZA, Y DE NUESTRA SITUACION POLITICA-ECONOMICA YA QUE TENEMOS POCA COMPATIBILIDAD ECONOMICA CON LOS AMERICANOS Y CON LOS EUROPEOS. RECUERDEN QUE EN NUESTRA HISTORIA EL IMPERIALISMO EUROPEO MATO MUCHISIMOS INDIOS EN AMERICA LATINA, INCLUYENDO LOS INDIOS DOMINICANOS !!

Monday, April 1, 2013

CAUSAS Y RAZONES DEL PORQUE LOS LATINOS QUE VIVEN EN EE.UU SON TAN ULTRA-DERECHISTAS Y TAN ANTI-COMUNISTAS, Y SE VENDEN A LOS GRINGOS HASTA POR UNOS TENIS NIKES




En el mundo, corre como pólvora, la idea de que fue el imperialismo quien inoculó el cáncer que en poco tiempo le arrebató la vida al camarada Chávez. Del imperialismo se puede esperar lo peor, lo más perverso, lo más atroz, lo más promiscuo, lo más inhumano pero jamás lo bueno. El imperialismo ya llegó a ese punto en que todo cuanto haga por delante es en perjuicio de la mayoría y en favor de una, cada vez más, minoría reducida a la mínima expresión. No hay que perder tiempo en buscarle una quinta pata al gato. Con las cuatro que tiene es suficiente.

El método del terrorismo individual, para asesinar líderes políticos revolucionarios, ya le resulta costoso al imperialismo. Demasiado se desacredita, demasiado embarazoso le cuesta dar explicaciones negativas. El terrorismo individual es demasiado visible mientras que los virus atacan de forma sigilosa sin que se sientan, en lo inmediato, los primeros síntomas del dolor. Vale la pena traer a colación aquel virus –no recuerdo con qué nombre lo identificaron- creado en laboratorios de Estados Unidos por notables científicos de múltiples ciencias para lanzarlo en Cuba y arrasar con todos los sembradíos de cítricos creyendo que de esa manera el pueblo cubano se alzaría y derrocaría el Gobierno encabezado por el camarada Fidel Castro. Lo que no previeron los imperialistas era que en Cuba crearían el antivirus y sus organismos de seguridad desbaratarían toda la red de mercenarios que estaba implicada en la isla para que el imperialismo hiciera realidad su sueño. Vale, igualmente, la pena traer a colación aquella macabra política criminal aplicada por el imperialismo estadounidense en Puerto Rico de hacer prácticas médicas con mujeres para que no dieran luz más nunca y así evitar el crecimiento del pueblo puertorriqueño hasta el punto en que fuese, un día, la población prácticamente estadounidense y se acabaría para siempre el dilema de Estado Asociado. Todo Puerto Rico sería estadounidense. Lo dicho nos da la medida de todo lo que es capaz de hacer el imperialismo con tal que se mantenga intacto su régimen de riqueza y privilegio para la oligárquica monopólica. Eso es nazismo, es fascismo, es falangismo y punto. En la Casa Blanca predomina la mezcla más perversa de las sangres y los pensamientos de Hitler, Mussolini y Franco. No importa color de la piel.

Ha salido a flote o a conocimiento de la opinión pública, como denuncia, los laboratorios existentes en Estados Unidos donde se preparan virus de cáncer. De eso nadie tenga duda. Pero, permítanme y nadie se ofusque por ello, no creo que el principal responsable de inocular virus de cáncer en líderes políticos revolucionarios sea el imperialismo. Este es culpable, sin duda alguna, pero no el principal. Bueno, voy a denunciar al principal culpable, al que permite se haga realidad una inoculación de cáncer en líderes revolucionarios.

Ese culpable, queridos camaradas, no es otro que el proletariado de los países imperialistas. El pragmatismo es un inmenso laboratorio donde el cáncer ideológico parte del estómago y se incrusta en el cerebro para desde allí sentar el fundamento de la resignación ante el verdugo, es decir, ante el imperialismo. No me digan que no es así. El imperialismo se sostiene, no hay cómo negarlo, porque su pilar esencial en este tiempo no es el capital sino el proletariado que lo acepta, que es su esclavo consciente, que le lava los negocios sucios, que le presta su espalda para que tome impulse y vuele lejos, que le facilita su fuerza de trabajo para que los pocos que mal gobiernan el mundo cada día sean más ricos, más poderosos, más influentes, más belicosos, más impostores. Esa es la verdad. Claro, es justo decir que no son todos los obreros pero estamos hablando de clase social y no de proletario en particular.

Ese mismo proletariado, lo sabe a ciencia cierta, que todas las condiciones objetivas están dadas para atreverse a despojar o arrebatarle el poder político a la oligarquía financiera, a los imperialistas, pero no, no hace nada por cumplir su papel histórico de redentor de todos los explotados y oprimidos en la Tierra. Ese mismo proletariado, lo sabe a ciencia cierta, que una buena parte del proletariado de las naciones subdesarrolladas lucha con ahínco, con coraje, con fe, con doctrina en la cabeza, con nobles sentimientos en el corazón, por la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad pero no, nada hace por hacerse eco de sus luchas, de sus sueños y más bien es completamente indiferente, da la espalda a las acciones gloriosas de vanguardias revolucionarias y clasistas que ansían por la derrota del capitalismo y la construcción del socialismo. Mientras ese proletariado de los países imperialistas se levante y consuma, antes de ir a trabajarle a la burguesía para producirle riqueza y más plusvalía, como desayuno el empirismo y almuerce con racionalismo, seguirá acostándose con la cabeza embolatada de filosofía pragmática y eso, y eso, no lo dejará pensar jamás en que su verdadera misión en arrancarle de las manos a la burguesía el poder político para hacer posible la redención de los seres humanos y forjar el nuevo mundo donde reinará la libertad sobre la necesidad. ¿Saben por qué?: porque el proletariado de los países imperialistas no quiere aceptar que las contradicciones sociales son una fuerza motora del desarrollo social, por lo cual en su pensamiento teórico rechazan la dialéctica como lógica de las contradicciones. Reconozco: plagié al camarada Trotsky.

Por esas cosas, es que creo que el principal responsable de inocular virus de cáncer en el organismo de líderes revolucionarios es el proletariado de las naciones imperialistas y no el imperialismo propiamente dicho. Lasalle lo dijo: cuando los trabajadores y las ciencias se abracen, aplastarán en su abrazo fuerte todos los obstáculos sociales que se interpongan en su camino. Y eso sólo es posible, principalmente, en este mundo cuando el proletariado de las naciones imperialistas se rebele y se decida hacer lo que nadie puede hacer por él: la Revolución Proletaria. Entonces, no habrá nadie que se ocupe de crear un virus para quitarle la vida a otra persona.




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Tuesday, March 12, 2013

NOS JODIMOS: LEAN ESTE ARTICULO PESIMISTA DE MANUEL FREYTAS, QUE DICE QUE EL IMPERIALISMO DIABOLICO YANKI DE INVADIR PAISES, MATAR GENTES Y DE LOS MCDONALDS, PIZZAS Y COMIDA GRINGA QUE ENGORDAN Y PONEN FEISIMAS A LAS GENTES VA A SEGUIR POR MUCHO TIEMPO. NOS JODIMOS CON EL IMPERIALISMO DE LA GORDURA Y DE LA FEALDAD


Manuel Freytas
IAR Noticias

En la trama del sistema capitalista globalizado la moneda estadounidense cumple las funciones de reserva mundial, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas, interviene en la mayoría de las transacciones comerciales y operaciones financieras, y hace de medio internacional de pago. En este escenario, su caída significaría el fin del patrón dólar, y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún Estado capitalista podría sobrevivir. Si se cayeran EEUU y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía y en el sistema capitalista y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría a escala planetaria.

El reinado del dólar

Con la divisa estadounidense en declive y con EEUU con sus finanzas en rojo y al borde de un default (cesación de pagos) reaparecen  nuevamente las míticas (y siempre fallidas) teorías del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial estadounidense.

Hay ocho razones principales por las cuales ninguna potencia (central o emergente) podría "desacoplarse" del actual modelo funcional del sistema capitalista estructurado alrededor del dólar como moneda patrón y de la hegemonía de EEUU como primera potencia imperial:

1) El dólar es la moneda de cambio y de reserva internacional, y los países de todos los continentes (Europa, Asia, Latinoamérica, Ausralia y África) la utilizan en sus transacciones comerciales y tienen la mayoría de sus reservas en dólares, por lo que el fin del dólar implicaría un derrumbe mundial generalizado del sistema capitalista de la que ningún país estaría a salvo.

2) Más de un 70% de las reservas mundiales están en dólares, frente a un 25% en euros de la Unión Europea, que también utiliza el dólar. China, la tercera economía mundial, después de EEUU y la UE, tiene sus reservas en dólares, según el Banco Mundial y el FMI.

3) El dólar está involucrado en el 86% de los US$3,2 billones (millones de millones) de transacciones diarias de divisas en el mundo, a menudo como paso intermedio en el intercambio de otras dos divisas, según el Banco Internacional de Pagos. Aunque esto constituye un descenso con relación al 90% que representaba en 2001, ninguna divisa se le acerca.

4) Casi dos terceras partes de las reservas de los bancos centrales del mundo están denominadas en dólares, a pesar del temor de que se produzca un éxodo masivo de la divisa. Según el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los bancos centrales, el dólar continúa siendo la "moneda favorita de los bancos centrales" y representa un 55% de sus activos y pasivos en moneda extranjera.

5) Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las importaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se realizan en dólares, según el Banco Mundial y el departamento de Comercio estadounidense.

6) El sistema financiero especulativo internacional está "dolarizado", y las bolsas y los mercados internacionales del dinero operan mayoritariamente con la divisa estadounidense a través de las acciones y bonos desparramadas a escala global por los grandes bancos y fondos de inversión que tiene su central operativa en Wall Street, EEUU. La Bolsa de Nueva York, o NYSE,  es el mayor mercado de dinero del mundo y concentra el mayor volumen de operaciones financieras en dólares que realizan  empresas trasnacionales cotizantes a escala global. En la bolsa neoyorquina cotizan las principales empresas trasnacionales de los EEUU y del mundo, y si colapsara el dólar como divisa, estallaría Wall Street y arrastraría consigo a todos los mercados del dinero a escala global.

7) Los países emergentes y las potencias económicas desarrolladas generan más del 75% del PBI mundial en dólares (el resto se genera en euros y otras monedas), según el Banco Mundial. Para los países con una fuerte dependencia de las exportaciones de materias primas como el petróleo, las cifras pueden ser incluso más altas. El dólar también está profundamente arraigado en el comercio mundial. Las empresas reducen sus costos de transacción al usar una divisa común.

8) Las empresas y los grupos financieros transnacionales que controlan los sistemas financieros especulativos  y los sistemas económicos productivos a escala mundial (por encima de los gobiernos) realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios, inversiones y tomas de ganancias en dólares, por lo cual un colapso terminal de la moneda estadounidense (como vaticinan los partidarios de la teoría del "desacople") produciría una parálisis de la actividad económica mundial en cuestión de horas.

En definitiva, para deshacer esta trama con el "reinado del dólar", no solamente habría que reformular y rediseñar un nuevo orden económico y financiero internacional, sino que también habría que convencer a EEUU de que se olvide de su arsenal militar-nuclear, de sus siete flotas atómicas y de sus casi mil bases militares distribuidas por todo el planeta, y renuncie "pacíficamente"  a su rol de potencia hegemónica del sistema capitalista. 


La trama del mundo dolarizado

EEUU, la primera economía mundial, Europa, la segunda economía mundial (como bloque) y China, la tercera economía mundial realizan la mayoría de su comercio en  dólares. Si la divisa estadounidense colapsara, colapsarían EEUU, la Unión Europea y China (los mayores vendedores y compradores del mundo), que juntos suman más de la mitad de la economía mundial. 

Paradojalmente, los países señalados por los teóricos del "desacople" como los que van a terminar con la vigencia de la economía "dolarizada" (China, Rusia, Brasil, India, etc) lideran la acumulación mundial de las reservas en dólares.

Además, los motores del crecimiento asiático, China, India, los "tigres asiáticos" (Hong Kong, Singapur, Corea del sur,Taiwán) y Japón son dependientes del comercio exterior en dólares con EEUU. 

Por lo tanto, en la realidad fuera del discurso, los más interesados en salvar al dólar y a EEUU del colapso son Europa y las potencias centrales, además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico depende de EEUU y de Europa y del entramado de la economía global que tiene al dólar como moneda patrón.

Esto explica porque el gobierno chino, en pleno declive del dólar frente al euro, ratificó su decisión de mantener sus reservas en dólares, y explica porqué la UE y el banco central europeo salieron a contener el avance del euro frente al dólar.

Las empresas y los grupos financieros transnacionales que controlan los sistemas financieros especulativos y los sistemas económicos productivos a escala mundial (por encima de los gobiernos) realizan mayoritariamente sus volúmenes de negocios, inversiones y tomas de ganancias en dólares.

Por lo cual un colapso terminal de la moneda estadounidense (como vaticinan los partidarios de la teoría del "desacople") produciría una parálisis de la actividad económica mundial en cuestión de horas.

En 2008, en plena crisis financiera, China lanzó una propuesta de crear una moneda de reserva internacional alternativa al dólar, luego de que Rusia lanzara una iniciativa similar.

Al igual que China, Rusia recomendó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) emitiera la moneda y destacó que la propuesta provenía de una necesidad de actualizar "el obsoleto orden económico mundial unipolar".

No obstante, la divisa estadounidense se siguió  revalorizando en la crisis impulsada por la demanda de los bancos de todo el mundo, desde Asia, América Latina y Europa, que pugnan por obtener dólares USA y bonos del Tesoro de EEUU. 

La demanda y suba del dólar en plena agudización de la crisis financiera, mientras el euro (promocionado como su "sepulturero") se desplomaba, resultó la más clara señal de que los países y potencias capitalistas (pese  a su doble discurso en los foros internacionales) lo consideran como la única moneda segura.

En consecuencia, si EEUU y el dólar colapsaran, simultáneamente colapsarían el comercio exterior, el sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países centrales como de los periféricos y emergentes.


El Imperio hegemónico

Así como detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer, detrás del reinado del dólar hay una gran potencia imperial. Por eso el dólar y EEUU son sinónimos.

EEUU no domina el mundo por formulaciones doctrinarias político-diplomáticas o eventuales discursos "democráticos" o "militaristas" de sus presidentes, sino porque impone al resto de los países el dólar y la lógica de su poderío militar y económico, indestructible, salvo por un estallido nuclear del planeta.

Entonces, como primer concepto estratégico, es necesario aclarar que EEUU no domina el mundo ni se constituyó en primera potencia imperial capitalista con los discursos de sus administradores eventuales, sino con el aparato nuclear-militar más poderoso del mundo, siete flotas con poder atómico surcando los océanos y cerca de mil bases militares rodeando los puntos estratégicos del planeta.

Este es el punto central que explica porqué esas trasnacionales (con activos e ingresos que superan al de decenas de estados dependientes juntos) protegidas por la bandera y  las embajadas estadounidenses, amparadas en el poderío de la maquinaria militar-nuclear de EEUU, cosechan el grueso de sus ganancias fuera de los EEUU y las transfieren impunemente a través del dólar a los países centrales.

Utilizando al dólar como poder de tracción esos bancos y corporaciones transfieren sus ganancias y activos (cosechados en el mundo dependiente) y los convierten en bonos y acciones de la catedral mundial del capital imperial parásito y especulativo: Wall Street, la "casa matriz" del sistema financiero sionista internacional.

En resumen, los que toman las decisiones y manejan la economía mundial capitalista "dolarizada" (tanto en EEUU y los países centrales como en Asia, África o América Latina) son los grupos financieros sionistas y las corporaciones trasnacionales "sin fronteras" que tienen como baluarte principal de sus operaciones a la Reserva Federal de EEUU y a Wall Street, y controlan los resortes decisivos del FMI, el Banco Mundial, los bancos centrales de los cinco continentes, Silicon Valley, y el Complejo Militar Industrial estadounidense.

En la era del "capitalismo sin fronteras", el imperialismo ya no es el imperialismo de los monopolios estatales (que se repartían el mundo a través de las guerras) que estudiaba Lenin, sino grupos súper-concentrados de bancos y trasnacionales que controlan países, economías  y gobiernos despojándolos de su soberanía y convirtiéndolos en gerencias de enclave de sus operaciones comerciales a escala global.

Los bancos y grupos financieros así como las transnacionales que operan en Europa y EEUU, son las mismas que operan en Asia, África y América Latina, y han convertido al mundo en un sistema de economía de enclave cuya gerencia central funciona en Nueva York protegida por el arsenal nuclear y convencional del Pentágono.

Protegidas por el paraguas nuclear-militar del Estado imperial estadounidense (su gendarme mundial) las trasnacionales capitalistas extraen (roban) las riquezas y recursos naturales de los países dependientes, que luego transfieren y reciclan en forma de capital especulativo en el sistema financiero internacional con central operativa en Wall Street y la Reserva Federal de EEUU que controla el dólar.

En resumen, su pertenencia "territorial" al Estado estadounidense (donde generalmente se encuentran sus casas matrices) les permite, protegidas por el poder militar del Imperio, operar con total impunidad con sus gerencias de enclave extendidas a través de todo el mundo dependiente.


El mito del ocaso y la caída 

Los números y el análisis estructural de la economía capitalista globalizada demuestran claramente que la  teoría del "fin de la era del dólar" y de la supremacía imperial estadounidense es falsa e impracticable.

La afirmación de que la crisis de la economía mundial capitalista referenciada en el dólar posibilitará el declive de la supremacía imperial de EEUU poniendo en el centro de la hegemonía económica mundial a China y al resto de los países emergentes (en crecimiento acelerado) de Asia o América Latina, es un mito que no resiste ningún análisis.

Por lo tanto, los más interesados en salvar al dólar y a EEUU del colapso son Europa y las potencias centrales, además de China y las potencias emergentes, cuyo desarrollo económico depende de EEUU y de Europa y del entramado de la economía que tiene al dólar como moneda patrón.

Esto explica porque la Reserva Federal y los bancos centrales europeos, asiáticos y latinoamericanos luego de estallar la crisis financiera con las subprime y de devaluarse el dólar por efecto de la especulación con los precios del petróleo en el 2008, corrieron al rescate de la divisa estadounidense.

Según The Economist, al desatarse la crisis en EEUU, además de los bancos centrales de Europa, los países emergentes (incluida China) han inyectado más de 69 mil millones de dólares para "salvar al dólar y a los bancos del Norte".

Las propias  autoridades monetarias de EEUU y Europa, así como los principales analistas y voceros periodísticos del sionismo financiero (como The Wall Street Journal, The Economist y The Financial Times) advirtieron que  la caída del dólar estadounidense, y en su inter-relación con la suba de los precios del petróleo y los conflictos geopolíticos y militares, desataría un proceso recesivo con detención de la producción y de los márgenes de rentabilidad del actual modelo de desarrollo y "crecimiento capitalista" a escala global.

Los expertos y analistas bien informados del sistema (aunque no lo digan por complicidad interesada) saben que las decisiones de  la economía mundial no la toman los gobiernos (gerencias de enclave del capitalismo transnacional) sino la Reserva Federal de EEUU y los grupos sionistas que controlan los bancos centrales de Europa, Asia y América Latina, y que extraen su principal tasa de rentabilidad capitalista de la especulación financiera y de la economía dolarizada a escala global.

El dólar, más que una moneda, es el instrumento oficial de cambio, reserva y transacciones de la economía internacional regida por el sistema capitalista en niveles de interdependencia nunca vistos.

En Asia, Europa y América Latina operan las mismas trasnacionales y grupos financieros que establecen a Wall Street como cabecera central de sus operaciones especulativas financieras con el dólar y utilizan los bonos del Tesoro de EEUU como refugio ante cualquier desequilibrio mundial.

Esto torna imposible pensar que el dólar desaparezca como moneda patrón sin un derrumbe generalizado del mundo capitalista en su conjunto.

Aquellas potencias emergentes que quisieran "desacoplarse" del sistema hegemonizado por el dólar y el Imperio estadounidense desprendiéndose de sus reservas en la divisa estadounidense se convertirían en las víctimas y (a la vez) victimarias del descalabro del sistema mundial capitalista que producirían.

Especulación financiera, comercio exterior, armamentismo, tecnología, están sujetos a operaciones a escala global con el dólar como moneda de transacción y cambio.

EEUU es la mayor potencia militar (convencional y nuclear) mundial, y su presupuesto armamentista de más de  US$ 800.000 millones se concreta con créditos y efectivo en moneda estadounidense, por lo cual una caída del dólar terminaría con la supremacía del poder militar del Imperio estadounidense, algo imposible de pensar sin que antes vuele todo  el planeta.

La exportación e importación de equipos de computación y sistemas informáticos que mueven el mundo desde el polo norte al polo sur, se realizan principalmente en dólares, y un derrumbe de la moneda estadounidense produciría un colapso mundial de los sistemas financieros y económico productivos, administrativos, informáticos y de comunicaciones a escala mundial.

En el centro del modelo imperial-económico capitalista globalizado , y a modo de protagonistas centrales, se encuentran EEUU y la Unión Europea (los principales compradores mundiales), y China (el principal vendedor mundial), cuyas economías entrelazadas se proyectan como claves y dominantes en el funcionamiento de todo el sistema capitalista a escala global. Las operaciones se realizan mayoritariamente con el dólar como moneda de transacción. Además, China tiene el 70% de sus reservas en valores y títulos del Tesoro de EEUU.

Como se sabe, EEUU es el principal comprador de productos chinos en dólares, y el gigante asiático, a su vez, es el principal importador de petróleo y materias primas de los "países emergentes" en dólares, con lo que se puede deducir que si la divisa y el Imperio estadounidense colapsaran (tal como vaticinan los garúes del "desacople") el impacto se va a proyectar inevitablemente en una crisis de China proyectada a los "países emergentes" y a los países centrales.

Si China, Japón, India, Rusia, Tailandia y Corea del Sur (los mayores tenedores de reservas en dólares) resolvieran desprenderse de la divisa estadounidense, como vaticinan los teóricos del "desacople,  el mundo se llenaría de papeles estadounidenses sin respaldo (el producto de la especulación financiera y la deuda USA por casi un PBI mundial), estallaría una recesión mundial proyectada desde EEUU y el dólar colapsaría junto con el comercio exterior, el sistema financiero y el sistema económico productivo, tanto de los países centrales como de los periféricos y emergentes.

En resumen, si se cayeran EEUU y el dólar, sería como si una bomba nuclear estallase en la economía capitalista a escala planetaria y nadie podría escapar con vida de la radiación que se desataría por efecto encadenado.

Y como el dólar tiene las funciones de reserva internacional, sirve de respaldo para la mayoría de las monedas, y hace de medio internacional de pago, su caída  significaría el fin del patrón dólar, y generaría una mundialización de la crisis en la que ningún estado capitalista podría sobrevivir.

Monday, June 11, 2007

La pobreza de mercado libre en la Republica Dominicana

A mediados de la década de los ochenta, siguiendo la tendencia internacional impuesta por el imperialismo, la burguesía dominicana adoptó la tal denominada política de privatización de mercados libres. La caída de los precios del azúcar en los mercados internacionales había creado una crisis. Ya para el 1985 la república era una de las más pobres en la América Latina. Se lanzó una nueva estrategia económica basada en el turismo y las plantas de ensamblaje. Para atraer inversionistas extranjeros, principalmente de los EE.UU., se establecieron zonas francas en Santo Domingo y otros puertos. A estos inversionistas extranjeros se les permitió abrir fábricas para procesar vestimenta a medio terminar y otros productos. Los inversionistas no pagarían contribuciones o tarifas y podían contratar trabajadores pagándole el salario mínimo nacional dominicano. Una guardia de seguridad privada y la policía dominicana desalentaron fuertemente la sindicalización y los paros en estas zonas francas.
En el 1996, Fernández, un abogado y académico que se había criado en la ciudad de Nueva York, alcanzo la presidencia por vez primera. (Nueva York es la ciudad con la segunda población más alta de dominicanos en el mundo después de Santo Domingo; existen 8.8 millones de dominicanos en la república, otro millón en los EE.UU. continentales, y un buen número en el cercano Puerto Rico y otros lugares.) Fernández ganó las elecciones en la segunda ronda mediante un trato histórico que le ganó el apoyo del abiertamente reaccionario Balaguer y el PRSC. Ya en el poder, Fernández abandonó toda la retórica socialista del partido y llevó a cabo unas privatizaciones masivas, particularmente en la industria de generación energética.
Al principio mucha gente dominicana de clase media y hasta trabajadores le dio la bienvenida a las privatizaciones. La compañía de energía estatal había sido notoriamente ineficiente ya que provocaba apagones frecuentes. Los nuevos propietarios privados proveyeron servicios más seguros durante un tiempo, y el gobierno utilizó los dineros recibidos de la venta para mejorar los servicios municipales y fondos educacionales. Pero los logros aparentes no duraron mucho tiempo: solamente se puede vender la misma propiedad estatal una sola vez. Ya para finales del término de Fernández en el 2000, el dinero se había terminado.
Huelgas y protestas contra el desempleo, aumentos de precios y apagones energéticos ya habían comenzado tan temprano como para el 1997. Los efectos desiguales del “boom” se hicieron penosamente claros. La totalidad del gasto social bajo Fernández fue el 7% del PDB, la mitad del promedio latinoamericano. De todos modos, las leyes electorales no le permitieron a Fernández correr de nuevo en el 2000 como el candidato del PLD. Ganó Hipólito Mejía. Posterior al 11 de septiembre del 2001, sin embargo, colapsó la economía: el turismo se desvaneció, las exportaciones y las inversiones extranjeras sufrieron una caída y múltiples pagos de la deuda se vencieron. La inflación se disparó, el combustible escaseo y los apagones energéticos se hicieron mas largos y mas frecuentes que durante los peores días de la propiedad estatal anterior. La lucha de la clase trabajadora recomenzó, esta vez, contra Mejía.


El proceso hacia las huelgas generales

Desde los finales del 2001 hasta el otoño del 2003, el peso dominicano perdió la mitad de su valor relativo al dólar norteamericano. La escasez de combustible y la falta de inversiones y mantenimiento hicieron que los apagones energéticos fuesen más frecuentes, más largos, y más extensivos. El precio de la gasolina y el diesel dobló, a tal modo que a los taxistas ya no le alcanzaba para comprarla y trabajar.
Los precios de los alimentos doblaron. Los costos de la matricula universitaria aumentaron a tal extremo que obligó a miles de estudiantes a abandonar sus estudios. El desempleo aumentó dramáticamente. Para empeorar las cosas aun más, el FMI apretó más los tornillos, obligando al gobierno a aumentar las contribuciones sobre ventas hecho que aumentó aun más la inflación. En síntesis, las miserias del capitalismo aumentaron aun más en la república bajo la presidencia de Mejía.
Lo que culminó la copa fue el fracaso en abril del 2003 del Banco Internacional (Baninter), el segundo banco más grande del país, aparentemente debido a un fraude masivo. Contrario a la ley dominicana, Mejía salvo al Baninter a un costo exorbitante de $2.200 millones, consumiendo dos tercios de la totalidad del presupuesto anual del gobierno (y 15% del producto domestico bruto). Los costos de salvar la banca alcanzaron cerca de 20% del PDB con el fracaso de dos bancos más.
Mientras tanto, el gobierno rebajó los presupuestos y aumentó los cargos para todos los bienes y servicios que necesitaban los trabajadores. Por esta razón nadie se sorprendió cuando el 1 de julio del 2003 los trabajadores airados y otros marcharon en protesta en Santo Domingo. Eran dirigidos por Ramón Almánzar, presidente del Partido de la Nueva Alternativa y Ramón Pérez Figuereo, secretario general del Centro Nacional de Transportistas Unificados (CNTU).
La poderosa CNTU fue una de los pocos sindicatos establecidos que tuvieron un importante papel en la huelga general, ya que la mayoría de los sindicatos se oponían a la huelga y colaboraban con Mejía contra la misma. La demostración protestaba contra un nuevo acuerdo con el FMI. La policía nacional atacó y rompió la marcha con un ataque de gases lacrimógenos y arrestó a 40 personas. Al poco tiempo, el presidente Mejía lanzó a miles de policías y militares en redadas contra los hogares de la clase trabajadora, estudiantes, y otros activistas, para buscar alegadamente armas ilegales. Estas redadas resultaron en cientos de arrestos más.

La organización de la huelga general

Solamente al par de meses se convocó una huelga general. Muchos dirigentes de los partidos de izquierda asumieron unos papeles importantes, pero los dirigentes mas destacados fueron Almánzar y Pérez Figuereo del sindicato de transportistas CNTU. Las redadas de julio del gobierno no disuadieron a los trabajadores y a otros oprimidos a continuar con sus luchas. Hubo una larga lista de demandas, que incluían: la reducción del costo de la canasta familiar, la reducción de los precios del combustible, un alto a los apagones energéticos, un aumento salarial de 100%, una reducción de los cargos y precios de transportación, la renacionalización de las empresas energéticas privatizadas, un alto a los acuerdos con el FMI, cero aumentos en la deuda externa, y un resonante no al acuerdo de libre comercio con los EE.UU..
Ciertamente estas demandas y otras eran vitales. Pero de acuerdo a nuestra visión, la cuestión de la deuda imperialista se debía haber tomado más fuertemente. Aun para lograr otras demandas económicas y sociales, y ni siquiera comenzar a construir una economía viable, no resulta suficiente demandar simplemente que se de por terminados los aumentos a la deuda. Cualquier pago de la deuda resulta en hambre para los trabajadores -- literalmente. Es necesario que se demande que el gobierno dominicano repudie la deuda completamente.
Los trabajadores dominicanos, como todos los trabajadores a través del Caribe y América Latina, están en la misma situación y ciertamente aprobarían y se identificarían con tal lucha.

Ambas huelgas

La primera huelga, la del 7 de abril del 2003, duro 24 horas como fue planificada, y paralizó al país como también se había planificado. La mayoría de los reportajes nos dicen que fue la acción obrera de mas sólido apoyo que se haya llevado a cabo desde hace un sinnúmero de años. Todas las ciudades se paralizaron.
La respuesta del gobierno fue la represión masiva. Seis trabajadores fueron baleados a muerte y hubo sobre cien heridos. Se arrestaron a cientos, incluyendo a Almánzar. El resultado fue que el gobierno no hecho para atrás -- como se esperaba debido a que la huelga duro un solo día. En vez de extender la huelga más allá de un día, se decidió a favor de otra huelga de 48 horas de duración para finales de enero del 2004.
La segunda huelga general, la del 28 y 29 de enero, se le añadió otra demanda: la renuncia de Mejía y la totalidad de su gobierno. Por razones electorales propias, el PLD y el PRSC declaron que la apoyaban. Hasta el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), la organización empresarial más poderosa, apoyó dicha demanda.
Sin embargo, esta huelga tuvo una participación un tanto menor que anterior. Los organizadores esperaban una efectividad de 90%. Los trabajadores de las zonas francas casi todos participaron en la huelga, pero sus patronos en anticipación los habían obligado a trabajar el sábado y domingo anterior a la huelga. Los hospitales y clínicas cerraron. Muchos comercios pequeños abrieron sus negocios el primer día, pero aparecieron muy pocos clientes o trabajadores. Los comercios cerraron antes del mediodía y ya no abrieron para el próximo día de la huelga. No hubo casi transporte de pasajeros o mercancías. La participación no fue tan fuerte en Santo Domingo pero aumentó considerablemente en Santiago de los Caballeros, un centro tradicional de militancia obrera, y San Pedro de Macorís, otra gran ciudad, y otros pueblos grandes.
La misma represión estatal prevaleció. Los huelguistas esta vez organizaron mejores autodefensas. En los vecindarios pobres en el norte de Santo Domingo, y en otros lugares, columnas de trabajadores, algunos encapuchados, se batieron con piedras y bombas de fabricación casera con la policía y los soldados. Murieron siete huelguistas tiroteados por la policía. Un policía también murió tiroteado. Otra vez, sobre cien huelguistas sufrieron heridas y se arrestaron a cientos más. De nuevo la policía arrestó a Almánzar y a Pérez Figuereo y a algunos dirigentes de los partidos de izquierda, deteniéndolos brevemente.
Muchos huelguistas querían permanecer en huelga hasta lograr sus demandas, pero de nuevo los dirigentes los enviaron a trabajar siguiendo el itinerario, dando como excusa la posible represión estatal. El gobierno no cedió nada, solamente tuvo que esperar, después de todo, la huelga duraria dos días.
En febrero otra huelga de 48 horas fue anunciada para los días 16 y 17 de marzo, con las mismas demandas. Pero no se dio la tercera huelga general. Y está muy claro que una “tercera huelga general” conducida de la misma manera que las anteriores dos, hubiese dado el mismo resultado.

Los fracasos de la izquierda dominicana
En los eventos del 2003-2004 hasta ahora, los huelguistas mostraron su determinación y militancia y comenzaron a organizar su propia autodefensa efectiva. Sin embargo, por lo que hemos visto, ningún partido de izquierda apoyó un plan necesario para la autodefensa armada de las masas obreras, demandaron que los dirigentes de la huelga organizaran su defensa o ni siquiera discutieron la necesidad para tal propaganda. La falta de todo esto garantizaba de antemano la derrota. ¡Por un lado, este es un país donde se encuentran grandes cantidades de armas y, por otro lado, la policía constituye una amenaza constante!
La izquierda también fracasó en no armar a los trabajadores políticamente. Sobre todo, ¿Cuál fue el propósito de los llamados a la “huelga general”? Bajo ciertas circunstancias, una huelga de protesta de uno o dos días de duración puede constituir un paso efectivo. Este no fue este el caso en la República Dominicana. Para cambiar el balance de fuerzas, la lucha necesitaba intensificarse vertiginosamente. Pero los dirigentes de los trabajadores nunca lucharon para lograr esto.
Una huelga general puede ser una manera vital de lograr la unidad de la clase trabajadora al utilizar el poder de la clase para paralizar la economía y lograr verdaderos alcances. Cualquier huelga general seria, mas allá de un ejercicio de protesta de uno o dos días, también puede tener un efecto dramático sobre la conciencia política de los trabajadores; los mismos trabajadores empiezan a organizar su propia lucha y, de hecho, su propia manera de conducir la sociedad.
Inevitablemente surgen asambleas y consejos obreros para tomar las decisiones de la lucha. Estas a la vez, se convierten en foros donde los partidos socialistas pueden discutir a favor de sus propuestas y visiones y tratar de convencer a sus compañeros trabajadores: pueden surgir nuevos dirigentes, y, de hecho, puede desarrollarse en la lucha un auténtico partido revolucionario de la clase trabajadora.
Como comentaba frecuentemente Trotski, cualquier huelga general seria plantea la cuestión del poder estatal. A pesar de lo que se logre inmediatamente en una huelga general, la clase trabajadora comienza a crear sus propias instituciones y se percata de que las únicas alternativas reales son la continuación del poder estatal capitalista o la revolución para establecer el poder estatal obrero.
Por estas razones, la LRP aboga a favor de la arma de la huelga general como la mejor táctica para combatir contra los ataques capitalistas bajo muchas circunstancias en el mundo de hoy. Pero esto también significa explicar consistentemente que solamente la revolución obrera, la derrota del estado capitalista y su reemplazo con el estado obrero revolucionario, podrá lograr y sostener las demandas de los trabajadores. Ninguna organización izquierdista dominicana que sepamos cumplió con este esencial trabajo de propaganda leninista.

El etapismo de la izquierda dominicana

Trabajadores dominicanos que muy contentos siguen a los partidos de izquierda en las huelgas de masas y votan a favor de estos arrolladoramente a posiciones sindicales nunca le han dado más de 10% de sus votos en las elecciones presidenciales. Desconectados (hasta ahora) de una muy limitada experiencia de independencia de clase que han ejercido en la lucha, los trabajadores por costumbre han votado a favor del PRD o, mas recientemente, por el PLD. ¿A que se debe esto? La razón es el programa y la practica de los mismos partidos “comunistas”.
Por lo que hemos visto, todos creen que la revolución dominicana debe hacerse en dos etapas. La primera, la etapa anti-imperialista, requiere la participación unitaria de casi todas las clases, incluyendo a los capitalistas. El imperialismo, extranjero, mayormente norteamericano, ha evitado que la burguesía dominicana se desarrolle como una burguesía nacional sobre una economía con un desarrollo balanceado. Solamente luego de primero liberar la economía capitalista de la dependencia del imperialismo norteamericano y de sus lacayos más abiertos podrá entonces la clase trabajadora enfrentarse a la burguesía nacional; solamente entonces, dice la teoría, será la hora de abogar a favor de la revolución socialista obrera. Hasta entonces, los pobres y explotados dominicanos, desde los trabajadores y campesinos hasta la clase media y hasta la pequeña y gran burguesía deberán mantener una alianza estratégica. Bajo tal teoría, la etapa donde los trabajadores podrán luchar a favor de si mismos, por la revolución socialista, nunca se logra. Y tal perspectiva no provee ninguna razón de principios para no votar a favor del candidato burgués menos malo -- aun donde partidos izquierdistas lleven a cabo campañas eleccionarias a la par.
El mayor grupo estalinista de la década de los setenta, el Movimiento Popular Dominicano (MPD), sostuvo esta ideología populista de la clase media. Bajo la presión de las luchas de trabajadores de masas, se fragmentó a finales de esa década. Varios grupos salidos del MPD se autodenominan casi todos partidos “de los trabajadores” o “comunistas” pero todavía retienen el programa populista del MPD. Los trabajadores han visto a muchos de estos partidos de izquierda llevar esta ideología a su conclusión más lógica -- coaliciones electorales o hasta fusiones con partidos burgueses.
Hasta ahora los trabajadores dominicanos no han visto una alternativa revolucionaria verdaderamente auténtica. Y por ende una gran cantidad de gente de la clase trabajadora votó a favor de Fernández, esperanzados contra la esperanza de lograr unas condiciones un poco mejor de lo que han gozado hasta ahora mientras que saben a ciencia cierta y a otro nivel que este tipo no es ningún héroe. Ellos simplemente no vieron otra alternativa.
“El escoger a los menos malos”, por cierto, les conviene grandemente a los imperialistas y a los capitalistas del patio. Significa básicamente que los explotados y superexplotados aceptan su miserable existencia. Los gobernantes están felices que la clase trabajadora todavía no ve la posibilidad de una nueva sociedad socialista, donde a cada ser humano se le garantizará una vida decente -- y todas las formas de racismo, chovinismo nacional y otros maltratos podrán ser erradicados.
Los gobernantes saben que una vez grandes números de trabajadores entiendan que nuestra clase tiene el poder para llevar a cabo el socialismo, el imperialismo esta condenado al fracaso.

La alternativa socialista revolucionaria

Los trotskistas auténticos rechazan la teoría de las dos etapas, que históricamente se convirtió en una cobertura para la traición estalinista de las revoluciones obreras a favor de alianzas con supuestamente sectores progresistas de la burguesía. Trotski entendió que en la época imperialista todos los sectores de la burguesía nacional, incluyendo a los gobernantes de las naciones oprimidas, tienen intereses de clase completamente atados a la propiedad capitalista y, por lo tanto, son hostiles a las necesidades de la clase trabajadora. La estrategia de la revolución permanente de Trotski hace un llamado a favor de la lucha independiente de la clase trabajadora en alianza con el campesinado y todos los oprimidos.
La teoría permanente también contrarrestó el mito estalinista de que el socialismo se puede edificar en un solo país. El socialismo requiere un nivel más alto de producción y recursos de los que se pueden lograr bajo el capitalismo. Requiere la construcción de una economía internacional de cooperación, solamente posible con la derrota del capitalismo en un número de países y una federación socialista de los resultantes estados obreros. El internacionalismo revolucionario, y no el nacionalismo, es fundamental a la estrategia para lograr el socialismo. Como un paso en esa dirección, los trotskistas subrayan la importancia de recrear la Cuarta Internacional basada en un programa auténticamente revolucionario para la unidad obrera y la revolución a través del mundo.
Algunos socialistas de mentira reclaman falsamente que la revolución permanente significa revoluciones simultáneas en varias naciones -- como si tal cosa se pudiese decretar. Sin embargo, el ambiente altamente “globalizado” de hoy día permite unas comunicaciones instantáneas y obliga a muchos trabajadores y oprimidos alrededor del mundo encarar al mismo enemigo imperialista, las mismas condiciones básicas de vida, y hasta las mismas compañías multinacionales. Nuestra teoría y programa reconoce que una revolución en un país podría fácilmente inspirar y expandirse a otro país. Y de hecho la diseminación de la revolución es una parte esencial de la estrategia.
La necesidad de la unidad de la clase trabajadora y la revolución internacional se contrapone contra la enemistad contra los haitianos propagado a propósito y continuamente por la clase gobernante dominicana. Un partido auténticamente revolucionario lucharía contra el anti-haitianismo que es fundamental para la lucha de la clase trabajadora en la República Dominicana.
Todo esto requiere la construcción de una nueva dirección obrera, un verdadero partido revolucionario obrero. Los trabajadores políticamente más conscientes tienen que comenzar a construirlo.

Saturday, June 2, 2007

Sobre el aburrimiento

Tomado de Arguments

Hace poco, hablando con un psiquiatra experimentado, me comentaba que muchos pacientes acuden a verle por problemas relacionados con el aburrimiento y con la falta de un sentido profundo para sus vidas. Me acordé de Victor Frankl y de lo que él llama vacío existencial o frustración existencial; también lo llama otras veces complejo de vacuidad: es decir, cuando uno se deja dominar por un sentimiento de tristeza al pensar que su existencia esta discurriendo sin sentido; y además sin esperanza, al valorar que no hay nada que pueda llenar su vacio existencial.
Freud opinaba que en el momento en que alguien se preguntaba por el sentido y el valor de la vida es que estaba enfermo (?); Frankl piensa más bien —y lo mismo pensamos otros muchos, aunque no seamos psiquiatras— que, al plantearse esa pregunta, el hombre sólo demuestra una cosa: que es hombre auténtico, pues ningún animal se ha planteado jamás la pregunta sobre el sentido de su existencia. Es propio del hombre —dice Frankl— no sólo preguntarse por el sentido de la vida, sino también poner en duda que tal sentido exista. Nada por tanto que ver con estar enfermos por plantearse las preguntas fundamentales de la vida; más bien ocurre lo contrario, según dicen los psiquiatras: el vacio existencial puede generar diversas enfermedades mentales de gravedad e incluso no pocas veces al suicidio. No en vano, en el lenguaje ordinario, se suele hablar con razón de "un aburrimiento mortal".
Este problema se aprecia más en nuestros días, al disponer de más tiempo libre: pero —sigue diciendo Frankl— hay tiempo libre no sólo respecto de algo, sino también para algo; y el hombre existencialmente frustrado no sabe cómo o con qué llenar este tiempo. A veces, se crea una contraposición: por un lado está el tiempo dedicado al trabajo y a las obligaciones; por otro, los tiempos libres. Lo primero se soporta, y se vive como una esclavitud. En cambio, los tiempos de ocio son considerados como la verdadera vida, donde se espera la realización personal.
A veces se presenta con ocasión de la jubilación profesional normal o con mayor motivo si se trata de una jubilación forzosa anticipada ("neurosis de paro laboral"). Ese sentimiento de frustración se da si no se ha hecho una preparación adecuada para esa nueva situación de jubilación y no hay ninguna tarea que sustituya al anterior trabajo profesional: todos y siempre necesitamos un objetivo que cumplir en la vida, y tareas no faltan. Conozco a un médico que me decía que ahora, después de haberse jubilado, tiene casi más trabajo que antes, aunquue sea de otro tipo: se ha propuesto escribir varios libros, dedica bastante tiempo a visitar enfermos —conocidos, o que se encuentran solos en el hospital—, hace de abuelo-canguro, etc.


También se puede dar, y de hecho se da, una neurosis de fin de semana: es esa especie de depresión que acomete a bastantes personas que se hacen conscientes de su vacio existencial al llegar el fin de semana y no estar ocupados con el trabajo ordinario. Muchos "ejecutivos" tienen mucha "presión de agenda" durante la semana, sin apenas tiempo para respirar, ni mucho menos para dedicarse a sus familias; parece que el fin de semana será la solución, pero no es así, porque en muchos casos lo que se pone de manifiesto es que ese activismo laboral era una tapadera del vacio interior..., del aburrimiento vital que sale a flote cuando hay más sosiego exterior. Frankl de nuevo: Cuanto más desconoce el hombre el objetivo de su vida, más trepidante ritmo da a esa vida. Y así surge la necesidad de llenar el fin de semana de actividades que eviten el quedarse uno consigo mismo, con angustia de vacío.
De manera que intentamos llenar nuestros vacíos existenciales con “cosas”, con "actividades", que aunque producen algo de satisfacción, no resuelven el vacío: podemos intentar llenar nuestras vidas con placer, o podemos llenar nuestras vidas con más trabajo, o con la velocidad excesiva, o conduciendo con los ojos cerrados -como el protagonista aburrido de una reciente novela americana-, o con el "puenting" o con otros planes diversos que segreguen abundante adrenalina, etc.
Ante la creciente demanda, la industria ha reaccionado proponiendo nuevas ofertas (turismo, juego, deporte, espectáculos), a lo que hay que añadir las posibilidades inmensas y todavía apenas exploradas de la realidad virtual (videojuegos). Las medias de consumo de televisión oscilan entre tres y cinco horas diarias en los países industrializados. Además del efecto de irrealidad (acostumbrarse a vivir en un contexto irreal), todos los entretenimientos tienden necesariamente a un rendimiento decreciente y acaban cansando. Esto provoca la búsqueda de emociones más fuertes, especialmente entre los jóvenes y tiene también efectos negativos: aumento de "Kamikazes" y juegos de riesgo, evasión dura (nuevas drogas) y opciones radicales, que son más emocionantes que las normales. Frente a la oferta de evasiones, la vida cotidiana y normal puede parecer anodina y sin interés.
El aburrimiento, síntoma del vacío existencial, se ha convertido en la enfermedad colectiva de la cultura occidental, porque no tiene respuestas sobre el sentido de la libertad. Nunca ha existido, para tanta gente, un espacio tan amplio para el ejercicio de su libertad en el empleo concreto de su tiempo. Pero esto reclama criterios sobre el sentido de la libertad y la sociedad contemporánea no puede darlos porque no quiere tener una respuesta sobre el sentido de la vida humana. En cierto modo, piensa que, si una persona admite una respuesta a esa pregunta, se limitaría su libertad; pero la realidad es que lo que ocurre es que al eludir esa cuestión vital se entra en un círculo vicioso que conduce, como vemos, al vacio existencial y al ser para la nada...
En medio de una cultura de la abundancia, cada vez más preocupada por la salud y por el cultivo de lo corporal (ejercicio físico, deporte) para mantenerse en forma, prolongar la vida y conseguir un cuerpo bello, hay que recordar que el espíritu también necesita ejercicio para mantenerse sano. Sin ascética no hay virtud, y sin virtud, no hay libertad.
El amor entendido no como egoísmo sino como entrega, es la respuesta cristiana al sentido de la libertad. Es también la respuesta al malestar de la sociedad de consumo, al aburrimiento vital, que no sabe emplear las propias capacidades. La persona humana se realiza a través de su trabajo cuando lo entiende como un servicio a los demás; y se realiza en el ocio, cuando lo entiende como el descanso necesario y ocasión de dedicarse a la contemplación y a la relación con los demás. Y cuando le sobran capacidades o el aburrimiento amenaza, la propuesta cristiana no es la evasión, sino la entrega de esas energías a tantas tareas que lo merecen.
Dinámica diversión-aburrimiento, pero a un nivel existencial profundo. En los tira y afloja entre padres e hijos, cuando éstos comienzan a plantear la necesidad de volver a casa con el alba o a altas horas de la madrugada, si los padres se atreven a inquirir el porqué de semejante exigencia, el hijo o la hija, aburridos a causa de su repliegue sobre sí mismos, responderán de manera casi mecánica: porque «tengo derecho a divertirme". Y el padre o la madre apenas si encontrarán nada que oponer, porque quizás también ellos lo consideran como uno de sus derechos básicos, cuando no como meta principal de su vida.El hombre contemporáneo teme por encima de todo quedarse a solas consigo mismo. "Por eso -dice un autor contemporáneo- cuando sale de la fábrica o de la Facultad o del despacho no busca sino algo que «hacer»: se hunde en la algarabía de un bar superpoblado, o de una discoteca, y un poco más tarde, al llegar a casa, se deja arrullar por el televisor… para acabar yéndose a dormir entre las ondas de la cadena radiofónica favorita. Incluso en el coche tiene miedo de quedarse demasiado solo y se apresura a encender la radio o echa mano del móvil. Y cuanto más vehemente el vacío, mayor la cantidad de ocupaciones en las que se refugia para no tener tiempo de pensar."

Enlaces de interés para ampliar sobre esta cuestión:

psicología-online
elcaminante.org

arvo.net

Para completar estas reflexiones, reproducimos a continuación un interesante artículo de Rafael Alvira, catedrático de Filosofía, que fue publicado en el nº 5 de la revista Humanitas
por Rafael Alvira
Hay un hecho notable. Las grandes desgracias de la historia, guerras, hambres, epidemias, no dejan ningún lugar al aburrimiento. En cualquier peligro que se esté, en cualquier agobio que se sufra, todas las energías están movilizadas para vencer la adversidad. Sin tener que preguntarse nada, cada uno conoce claramente el fin de su acción y la razón de su esfuerzo. El porvenir asedia al presente. En esa terrible urgencia casi se olvida que se vive, de tanto vivir ardientemente.
Aparece así que vivir no llega a ser problema más que cuando ya no es problemático vivir. Sólo cuando se está liberado de las necesidades de la vida uno se descubre dominado por lo que la vida tiene de contingente: entonces aparece el aburrimiento. ¿Qué hacer de la vida, cuando el vivir ya no depende más que de uno mismo?
Es Nicolás Grimaldi el que nos ayuda a encuadrar con estas palabras las consideraciones que quiero presentar a continuación. Un poco más adelante, en su trabajo titulado “Ennui et modernicé” (“Cahiers de la société ligérienne de Philosophie”, Tours, 1978, pp. 42-43), nos dice que “en su Histoire de France, Michelet sitúa hacia finales del siglo XV el primer ataque de aburrimiento, y que todas las biografías de los duques de Borgoña nos muestran cómo rompen imprevisiblemente sus placeres y sus reuniones para recluirse extrañamente en la melancolía”.
Y todavía añade que, unos siglos después, ya en el XIX, “a pesar de la cautivante exhortación del señor Guizot (Primer Ministro) a enriquecerse, de todas partes iba a elevarse hacia (el rey) Luis-Felipe (de Orleáns) una insistente y punzante voz que, finalmente, acabaría por destronarle: Sire, la France s'ennuie. “Señor, Francia se aburre” (p. 45).
Estas pinceladas dibujan, incipiente pero clara y profundamente, algunos de los rasgos característicos de una enfermedad que es tanto más seria cuanto que no lo parece: el aburrimiento.
Cuando en la vida ya no hay problemas, es la vida misma la que se convierte en problema: ¿Qué hacer hoy? Tenemos, está a nuestra disposición, algo decisivo -el tiempo- que no queremos o no sabemos usar. Ahora bien, como el tiempo pasa, de hecho, no usarlo es un dispendio, una forma de “exceso” existencial. Por eso, tradicionalmente el aburrimiento se considera enfermedad de rico. Es Montesquieu el que nos lo dice: “Todos los príncipes se aburren: prueba de ello, es que se van a la caza”. Y Rousseau, en el Emilio, apostrofa: “El pueblo no se aburre: conduce una vida activa”. Por el contrario, “el gran azote de los ricos es el aburrimiento. En medio de muchas costosas diversiones, rodeados de tanta gente que se ocupa de hacerles la vida agradable, se aburren hasta la muerte”. (Emile, ou de I'éducation, IV libre, p. 438, ed. Richard).
Pero no es sólo el crecimiento de la riqueza el causante del problema. Los antiguos griegos conocían bien la “anía”, los latinos el “taedium”, y también los medievales desarrollaron una cuidadosa y profunda teoría acerca de él. Con todo, el aburrimiento es un fenómeno -como bien nos muestra Grimaldi- que se agudiza en los últimos siglos. Y, a mi juicio, la explicación está en que, en ellos, no sólo aumenta la riqueza, sino que, con el crecer de ella y de la instrucción, se disparan las posibilidades, los mundos posibles e imaginarios, pero no se desarrolla al mismo tiempo el arte supremo y más sencillo -es decir, más difícil- del espíritu, a saber, el diálogo.
Que precisamente la gente más instruida, ya que no educada, es la más capaz de aburrirse lo vio bien Nietzsche: “Los animales más finos y más activos son los primeros capaces de aburrimiento”, apunta. Y ello porque están más despiertos para lanzarse a muchos mundos posibles que buscamos poseer pero que, una vez alcanzados, nos decepcionan.
Antes, A. Schopenhauer había repetido, en los Parerga y Paralipomena, el aforismo antiguo romano: “al pueblo, pan y circo”: El pan simboliza el objeto de los deseos de la gente. Una vez alcanzados, hay que darles el circo para que no se aburran. ¿Son la televisión o las discotecas el circo? En cualquier caso, lo que sugiere Nietzsche es que el aburrimiento popular es trivial y, por ello -así hubiera dicho Kierkegaard-, más grave, más difícil de curar. Algo parecido sucede con el aburrimiento juvenil: no es agudo, y a veces se sabe esconder bien, con la diversión y la actividad trepidante. Pero es tanto más serio cuanto menos se toma en serio.
La tesis que voy a sostener brevemente acerca del problema que nos ocupa -es ya el momento de decirlo- se expresa en el título de este escrito: el aburrimiento es una muerte social, y su causa una insuficiencia filosófica.
Generalmente se suele decir que se trata de una cierta muerte personal, una tristeza o tedio, pero espero mostrar que aquí se ve muy bien la verdad de la idea según la cual el hombre es un ser social, de manera que su muerte en cuanto persona (y no física) es idéntica con la muerte de la sociedad. Y la persona, en cuanto persona, muere de hecho exactamente por lo mismo que muere la sociedad: por la desaparición del diálogo.
Ahora bien, el diálogo -como bien ha visto, por ejemplo, M. Heidegger- no es lo mismo que el parloteo o la verborrea. Dialogar -como ya he señalado- es un arte muy difícil, por su sencillez: su realización es el ejercicio mismo de la filosofía. Por eso, lo que quiero decir aquí se puede expresar también de la siguiente manera: alguien se aburre porque su filosofía se encuentra bajo mínimos.
Muchos responderán, en este momento, que es más bien por culpa de la filosofía por lo que nos aburrimos. Pero no, aquí la filosofía podría bien decir, como la vieja canción, “yo no soy esa que tú te imaginas”, o que te han hecho creer que soy.
El que se aburre es alguien que rechaza, es decir, un crítico en un cierto sentido de esta palabra. Aburrirse significa no aceptar: abhorrere, aborrecer, o, en otras lenguas, in-odiare (ennui, noia, annoyance). Aburrirse es, así, no interesarse, no practicar el inter-esse, no estar metido dentro. Inicialmente, pues, y ese era el sentido clásico, el aburrimiento iba dirigido hacia fuera, a objetos, a personas. El problema está en que, tanto más los rechazamos, tanto más nos quedamos solos, con nosotros mismos, solos con nuestra propia vida. Pero hay dos soledades: la activa y la pasiva. La primera es sólo aparente: me separo momentáneamente para ponderar y calibrar aquello en lo que estoy interesado, aquello que me gusta. La segunda es la propia del aburrido y muestra un rasgo muy característico -aunque no aparente- de él, a saber, la debilidad. El aburrimiento es una forma de debilidad, como la melancolía romántica, que se diferencia de él sólo en que esta última pone en juego la imaginación. La imaginación del pasado -nostálgica- o la de un futuro que no es dibujo de un proyecto práctico, son muestras de huida de la dureza de lo real. Pero, ¿hacia dónde huir, entonces? No queda más que un sitio: hacia mí mismo.
Aparece así el yo particular, en el romanticismo en forma de tragedia interior, y en el aburrimiento en forma de percepción pura del tiempo. El aburrido es el que percibe el pasar del tiempo, en cuanto tal, como un vacío. Es la experiencia pura del tiempo, un tiempo que carece de cualidad, de color, sonido y sabor. Salta a la vista, pues, que lo que une al romántico y al aburrido -en sus diferentes modos de ser- es la inquietante presencia interior de la negación, del vacío, de la nada. Se trata de una estrechez o angostura -angustia- propia de la falta de recursos. Uno de los primeros que la tematizó en la Europa moderna fue Pascal, como es sabido. Pascal define el aburrimiento como “vivencia de la nada del ser”, y dice -no muy bien, a mi juicio- que pertenece a “la condition de I'homme”.
Después de él -y quizá más a fondo que él- ha sido Kierkegaard el autor que más brillantemente ha profundizado en esta idea. Lo aburrido es lo vacío y carente de contenido, dice en El concepto de ironía (XIII, 386, La ironía según Fichte, final), y “una continuidad en la nada”. Es “una eternidad sin contenido, una felicidad sin gusto, una profundidad superficial, un hartazgo hambriento...”.
Si al rechazar lo otro no me encuentro a mí mismo, sino que me encuentro con el vacío, eso quiere decir que para encontrarme a mí mismo tengo que hacer justamente lo contrario: aceptar lo otro, o el otro, interesarme, tomarme en serio lo otro. Pero, para poder hacerlo debo llevar a cabo un trabajo, un verdadero trabajo, muy sencillo, o sea, muy difícil: cambiar el lugar de la negación. Si antes negaba, rechazaba, lo de fuera, ponía la negación más fuera (“me hastía todo”), ejercitando así el espíritu crítico en su forma más común, ahora he de poner la negación dentro, he de negarme a mí mismo, pues esa es la condición imprescindible para aceptar al otro. En la medida en que esa negación se suele llamar humildad, es también la causa de la maduración, de la madurez. El perpetuo crítico es -como es bien sabido- el perpetuo inmaduro.
Sólo si te vacías interiormente lo otro se destaca en su ser, en su existir ante ti. Aquí entramos en el punto más difícil. ¿Por qué nos aburrimos? Porque deseamos algo que pudiera llenar nuestras aspiraciones, nos diera la paz, el entretenimiento, la aventura feliz y perpetua, y todo ello en plenitud y sin esfuerzo. Pero, de antemano sabemos -en el fondo de nuestro corazón- que eso no es posible. Entonces nos dejamos caer, nos deprimimos, nos ponemos melancólicos, nos aburrimos. Ante este problema, ante la cantidad de veces que el deseo nos muestra su engaño o su futilidad, muchos han pensado que la culpa del aburrimiento es precisamente el deseo, y que, por ello, tendríamos que suprimirlo. Así, el budismo Zen o Schopenhauer.
Pero no me parece correcto. Es otra forma de cobardía. La valentía está en aprender a desear correctamente. Querer lo que podemos desear y desear lo que podemos querer.
Para saber qué y cómo debemos desear, no tenemos que suprimir el deseo, sino suspenderlo momentáneamente. Se trata de una tarea que requiere esfuerzo y valentía, porque al principio yo soy mis deseos, mi yo está aparentemente identificado con ellos. (“Quiero esto o lo otro”). Pero debo olvidar ese yo para que el otro se destaque ante mí, no como me lo imagino, sino como es. En nuestros días, ha sido Robert Spaemann (en Glück und Wohlwollen) quizá el que mejor lo ha dicho: sólo si pensamos que el otro es un cierto absoluto, una cierta realidad exístencial podemos tomarnos en serio la relación con él.
Es decir: podemos y debemos ironizar sobre los sucesos de este mundo, y también sobre nuestros deseos, pero no podemos ironizar sobre la persona, ni mía ni del otro.
Ahora bien, ¿qué significa aceptar a otro como absoluto y, sin embargo, relacionarme con él? Significa dialogar.
Vemos así que el diálogo tiene su origen en el esfuerzo de autonegación y en el esfuerzo de dejarse maravillar por la realidad del otro ser. Es verdad que “en la variedad está el gusto”, pero eso es sólo una parte de la verdad. La parte accidental. El mayor gusto se obtiene en la constancia, en la repetición, por el fruto que ella trae.
En un texto que Christoph Kuffner, autor vienés, escribe para Beethoven, y que éste colocó en su maravillosa Fantasía coral (op. 80), se lee: “Wenn sich Lieb’ und Kraft vermählen, lohnt dem Menschen Götter-Gunst”, es decir, “Cuando se unen el amor y la fuerza, el favor divino recompensa al hombre”.
El amor y la fuerza dan lugar a la palabra en el diálogo: tengo algo que decir, porque me he vencido -la fuerza de negarme y me he llenado de lo otro o del otro, que me entusiasma. Así, puedo responder. Ese responder es un activo dar a luz en la verdad. Es una novedad, una ocurrencia, pero no caprichosa, sino originada por el encuentro con lo real, con el ser del otro. En cuanto a la filosofía es el ejercicio del espíritu que me entrena para ver el ser, lo real, la filosofía es el instrumento universal básico para el diálogo, es decir, para la existencia de la sociedad, o sea, de la persona.
El ordenador es el instrumento universal básico para la información, o sea, para el poder, pues la información es poder. Pero la filosofía lo es para la sociedad, es decir, para la humanidad, para que el hombre sea hombre.
Vemos, pues, que no hay interioridad real sin el descubrimiento de la exterioridad real y su aceptación. El melancólico y el aburrido toman la pura apariencia, no se atreven con el peso de lo real, porque tienen mucho sentimiento, pero les falta amor.Según el famoso dicho de San Juan apóstol, en el amor no hay temor. Y tampoco hay soledad. Si bien es cierto que la unión completa no es posible en este mundo, son el diálogo y la esperanza los que convierten definitivamente el regalo, el don, en algo verdadero y, aunque no pueden quitar todo encerramiento accidental, apartan, sin embargo, toda soledad esencial.
Así, y para terminar, vemos que dejar de lado el aburrimiento significa abandonar todas esas secuelas suyas tan típicas y tan magistralmente descritas por Tomás de Aquino: evagatio mentis, verbositas, curiositas (afán inmoderado de novedades), importunitas (dispersión), inquietudo, instabilitas loci vel propositi.
Además, el torpor, o embotada indiferencia ante lo grande, la pusillanimitas, o espíritu pequeño, la maldad o la desesperación. En realidad, el aburrimiento es una desesperación encubierta.
Para no aburrirse, en suma, hay que seguir los tres pasos adecuados de toda vida, sea profesional, deportiva, familiar, religiosa, etc. Antes de nada, hay un primer deseo que despierta nuestra atención. Pero enseguida vemos que lo deseado no nos llena, que su apariencia era engañosa en parte. Si por debilidad, debida a la excesiva juventud o al descuido -el descuido nos hace dejar de lado el entrenamiento que fortalece-, abandonamos el interés por lo deseado -ya que nos frustró-, caemos primero en el aburrimiento, y luego en la desesperación quizá.
Pero si, tras el primer deseo, ponemos la constancia, entonces realizamos el segundo momento: la studiositas. El esfuerzo del estudio, que -como el origen latino de la palabra indica- significa mirar algo con amor.
El que tiene deseo y añade estudio, el que tiene buena disposición y con esfuerzo adquiere escuela, oficio, ese está en condiciones de recibir el favor divino, de llegar al tercer momento: descubre infinitas novedades -tras pasar por la autonegación del estudio- en aquello que primero sólo era el brillo fugaz de un deseo inicial.
Consigue así, gracias a una filosofía verdadera, es decir, que se demuestra en la vida, y que es, por tanto, también práctica -filosofía práctica-, un diálogo, que le da la alegría permanente. No superamos de verdad el aburrimiento por la excitación de la guerra -que es una pseudofiesta-, ni por el frenesí -con eso sólo conseguimos un mal olvido-, sino por la verdadera fiesta del espíritu: estar con Dios, los hombres y la creación entera.

Friday, June 1, 2007

Bienvenidos al hogar de los dominicanos depresivos sobre la situacion actual dominicana


Estimados amigos: este es el primer post de mi blogspot. Espero que se sientan bien en este hogar y que aqui puedan criticar, insultar, ofender, y decir todo lo que ustedes crean y sientan sobre la situacion general dominicana. Espero que este humilde espacio les sirva como una herramientoa para desde este espacio cibernetico quejarnos, y sacar a flote todo lo que pasa en nuestra bella isla